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Editorial

Biden: unas de cal, otras de arena

El presidente estadounidense Joe Biden es muy de buenas. Tres días después de sufrir una aparatosa derrota política en las elecciones estatales, logró que el Congreso aprobara un plan de infraestructura que hará historia. Nada semejante se había visto en los últimos 65 años en Estados Unidos. Todo esto en apenas 72 horas y sin haberlo previsto.
Biden: unas de cal, otras de arena
ilustración morphart Publicado el 11 de noviembre de 2021

El pasado martes 2 de noviembre el partido demócrata al que pertenece Joe Biden fue derrotado en las elecciones para gobernador de un estado clave como lo es Virginia. Su importancia radica en que representa una especie de plebiscito al presidente en el que se mide la satisfacción o descontento de los ciudadanos. Y varias ciudades se sumaron. Hubo tunda general. El mensaje del electorado fue directo y a la yugular: los demócratas eran incapaces de gobernar y el ala izquierda del partido era minoritaria. Eso generó sorpresa. Los medios habían vendido una versión equivocada. Los estadounidenses republicanos habían votado por Biden en el 2020 por cansancio, no querían cuatro años más de Donald Trump, así de simple. Ideológicamente, eran los mismos conservadores de siempre. Y en una elección sin Trump, volverían a sus raíces.

Pasó en Nueva York, en Boston y en Mineápolis. No aprobaron una medida que acababa con la policía, una acción impopular en el país del Tío Sam, que vive un conflicto racial que enfrenta constantemente a la comunidad negra con la autoridad policial. El mensaje de los votantes fue claro: si el partido demócrata no cambiaba su discurso, no habría futuro. En los días siguientes, se escribieron más obituarios en los principales medios. Quedaba la sensación de que los republicanos habían ganado por goleada y los demócratas se veían sin planes para el porvenir. Hasta el viernes 5 de noviembre.

Ese día el partido demócrata dejó atrás las peleas internas e hizo de una ley un proyecto histórico, con la aprobación el pasado fin de semana de los presupuestos de Biden para infraestructura. Más de un billón de dólares para invertir en carreteras, en puentes y en internet, entre otros. Una inyección de dinero semejante no se veía desde 1956, cuando el presidente Eisenhower consiguó el dinero para desarrollar el sistema interestatal de autopistas de ese país. Entre ellas, la famosa I-95, que atraviesa la costa este de Estados Unidos de norte a sur, desde la frontera con Canadá hasta Miami.

El proyecto de Biden contó con el respaldo de 19 senadores republicanos (69-31) y 13 congresistas del mismo partido en la Cámara de Representantes (228-206). Fue una iniciativa bipartidista, es decir, de republicanos y demócratas.

Los 13 republicanos hoy enfrentan dificultades por haber votado con los demócratas. El expresidente Donald Trump dijo que deberían estar avergonzados por ayudar a los demócratas. Y, desde su lado, en parte tiene razón, porque el proyecto favorece a la población y Biden puede anotarse un hit entre los futuros votantes. Es particularmente significativo que ocurriera a pocos días de su derrota electoral.

En las próximas semanas, se espera otra votación del Congreso, de 1,7 billones dólares, que pasará posiblemente. En este proyecto habrá inversiones en educación, salud y cambio climático. Con esos éxitos legislativos, Biden debe mejorar en las encuestas, pero no lo suficiente. Actualmente, recibió un promedio de 40 por ciento de apoyo de los estadounidenses, muy lejos de la popularidad que tenía en junio, de 52 por ciento.

En noviembre de 2022, se llevarán a cabo las elecciones para el Congreso. Se renovará toda la Cámara (435 congresistas) y un tercio del Senado (34). Tradicionalmente, el partido en la oposición —el republicano en esta ocasión— tiene las mejores opciones para ganar. Generalmente, los estadounidenses optan por los críticos en estas elecciones. A eso se suma que cada diez años se cambian los distritos por el censo. Se estima que los republicanos agregarán, como mínimo, seis miembros a la Cámara, lo que lo convertiría, virtualmente, en el futuro partido mayoritario para enero de 2023.

La pelea más importante va a ser en el Senado. Actualmente, están parejos con 50-50 senadores, donde el desempate lo hace la vicepresidenta demócrata. Perder el Senado sería catastrófico para la agenda de Biden. Con sus actuales números en las encuestas, sabe que estaría perdido. Su única solución es una mejoría de la economía, la cual no controla mucho.

Para Colombia, las elecciones al Congreso estadounidense importan. Por razones obvias: 400 millones de dólares anuales nos llegan del presupuesto de Estados Unidos. Ahora bien, a nuestro país le conviene un Congreso que tome decisiones bipartidistas porque evita que se adopten medidas unilaterales sobre intereses colombianos. Un tema que le tocará manejar al próximo presidente electo 

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