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Editorial

Cuál es el afán

Causa sorpresa la propuesta de Roy Barreras de que se aceleren las reformas laboral, pensional y de salud.
Publicado el 11 de noviembre de 2022

Con cierta sorpresa vimos unos trinos recientes del presidente del Congreso, Roy Barreras, en los cuales invita al gobierno a ponerle todo el acelerador a la agenda legislativa, y en particular apresurar la presentación de las tres reformas que están en el tintero: la de salud, la pensional y la laboral. Esto ocurriría, según la sugerencia, a principios de 2023, tan pronto se acabe el receso legislativo que, sugiere también el senador, debería acortarse en esta ocasión para que el Congreso regrese a sesiones, no a mediados de marzo como es usual, sino en febrero. Habla Roy de una especie de fast track que consistiría en duplicar el trabajo y los esfuerzos para sacar más reformas.

¿A qué se debe la sorpresa? Principalmente a dos cosas. La primera es que, al menos hasta ahora, el propio gobierno Petro ha sido bastante tímido en cuanto al calendario de estas reformas. No se ha tenido un anuncio oficial de cuándo se presentarían ni en qué orden se pensaban tramitar. De la reforma laboral circulan por ahí borradores cuya autenticidad no está confirmada, y de la pensional nos quedamos con lo que se dijo en campaña pero sin más detalles. En cuanto a la de salud, funcionarios del gobierno habían comentado en medios que se presentaría en la segunda mitad del 2023, cuando el período de sesiones del Congreso es más largo.

Viene aquí la segunda razón para la sorpresa. En el gobierno tienen muy claro que las tres reformas mencionadas son controversiales, y cada una de ellas con seguridad va a encender fuertes polémicas. De la laboral, que estaría a cargo de una de las figuras más radicales del gobierno (la ministra Gloría Inés Ramírez), se anticipa que seguramente impondrá sobre las empresas más costos, lo cual, sumado a las cargas que vienen con la reforma tributaria y un posible aumento exagerado del salario mínimo, le complicaría la vida a las empresas del país.

La pensional podría originar fuertes polémicas si se mete con los fondos de ahorro individual que en rigor son patrimonio de los cotizantes, aunque en esto hay que reconocer que el gobierno ha venido moderando sus posiciones desde el inicio de la campaña, cuando la bandera era acabar con estos fondos y trasladar sus saldos al sistema público.

Pero seguramente será la de salud la que origine mayores polémicas. Frente a ella el gobierno no ha cedido ni un milímetro de su planteamiento inicial de acabar con el modelo actual que, en medio de problemas que deben corregirse, hoy le funciona a todo el país. Peor aún, a estas alturas ni siquiera es claro con qué se reemplazaría, y las insinuaciones que han venido desde el gobierno, como la de reemplazar las Eps con las secretarías de salud municipales, causa la más justificada sensación de pánico.

Tratándose entonces de tres reformas muy gruesas y polémicas, que exigiría cada una de ellas fuerte trabajo y fuerte dedicación de los congresistas, es sorprendente el pedido de Roy de que ellas se radiquen rápidamente. Cosa que, además, las haría coincidir con la discusión del Plan de Desarrollo, que suele ser también larga, compleja y laboriosa.

¿Cómo interpretar entonces ese llamado?

Una primera posibilidad es que Roy siente que la coalición está fuerte en este momento. Que probó su solidez con la tributaria y la de orden público, y entonces pueda considerar que este es el momento para proceder.

O dicho de otra manera, puede ser que el presidente del Congreso, a quien si algo le sobra es olfato político, esté sintiendo que ese capital se les puede evaporar en cualquier momento, y que si no presentan ya esas reformas tal vez nunca se puedan aprobar. Y es que el capital político es algo muy frágil. Basta mirar las últimas encuestas: la aprobación de Petro y su gestión cayó de 56 % a 46 % en apenas dos meses, mientras que la desaprobación subió de 20 % a 40 % (Encuesta Invamer).

Asimismo, el gobierno también ha gastado sus reservas burocráticas en la aprobación de la tributaria y puede estar flojo de fondos para las contraprestaciones que seguro le pedirán los exigentes partidos conservador, liberal y de la U para la aprobación de cada una de esas reformas.

Y un detalle para no olvidar: en 2023, los políticos van a estar en campañas regionales, de modo que no será fácil ponerlos a trabajar.

Pide el presidente del Congreso que de aquí a febrero el gobierno busque consensuar esas reformas. Eso se ve difícil, por el poco tiempo, por la temporada navideña, y por la actitud del gobierno que no es de consenso sino de confrontación.

El tema de fondo, de todas maneras, es que tres reformas tan trascendentales para el país no se pueden aprobar a pupitrazo. Ni de afán. Sería muy lamentable que se trasformara la estructura de prestación del servicio de salud o la pensional, por ejemplo, sin mayor debate o simplemente al ritmo de las componendas burocráticas. Sin duda, el país debe estar pendiente y exigir respeto a sus representantes políticos en el Congreso para que hagan un trabajo responsable. .

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