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Editorial

El verdadero héroe

Su figura representa e interpreta la epopeya de EPM en Hidroituango. Haciendo de la adversidad un desafío y con una capacidad de resistencia sin igual”.
Publicado el 04 de diciembre de 2022

La escena no podía ilustrar mejor la situación: el periodista Néstor Morales trataba de entender si se habían prendido o no las turbinas de Hidroituango y le preguntó al gerente de EPM, Jorge Carrillo: “¿La prendida de ayer fue a qué potencia?”. Carrillo, que hasta ese momento había estado efusivo en el micrófono no supo qué contestar y se le oyó decir en voz más baja: “William ayúdeme usted”.

Se refería a William Giraldo Jiménez, vicepresidente de Generación de Energía de EPM. Pero William no pudo hablar en ese momento, porque el micrófono lo tomó el alcalde Daniel Quintero y los oyentes finalmente no supimos la respuesta.

Que el gerente de una empresa no sepa cuánto está produciendo su proyecto estrella sin duda da algo de qué hablar. Y más tratándose de una obra como esta, que ha tenido en vilo al sector eléctrico del país en los últimos cuatro años. Que el alcalde se tome el micrófono cuando el técnico —el verdadero héroe de esta historia— iba a hablar, también retrata una faceta de los protagonistas. Y que el gran hito de Hidroituango —prender sus dos primeras turbinas cuando ya el reloj se agotaba— se haya llevado a cabo sin un evento especial muestra el estrés con el que finalmente se logró la meta.

El alcalde intentó modificar el plazo que la Creg le había dado a EPM, primero hablando de posibles riesgos de desastres y después a punta de presión política, y con ambas estrategias fracasó. Por eso a última hora hicieron un malabarismo: prendieron las turbinas, pusieron la energía “a disposición”, y así le cumplieron a la Creg, pero la enorme máquina solo funcionará de manera continua después de hacer la última prueba que requiere evacuación, y que fue exigida por el Gobierno Nacional.

Más allá de los detalles, e incluso de las mezquindades, lo verdaderamente importante es que EPM y Antioquia lograron algo que para muchos podía parecer impensable hace cuatro años, en abril de 2018, cuando la megaobra colapsó. No solo soportaron dignamente los señalamientos, algunos justos otros desmedidos, sino que con laboriosidad y mucha berraquera lograron sacar adelante este proyecto que cuando esté completo brindará el 17% de la energía del país.

Y el verdadero héroe de esta historia es William Giraldo Jiménez. William, como le dicen todos, no solo se echó al hombro la megaobra con su equipo y con los técnicos de EPM justo después del apocalipsis, sino que también ha resistido con altura toda la tormenta política que ha caído sobre la obra durante los últimos tres años.

Fue William el que protagonizó el momento más heroico de Hidroituango. En enero de 2019 tenían que cerrar la compuerta de casa de máquinas. Todo el mundo evacuó porque no sabían cómo iba a responder la estructura. Podía pasar lo peor. Se necesitaba que alguien oprimiera el botón del cierre de la compuerta y William, en vez de poner a cualquier otro en esa suerte de ruleta rusa, se le midió él mismo a la misión suicida. En los videos que aún hoy se pueden ver en Youtube se observa cómo después de apretar el botón salvador corrió a la velocidad que le dieron sus piernas para llegar hasta la cresta de la montaña donde lo esperaba el helicóptero que lo sacó del peligro.

Pero a William también le tocó correr riesgos de otra índole. Como cuando el alcalde Daniel Quintero durante una reunión con los directivos de EPM le exigió tener un “plan B” para reemplazar en tres meses a los contratistas, el Consorcio CCC Ituango. William le dijo que un proceso para escoger un nuevo contratista se demoraba de 12 a 18 meses. “Quintero —recuerdan en EPM— dijo que William no estaba alineado y dio a entender que sí no tenía ese plan B podría quedar por fuera”.

Incluso, la demanda que ordenó interponer el alcalde contra el consorcio, que provocó la renuncia en pleno de la Junta Directiva, también era un ataque a William, pues era el equipo del ingeniero el encargado de dar las órdenes que los contratistas ejecutaban. Y asimismo con el informe forense que el alcalde ordenó y con las acusaciones infundadas de que lo habían escondido salió muy golpeado el ingeniero y su gente.

Pero William, a sus 56 años, resistió como ha resistido EPM. Con 34 años en la empresa es parte de esa generación de técnicos que conforman el ADN de la compañía. William lloró con la tragedia de 2018 como lloró toda EPM. William no se ha dedicado a nada distinto en estos cuatro años que a Hidroituango. En la pandemia estuvo al pie del cañón y pasa semanas completas metido en el socavón.

William es vicepresidente pero siempre está de overol. El overol de EPM. No solo es reconocido por su calidad humana si no por su calidad técnica: como director en jefe del proyecto dirigió la solución para salvar la hidroeléctrica, luego de la contingencia. No estaba escrito en ningún libro cómo recuperarse de tamaña tragedia y el equipo de EPM con William a la cabeza y el consorcio constructor, tan vilipendiado por el alcalde Quintero, lo lograron.

En los últimos días para poder prender las turbinas trabajaron más de 36 horas seguidas sin dormir. El concepto de “milla extra” se queda pequeño ante estos héroes.

Su figura representa e interpreta la epopeya de EPM en Hidroituango. Haciendo de la adversidad un desafío, con una capacidad de resistencia sin igual, trabajando en silencio sin protagonismos y con un enorme sacrificio para sacar adelante la misión trazada: puede uno estar hablando de William Giraldo, puede estar hablando de EPM o puede estar hablando de Antioquia toda.

Así como los paisas se han caracterizado por sacar adelante grandes proyectos en su historia, por doblegar los enormes desafíos de sus montañas, esta vez Antioquia también lo logró. Gracias a personas como William, el paisa sencillo, inteligente y trabajador, y a un enorme equipo de técnicos comprometidos con la región.

No solo se salvó a EPM de pagar una garantía de 207 millones de dólares, también les salvó el pellejo a los oportunistas que han estado boicoteando el proyecto desde su creación y en particular en los últimos tres años.

Este es un homenaje a William, que es como decir también un homenaje a EPM, y a todos los hombres y mujeres que construyeron este proyecto, que le metieron el hombro en los momentos más difíciles a costa de su salud física y mental, muchos de los cuales, fueron sacados de manera injusta y politiquera por la administración hoy al frente de EPM

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