Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8
La tasa de desempleo de mayo de este año fue 15,6 % y se situó por debajo de la tasa del mismo mes del año anterior, la cual había llegado –en medio de la pandemia– a 21,4 %. Esa reducción es crucial por la coyuntura económica y social actual del país. Si bien hay un efecto asociado a contrastar el resultado de este mes con el alto nivel que tenía el desempleo en el período usado para la comparación (abril 2020), en todo caso, es un buen indicio de más ocupación y menos desempleo aún en medio del paro. Sin embargo, preocupa la lenta recuperación económica.
Hay resultados que vale la pena comentar con cierto detenimiento. La tasa de desempleo en las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas (AM) presenta la misma tendencia que la del país; de hecho, la reducción del desempleo en mayo está determinada principalmente por la disminución de este indicador en ese grupo de ciudades que presentan una baja con respecto al año anterior de cerca de 7,9 puntos porcentuales (p.p). El desempleo y la pobreza están correlacionados, de ahí que la alta concentración del desempleo en ese grupo de ciudades coincide con cuatro de las ciudades (Bogotá, Cali AM, Medellín AM y Barranquilla AM) que más contribuyeron (60 p.p) al aumento de pobreza en 2020.
Notorio en este mes, el aumento importante en la ocupación tanto en las 13 principales ciudades como en “otras cabeceras”; de hecho, la variación en la tasa de ocupación de ambos dominios geográficos es cercano a 8,0 p.p. Y esta variación, frente a un crecimiento mucho menor en la participación laboral (5,0 p.p) es lo que determina en gran medida el resultado de mayo. Se destaca también, que el desempleo de mayo, ajustado por estacionalidad y calendario, fue el mismo con respecto a abril pasado.
Ahora bien, un resultado no tan alentador es que parte de la mejora en la ocupación proviene de una mayor informalidad, tanto en las 13 primeras ciudades principales, como en las 23 principales. Hay ciudades como Cúcuta, Riohacha y Sincelejo con tasas de informalidad iguales o por encima de 65 %. Ojalá que el estudio de Colombia Científica y sus propuestas acerca de la informalidad pueda conocerse pronto. Es urgente diseñar políticas al respecto frente a la coyuntura actual y mitigar posibles efectos de una menor jornada laboral.
Otro resultado deficiente es que el desempleo juvenil no se redujo en la misma proporción que el total y se situó en 23,1 %; además, la desocupación en el país recae principalmente en las mujeres, en particular las jóvenes de 14-28 años que presentan una tasa de 29,3%, es decir, casi el doble que la del país.
Todos estos resultados indican que falta todavía mucho por hacer en materia de empleo; que es pertinente y urgente la Misión de Internacionalización del Departamento Nacional de Planeación que va a trazar un plan de rescate comercial, empleo y crecimiento y, además, son necesarias políticas y programas que hagan que el crecimiento esperado de este año impulse una mayor generación de puestos de trabajo, en especial de jóvenes y de mujeres. El aumento de productividad que necesariamente exige la reducción en la jornada laboral, la pandemia y el contexto internacional no pueden mandar al traste la necesidad de retomar la senda de hace unos pocos años de tasas de desempleo por debajo del 10 %. Sin esto será muy difícil combatir la pobreza y en especial la extrema