<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
x
language COL arrow_drop_down

Palabras que tienen peso

Petro habló de la insulina porque se han publicado informes sobre la escasez de este medicamento en el país. Y fiel a su estilo decidió buscar a quién echarle la culpa del desabastecimiento.

28 de febrero de 2024
bookmark
  • Palabras que tienen peso

La declaración dada por el presidente Gustavo Petro sobre la insulina deja al descubierto una de las facetas del mandatario que ha sido más perjudicial para Colombia en este último año y medio: la falta de rigurosidad y profundidad, y ese aliento de desprecio por el conocimiento.

El viernes, en medio de un discurso, se le ocurrió decir: “Gentes usando el sistema de salud para adelgazar a través de la insulina, mientras diabéticos no tienen control”. Cabe anotar que lo mencionó en el acto de posesión de varios altos funcionarios del Estado que no brillan por ser especialistas en el cargo que los nombran sino que están allí más por su activismo político: el superintendente de Salud y el director del Invima, así como la directora del Dapre, el director del DNP y el de la Dirección Nacional de Inteligencia.

Petro habló de la insulina porque se han publicado informes sobre la escasez de este medicamento en el país. Y fiel a su estilo decidió buscar a quién echarle la culpa del desabastecimiento y se acordó que en alguna parte había leído sobre un compuesto contra la diabetes que se está usando en el mundo para tratar la obesidad, y dijo ¡bingo! Y se lanzó con su equivocada tesis para señalar culpables.

La Asociación Colombiana de Endocrinología y Metabolismo emitió un comunicado aclarando que la insulina no se usa como método para adelgazar. Hay que decir que el compuesto para perder peso, y que se ha visto como revolucionario en Estados Unidos y en España, es la semaglutida. Esperemos que quienes suelen pensar que lo dicho por el Presidente es la verdad revelada, no estén aplicándose insulina para adelgazar porque les puede provocar efectos adversos, incluso la muerte.

No le hace bien al país, ni al pueblo colombiano, que el hombre que lleva las riendas del país incurra en este tipo de errores, que lamentablemente cada día son más comunes, entre otras razones porque parece que no se estuviera tomando en serio el ejercicio de gobernar.

Pero, justamente, aprovechando que el presidente Petro puso el tema vale la pena dedicar una corta reflexión sobre la obesidad, tan preocupante y riesgosa para las personas, como lo puede ser un mal gobierno para el Estado.

Los niveles de obesidad se han casi triplicado en los últimos 50 años y se prevé que mil millones de personas serán obesas en 2030, lo cual no es un problema estético, sino de salud pública. En Colombia la prevalencia de población con exceso de peso se ubica en el 56,4%.

La semaglutida –y no la insulina– es una verdadera revolución porque unida a la buena alimentación y al ejercicio se ha convertido en solución para quienes sufren de obesidad severa: ayuda a controlar el nivel de azúcar en la sangre, disminuye el apetito y aumenta la sensación de saciedad.

Mantener un peso adecuado, no solo puede evitar otros trastornos de salud graves, sino que desde un punto de vista económico, evitar el sobrepeso ahorraría mucho dinero público que hoy se invierte en atender distintas enfermedades e iría más en la línea de la medicina preventiva de la que tanto habla Petro.

Con esta cifra, bien le valdría al gobierno explorar el acceso a más medicamentos como Ozempic, Wegovy o Rybelsus y regular su uso siempre bajo dirección médica, entendiendo que como cualquier otra droga tiene efectos secundarios que deben estar siempre controlados por expertos. En Estados Unidos, donde según datos de la Administración de Alimentos y Medicamentos, el 70% de la población adulta padece obesidad o sobrepeso, el consumo de Wegovy fue aprobado en 2021 en combinación “con una dieta baja en calorías y una mayor actividad física”.

Convertido en fenómeno económico, Novo Nordisk, el fabricante danés de Ozempic y Wegovy, se erigió el año pasado en la compañía cotizada más valiosa en Europa, destronando al conglomerado de lujo francés Louis Vuitton. Las ventas fulgurantes de ambos medicamentos dispararon las ganancias de la farmacéutica. A finales del mes pasado la empresa anunció que sus beneficios netos se incrementaron un 51% hasta los US$12.000 millones.

Para Dinamarca, un país pequeño con menos de seis millones de habitantes, el impacto es descomunal. El crecimiento económico danés fue del 1,1% en los primeros nueve meses de 2023. Si se eliminara el peso que ha tenido su industria farmacéutica, la economía se habría contraído un 0,8%

Pero esto también tiene su revés y es que la demanda subyacente de la semaglutida es tan abrumadora que no pueden satisfacerla lo suficiente. El mercado es tan grande que se necesitan nuevas alternativas como la aprobada en noviembre en Estados Unidos del laboratorio Ely Lilly bajo el nombre de Zepbound.

Los expertos advierten que las inyecciones de semaglutida no son una solución rápida ni un sustituto de una dieta saludable y el ejercicio. No se puede jugar con ellas como si fueran un método para bajar de peso a libre albedrío y sin ningún tipo de control, porque las consecuencias pueden ser severas. Pero en cambio se ha abierto de par en par una puerta que da acceso a la posibilidad de controlar la epidemia de la obesidad.

Ojalá el presidente Petro haya tomado nota de la importancia que tiene el ser preciso en los términos que usa, no solo para no confundir a la ciudadanía sino para aprovechar de verdad las oportunidades que pueden beneficiar a una inmensa mayoría.

Sigue leyendo

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD