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La salida de Bruce

Es importante que prime un ambiente de respeto, donde el disenso sea bienvenido, más ahora que se avecinan temas importantes en los que los gremios tienen un papel clave en la mesa de concertación laboral.

hace 47 minutos
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  • La salida de Bruce

Colombia ha tenido gremios económicos fuertes, con larga tradición y con una relación que a veces ha sido cordial y otras veces tirante con los gobiernos de turno, lo que no ha impedido que haya una interlocución para escuchar las inquietudes de sus representados.

En el país existen gremios centenarios como la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) fundada en 1871, o la Federación Nacional de Cafeteros, que nació en 1927; la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), que se creó en 1944; o la Federación Nacional de Comerciantes, en 1945, para mencionar algunos de los 61 congregados en el Consejo Gremial Nacional y en Aliadas, que velan por la defensa de los intereses de sus afiliados y participan en la discusión de las políticas públicas.

Todos los gobiernos quieren que los gremios estén alineados con sus propuestas e intereses. Pero no todos lo consiguen. El gobierno de Turbay Ayala sufrió una fuerte oposición por el aumento de impuestos, el mayor endeudamiento y la revaluación de la tasa de cambio. Los gremios también cuestionaron la dura reforma tributaria del presidente Alfonso López, porque no fueron consultados.

En el gobierno de Ernesto Samper hubo tensiones por el ingreso de dineros del narcotráfico a la campaña (el proceso 8.000), y por esto el Consejo Gremial Nacional le pidió la renuncia. Otros, como el gobierno de Juan Manuel Santos, han querido tener aliados, por eso impulsó el nombramiento de Bruce Mac Master como presidente de la Andi.

Si bien, las relaciones no siempre han sido color de rosa y se han presentado discrepancias frente a diversos temas, se han mantenido dentro de los linderos del respeto. Pero esto cambió radicalmente en el gobierno Petro, quien pateó el tablero. Hubo un rompimiento total en esa administración, que se caracterizó por sus descalificaciones, por sus críticas e insultos. A los empresarios los trató de esclavistas, de oligarcas, mientras que con los gremios Petro no tuvo mayor interlocución y se negó a asistir a sus congresos y asambleas.

Fueron muchos los episodios desobligantes con los dirigentes gremiales. Petro cuestionó el nombramiento de Germán Bahamón como gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, amenazó con acabar el contrato del Fondo Nacional del Café y con crear un comité cafetero independiente. Atacó a la ANDI y a Fenalco cuando expresaron su preocupación por el impacto de la reforma laboral y dijo que los dirigentes empresariales esclavizaban a los trabajadores.

Ahora, con la llegada del nuevo gobierno, hay un cambio de estilo. El presidente Abelardo de la Espriella prefiere un diálogo más directo con los grandes empresarios del país, con los llamados cacaos a los que convocó para ayudar en la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del 10 de agosto. Con el sector gremial ya hubo roces y algunas señales de corto circuito. Un ejemplo fue lo que pasó con el anuncio de que Carolina Soto sería la nueva presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI). Su designación duró unas pocas horas y Soto declinó ante los rumores de que su nombre no había caído bien en el gobierno y que había división en algunas firmas de infraestructura.

Ahora el nuevo pulso se presentó con la ANDI. Mac Master, quien estuvo en la presidencia del gremio durante 13 años, presentó su dimisión y advirtió que en las últimas semanas se presentaron circunstancias inesperadas y preocupantes y que “múltiples presiones han afectado su capacidad de actuar libremente y cumplir sus funciones con autonomía”.

Hay muchas conjeturas sobre la salida de Mac Master. Se habla de que no hubo una buena relación con el gobierno y de que influyó que no canalizara los millonarios aportes que recibió de sus afiliados para ayudas de los damnificados del terremoto hacia la fundación de la primera dama. Así, el cierre de las comunicaciones en el Gobierno llevó a que varios afiliados presionaran por el cambio en la presidencia del gremio.

Con la situación fiscal tan crítica que recibió y con los planes que tiene De la Espriella para que la economía crezca al 6%, genere más empleo y retorne la confianza, es conveniente un diálogo más fluido con los dirigentes gremiales y en sus cartas, Mac Master reiteró que estaba abierto a conversar, pero fueron letras arrojadas al vacío.

Es importante que prime un ambiente de respeto, donde el disenso sea bienvenido, más ahora que se avecinan temas importantes en los que los gremios tienen un papel clave en la mesa de concertación laboral donde se definirá el incremento en el salario mínimo para el 2027, o en la discusión de las reformas económicas como la ley de rescate, que implica un gran recorte en el gasto público o, la aprobación del Plan de Desarrollo 2027-2030. A los gremios también les conviene una buena relación con el Ejecutivo, que es el que define si aplica nuevos impuestos o no, si disminuye los trámites, si mejora la infraestructura y las condiciones para la competitividad del país.

Como dicen en el Tolima: ¿era una pelea de toche con guayaba madura?

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