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El furor por energías renovables no convencionales, como la eólica y la solar, que apenas está comenzando en algunos países, está dando paso a una nueva revolución energética: la del hidrógeno verde o bajo en carbono.
El calentamiento global y el cambio climático está llevando a muchos gobiernos a buscar alternativas a los combustibles fósiles, como el petróleo y el carbón, que son altamente contaminantes. Por eso, cada vez hay mayor compromiso con la búsqueda y el uso de energías limpias, que se materializa en el desarrollo de proyectos en todos los continentes.
Además de las energías solares y eólicas, ahora la tendencia es el hidrógeno verde, que, según Bill Gates, fundador de Microsoft y un obsesionado con el cambio climático, podría ser el “gran negocio” para ayudar en la transición energética y reducir a cero las emisiones de carbono al 2050, con el fin de evitar que siga subiendo la temperatura del planeta.
Muchos hablan del desarrollo de esta tecnología, pero solo unos pocos países están liderando proyectos debido a sus elevados costos. Entre ellos, Australia, Alemania, Arabia Saudita y China. Australia, por ejemplo, prepara la construcción de por los menos cinco megaproyectos de hidrógeno con inversiones millonarias. Y en países como Colombia, donde queremos estar a la vanguardia, ya también se han puesto en práctica interesantes proyectos piloto.
El hidrógeno es el elemento (un gas) más abundante del universo y es más potente que la gasolina. Sin embargo, como está combinado con otros elementos como el agua y el oxígeno, es necesario utilizar procesos como la electrólisis para producir hidrógeno verde, a través de energías renovables como el viento (eólica) y el sol (fotovoltaica).
En América Latina ya se están dando los primeros pasos para la producción del hidrógeno verde. Un informe de la Agencia Internacional de Energía (EIA, por su sigla en inglés) señala que por lo menos once países están preparando o ya presentaron sus hojas de ruta y hay en fila por lo menos 25 proyectos para su desarrollo. “Latinoamérica es una de las regiones líderes en el mundo para el uso de energía renovable y puede desempeñar un papel importante en el impulso internacional del hidrógeno bajo en carbono”, señala la EIA, que indica que la próxima década será crucial para el desarrollo de esta tecnología.
En la región, Chile lleva la delantera y se ha trazado el objetivo de producir y exportar el hidrógeno verde más competitivo del mundo a partir del 2030. El país tiene dos proyectos en desarrollo del que hacen parte multinacionales energéticas, pero que no estarán en operación antes del 2024. Costa Rica anunció una Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde, Argentina desarrollará un proyecto de esta naturaleza junto con una minera australiana, mientras que Uruguay también manifestó su interés de trabajar en el tema.
Colombia incursionó recientemente. El año pasado el gobierno lanzó la Hoja de Ruta del Hidrógeno, como parte del proceso de transición energética que busca eliminar en 51 % las emisiones de carbono al 2030 y ser carbono-neutrales al 2050. Según el Ministerio de Minas y Energía, el hidrógeno verde será una nueva página en la historia de la transición energética del país porque permitirá la creación de miles de empleos e inversiones estimadas en 5.000 millones de dólares en la próxima década.
En marzo de este año, Ecopetrol anunció el primer proyecto piloto con un electrolizador y 270 paneles solares ubicados en la refinería de Cartagena y la puesta en marcha de un plan estratégico de Hidrógeno de bajo carbono con inversiones por 2.500 millones de dólares de aquí al 2040. Promigas también se unió al entusiasmo con esta tecnología al poner en marcha un proyecto piloto de inyección de hidrógeno verde a las redes de gas en la zona industrial de Mamonal, en Cartagena, para lo cual instaló 324 paneles solares. La otra compañía que está estudiando el tema, pero que todavía no ha anunciado un proyecto piloto, es Transportadora de Gas Internacional (TGI), filial del Grupo Energía Bogotá y líder en transporte de gas natural, con más de 4.000 kilómetros de gasoductos en operación.
Y es que, además de las millonarias inversiones que demanda esta nueva tecnología, hay factores que se deben tener en cuenta, como su transporte y almacenamiento. Por eso, aunque el hidrógeno verde está despertando un gran entusiasmo, todavía falta mucho tiempo para que sea realidad un proyecto de esta naturaleza.
Lo importante es que ya se dio el banderazo de arranque para que Colombia incursione en un tema que parecía destinado exclusivamente a naciones desarrolladas. Este gobierno dejará una gran impronta en la búsqueda de energías renovables, convirtiéndose en un ejemplo para los países de la región. En su reciente viaje a Nueva York, el presidente Iván Duque invitó a los inversionistas internacionales a apostar por estas alternativas energéticas, al señalar que “un dólar invertido en Colombia es un dólar más verde y ecológico que un dólar invertido en otro lugar”