<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">

Editorial

Los retos de Boric

Boric tendrá que manejar una tensión permanente durante su gobierno que lo obligará a hacer malabares entre la moderación que requiere su cargo y las exigencias de la izquierda que lo llevó al poder.
Publicado el 17 de marzo de 2022

El nuevo experimento político en el sur del continente ha dado comienzo. El presidente más joven de la historia de Chile, Gabriel Boric Font, tomó posesión la semana pasada y desde ya se perfilan los grandes retos que tendrá que enfrentar. Desde encauzar la asamblea encargada de redactar el texto de la nueva Constitución chilena hasta enfrentar la esperada y temida reforma de los impuestos. Pasando, además, por proyectos tan importantes como los de la salud y la educación públicas, la reforma del sistema de pensiones, la cobertura sanitaria universal y el aumento del salario mínimo, todos ellos anunciados por su propia coalición. Y, como colofón, tendrá que saber hacer equilibrios entre la oposición de la derecha conservadora chilena y la que se percibe desde una izquierda más radical que lo ve demasiado moderado.

El panorama para el cumplimiento de todos los objetivos que el nuevo gobierno tiene en mente no está despejado.

En primer lugar, porque la neutralidad de la que ha hecho gala hasta ahora Boric respecto a la asamblea o convención, como la llaman allá, ya no será posible. La asamblea constituyente está dibujando las reglas del juego en el que su gobierno será el principal protagonista. Es un tema crítico, porque si no quedan bien diseñadas, podrían tener un efecto contrario. Para que Boric tenga éxito, necesita que la Constitución que nazca de este proceso no se convierta en una camisa de fuerza que le imposibilite gobernar.

Llama mucho la atención que la nueva Constitución que se redacta en Chile, como rechazo a la Constitución que identifican con Pinochet, hace tabula rasa, empieza de cero, con la hoja en blanco, en lugar de intentar mantener lo bueno y corregir lo malo a partir de una revisión de la historia constitucional de Chile. Con seguridad, esto va a traer muchos problemas al nuevo gobierno por las propuestas que se alcanzan a ver hasta ahora: la descentralización fiscal, los sistemas paralelos de Justicia y el balance de poderes en el Congreso bicameral, lo que, según algunos analistas, son bombas de tiempo que explotarán más temprano que tarde.

Por lo pronto, durante su discurso de posesión, Boric se refirió a la Constitución vigente como aquella que “fue impuesta a sangre, fuego y fraudes por la dictadura”, y pidió defender una que “nazca en democracia, de manera paritaria, con participación de los pueblos indígenas”. Ya se verá si, como presidente, acepta el enorme peso de las decisiones maximalistas que se han visto ahora en muchas de las propuestas constitucionales.

En segundo lugar, están los grandes proyectos de Boric, planes que corren el riesgo de tener que ser matizados debido a una economía que no se presenta tan dinámica como en 2021. En ello influirá, obviamente, como en el resto del mundo, la situación política internacional desatada por la invasión de Rusia a Ucrania, amén de otras particularidades internas que pueden llegar a ralentizar el desarrollo de tantos cambios prometidos. No en vano, el mismo día que ganó las elecciones, Boric tuvo que bajar las expectativas de sus votantes y decirles que no podrá hacer todo a la vez.

Por último, está el tema de la oposición. Vale la pena recordar que el nuevo presidente chileno pasó de un 25 % de votos en la primera vuelta a ganar con un 55 % en la segunda, todo gracias al giro moderado que le dio a su discurso. Su nuevo gabinete, de mayoría femenina y con representación de distintos sectores del ámbito político de Chile, va a tener que articular las diferentes sensibilidades de su coalición electoral, desde el Partido Comunista hasta el centro izquierda, a la vez que tranquiliza a los mercados. Muchos grupos de izquierda no se tragan la moderación que ha llevado a la presidencia a Boric y ven su discurso actual, más socialdemócrata, como algo tibio.

Para algunos sectores de su coalición, sobre todo en el Partido Comunista (PC), esa moderación fue tolerable solo como un recurso táctico para ganar las elecciones, pero ahora que Boric ha llegado a la presidencia van a hacer todo lo posible para que se aplique el programa original. Y dentro del ala más radical de su propio partido, el Frente Amplio, también encuentra resistencias. Se trata de fuerzas que rechazan cualquier posibilidad de moderación del programa de gobierno y que se niegan a aceptar concesiones de acuerdo con las complejidades del contexto económico o del peso de los grupos fragmentados en el Congreso que lo obligarán a forjar alianzas para poder sacar adelante sus proyectos.

Así las cosas, Boric tendrá que manejar una tensión permanente durante su gobierno. El 11 de marzo pasado, cuando tomó posesión de su cargo, el nuevo presidente invocó a Allende en numerosas ocasiones, regresando así a los orígenes de la izquierda chilena, lo que generó en la plaza la sensación de que estaban presenciando un sueño cumplido. Y es ahí donde enfrenta su mayor reto: cumplir los sueños de todos los que han creído en él sin destruir lo bueno que ha logrado Chile

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
Título del artículo
 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
Título del artículo
 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS