<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">

Editorial

¿Qué significa el centro?

El acuerdo alcanzado por Centro Esperanza es un buen síntoma: siempre son mejores para la democracia las coaliciones que los llaneros solitarios. Pero todavía les queda mucho camino por delante.
¿Qué significa el centro?
ilustración morphart Publicado el 01 de diciembre de 2021

Con el desarrollo de la neurociencia, y en particular con las imágenes por resonancia magnética, se han hecho todo tipo de experimentos en los últimos 30 años. Por ejemplo, científicos británicos descubrieron que las creencias políticas, ser liberal o conservador; o de izquierda o de derecha; o republicano o demócrata; tiene una fuerte correlación con la estructura del cerebro. Y algún experimento también mostró que un porcentaje cercano al 30 por ciento de los participantes estaba en el flanco izquierdo del espectro ideológico, otro 30 por ciento a la derecha, y un 40 por ciento se mueve a uno u otro lado según las circunstancias.

Ahora, eso no es matemático y por supuesto no significa que quien se lance por el centro automáticamente es elegido. Es ahí donde entran a jugar las campañas políticas. El que entienda mejor el juego político del momento e interprete de mejor manera a la opinión pública logrará morder pedazos de un lado o del otro.

Esas por ahora son hipótesis científicas difíciles de volver norma general pero por lo pronto nos dan una pista de por qué habría tanto interés en quedarse con el centro del espectro político de cara a las elecciones del próximo año.

La Coalición de la Esperanza -una vez logró llegar a un acuerdo y finalmente unirse- lo primero que hizo fue dar un golpe de mano y cambió su nombre a Centro Esperanza. Tal vez para marcar su terreno y no dejar que Gustavo Petro desde la izquierda se les meta en la cancha y por otro lado tratar de correr un poco al extremo a los del Equipo por Colombia que se ubican en la centro derecha.

Ya alguna vez había apelado a esa estrategia de cambio de nombre, como cuando el entonces candidato Álvaro Uribe bautizó su partido Centro Democrático. Por ahora en Colombia a ningún partido se le ha ocurrido ponerse el nombre de Derecha ni de Izquierda, como sí ocurre en otros países. Tal vez porque cada una de esas dos palabras tienen una carga complicada, mientras que la palabra Centro parece tener su encanto.

Es una verdadera paradoja. Porque lo que ha pasado en la región es que han ganado los partidos que juegan por la polarización y se ubican a los extremos. Y en Colombia, en varias de las últimas elecciones los candidatos que se van por el centro han sido también los grandes sacrificados en las primeras vueltas.

Dicho todo esto, vale la pena celebrar que finalmente la Coalición de la Esperanza, ahora Centro Esperanza, haya logrado poner de acuerdo a seis de los 23 ‘precandidatos’ en contienda. Alcanzaron un acuerdo con dos puntos clave: uno, que los participantes se medirán en una consulta popular el 13 de marzo, día de las elecciones al Congreso, y dos, que todos los firmantes apoyarán al ganador de la consulta.

Y decimos que vale la pena celebrar, porque la alternativa a una coalición, que es la política personalista e individualista, es siempre una posibilidad en Colombia, y no es necesariamente la mejor. Es el terreno abonado para los caudillismos y las dictaduras.

Ahora bien, firmado ese acuerdo, quedan desafíos importantes. El primero y más obvio es el de mantener esa unión. Por un camino largo, como el que hay de hoy a la primera vuelta (29 de mayo), muchas cosas pasarán, y aquí hay gente talentosa, y los individuos talentosos tiende a veces a darse demasiada importancia y se les dificulta ceder.

Pero también tienen el desafío de mostrar que el centro significa algo en concreto. No será fácil movilizar electores si lo único que se ofrece es que no estamos aquí ni allá. Como tampoco lo será decir, así en general, que el centro representa el cambio: hay que ofrecerle al elector una versión clara y concreta de cómo será ese cambio, cuáles serán las acciones y políticas que lo componen.

Lo que está en juego es la democracia. La izquierda radical está haciendo la tarea de buscar y sumar apoyos, incluso cruzando líneas éticas para incluir a personajes como Luis Pérez y el cura Hoyos, el ex alcalde de Barranquilla condenado por corrupción. Y esa estrategia puede triunfar si las demás fuerzas se dispersan

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS