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Republicanos

sin vocación global

El Partido Republicano parece estar retornando a las ideas de su pasado, como un péndulo que oscila.

15 de noviembre de 2023
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  • Republicanos sin vocación global

El Partido Republicano de Estados Unidos está perdiendo su vocación global, y esto se vio reflejado en la adopción de una política proteccionista y más cerrada al mundo durante la era de Trump, y ahora mismo en la posición del partido en temas como el conflicto en Israel y la Guerra de Ucrania. Estos cambios podrían tener repercusiones importantes en las relaciones internacionales si Donald Trump regresa a la presidencia de los Estados Unidos, una posibilidad que parece cada vez más probable.

Es complicado encontrar similitudes entre el Partido Republicano actual, liderado por Trump, y el partido de hace unas décadas, dirigido por figuras como George W. Bush, Ronald Reagan o incluso Mitt Romney.

En el año 2012, Romney estuvo a punto de ser el presidente de los Estados Unidos por el Partido Republicano. Egresado de Harvard y con una trayectoria destacada en consultoría, Romney era un fiel de las ideas conservadoras en asuntos económicos y fiscales, promoviendo políticas pro-negocios y la reducción de impuestos, al igual que era un defensor a ultranza del comercio internacional y de la proyección de los ideales americanos en el resto del mundo, todos ideales compartidos ampliamente por los militantes de su partido. Obtuvo en aquel entonces el 47% del voto popular, poco menos que el 51% que obtuvo la dupla Obama/Biden para su reelección.

Sin embargo, a pesar de haber estado en la cúspide del poder Republicano hace apenas una década, la situación actual de Romney en su partido es muy diferente: el excandidato presidencial se vio obligado a no buscar la reelección en el Senado luego de varios años en el Congreso. Los valores republicanos tradicionales que lo habían impulsado a aspirar a la Casa Blanca, hace tan solo unos años, junto con su oposición a Donald Trump, lo han convertido en una especie de “paria” dentro de su partido.

La doctrina de “América Primero” que promueve Donald Trump representa un cambio drástico en comparación con la postura de sus antecesores inmediatos en el Partido Republicano, quienes defendían la libertad y la democracia en el ámbito internacional, así como del libre comercio. Sin embargo, este enfoque no es una novedad en la historia del partido, y se puede rastrear hasta los tiempos de Abraham Lincoln.

A lo largo de sus primeros años de historia, la industria estadounidense siempre estuvo protegida por aranceles. Durante la presidencia de Lincoln, las tasas arancelarias del país alcanzaron cerca del 50%, una política proteccionista que se mantuvo durante las presidencias republicanas que le sucedieron, persistiendo hasta la Segunda Guerra Mundial. En 1916, según un recuento de The Economist, el partido escribió en su plataforma que “el Partido Republicano está ahora, como siempre, en el sentido más completo, a favor de la política de protección arancelaria para las industrias y la mano de obra estadounidenses”, protestando contra la reducción de las tasas arancelarias promedio de 40% a 27% realizada por el demócrata Woodrow Wilson. En 1936, el partido protestó enérgicamente contra el régimen de comercio liberalizado de Franklin Roosevelt, también demócrata, argumentando que “su efecto en la agricultura e industria ha sido destructivo”.

Lo mismo ocurre con la corriente “aislacionista” entre los seguidores más fervientes de Trump, quienes ven la idea de involucrarse en conflictos en el extranjero como distracciones costosas e inútiles. Una postura que contrasta con la actitud de Reagan, los Bush y demás republicanos posteriores a Eisenhower, pero que era bastante común en el pasado.

A principios del siglo XX, los republicanos también eran escépticos del multilateralismo. Los demócratas eran el partido con más inclinación internacionalista, como se reflejó en el enfoque de Woodrow Wilson en la Liga de las Naciones y la promoción de democracias estables en Europa Occidental. Sin embargo, dentro del Partido Republicano, siempre hubo resistencia a la idea de que Estados Unidos debía actuar como un “salvador” del resto del mundo. Figuras prominentes entre los republicanos, como Robert Taft y Charles Lindbergh, buscaron evitar a toda costa el que Estados Unidos se involucrara en conflictos en Europa y el mundo, especialmente durante la Segunda Guerra Mundial.

El Partido Republicano parece estar retornando a las ideas de su pasado, como un péndulo que oscila. Una de las razones por las que la facción más extremista del Partido Republicano destituyó a Kevin McCarthy como presidente de la Cámara de Representantes fue la fuerte oposición de Matt Gaetz y otros congresistas “rebeldes” a seguir brindando ayuda militar a Ucrania. Esta es una postura respaldada por Trump, quien ha prometido en varias ocasiones reducir el papel de Estados Unidos en ese conflicto desde el primer día en el cargo, obteniendo un gran eco entre los demás simpatizantes de su partido. En una votación reciente sobre un proyecto de ley que financiaría la formación de oficiales militares ucranianos, la mayoría de los republicanos en la Cámara de Representantes se opusieron. Del mismo modo, la campaña de Trump para la presidencia ha comenzado con una firme defensa de aumentar los aranceles y adoptar políticas en favor de la industria nacional, una mentalidad que haría sentirse orgullosos a figuras como Lincoln y otros republicanos del pasado.

Si Trump regresa a la presidencia en 2024, ¿estará el mundo preparado para que Estados Unidos busque un papel menos preponderante en el comercio internacional y en asuntos de política exterior?.

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