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Editorial

Un aguinaldo “muy” polémico

Publicado el 07 de diciembre de 2022

Petro por hacerles un favor a estos personajes le hace daño al Estado de Derecho: al disfrazar de ‘gestores de paz’ a señalados de delitos como terrorismo y tortura banaliza el crimen.

El anuncio del presidente Gustavo Petro de que bautizará a los jóvenes de la ‘primera línea’ como “gestores de paz”, para que puedan salir de la cárcel antes de Navidad, es el aguinaldo más controvertido del que se tenga memoria en Colombia.

El anuncio, en un primer momento, dejó el aroma de que Petro está buscando la manera de pagar el favor que le hicieron estos jóvenes de provocar un tremendo desorden, de poner en jaque a ciudades como Bogotá y Cali, para él legitimar su candidatura y avanzar en su campaña.

Hay quienes defienden la idea de que se trató de un “estallido social”, pero llama poderosamente la atención que nada ha cambiado del año pasado hasta ahora, los indicadores sociales ahora no son distintos a los de antes, y entonces ¿por qué si los jóvenes estaban tan desesperados no hay ninguno hoy protestando en la calle?

Estos jóvenes, que fueron útiles a sus intereses electorales, no deben estar muy contentos de ver que mientras Petro está disfrutando de las mieles de la Presidencia a ellos les ha tocado la cárcel. No es casualidad que el senador Gustavo Bolívar, quien hizo ‘vaki’ para equipar a la primera línea, y la consejera presidencial para la juventud, Gabriela Posso, que hizo parte de estos ejércitos indignados, sean los que más están presionando a Petro para liberarlos.

Pero también hay que decir que una cosa es que Petro quiera darles de aguinaldo la libertad y otra muy distinta que pueda hacerlo. Esta vez se repitió de nuevo lo que se ha vuelto costumbre en este gobierno: el Presidente “echa un globo”, lanza una idea sin mayor viabilidad ni fundamento, y a continuación tienen que correr sus funcionarios a hacer todo tipo de piruetas y malabares para aclarar lo que el Presidente quiso decir, o para precisar el alcance de sus palabras.

Petro anunció que “centenares de jóvenes detenidos por participar en protestas serán declarados gestores de paz antes de Nochebuena en Colombia”. De acuerdo con el Presidente, esas personas hoy privadas de la libertad “simplemente se expresaban” y en vez de estar en las cárceles “tienen el derecho de pasar navidad con sus familias”.

Y empezó entonces la misma trama de siempre. En las horas siguientes, al menos tres ministros han tenido que salir a traducir el discurso del Presidente. No solo por la confusión normativa que hay en la idea de Petro, sino por las airadas reacciones de muchos sectores civiles y políticos, que no entienden que se conceda este beneficio a personas involucradas en delitos graves. También por las reacciones de expertos que no ven aplicable la figura en este caso.

Y es que en efecto la figura de los gestores de paz no cuadra con el caso de estos detenidos. Esta figura, que viene de la ley 418 del 97, fue pensada para quienes, haciendo parte o habiendo hecho parte de organizaciones armadas al margen de la ley, tengan la posibilidad y la disposición de ayudar a buscar acercamientos, diálogos, procesos humanitarios, o negociaciones de paz con dichos grupos armados.

Es decir, la figura tiene un requisito y es que solo pueden ser cobijados con ella quienes hagan o hayan hecho parte de grupos armados ilegales. Y un propósito y es que, una vez otorgado el beneficio, estas personas empiecen gestiones concretas y efectivas para lograr distensión o diálogo con esas organizaciones (no es para irse a la casa a pasar navidad). Fue una figura pensada, por ejemplo, para que comandantes capturados puedan servir de puente en acercamientos con las organizaciones a las que pertenecieron.

Nada que ver, entonces, con el caso de la “primera línea”, y de los jóvenes detenidos por los hechos del paro. ¿Cuál va a ser la gestión de paz que van a desarrollar? ¿Frente a qué grupo o qué organización? ¿Con qué propósito y en el marco de qué proceso? Nada de esto está claro, y no está claro porque no existe.

Y por cierto, cobijar a esos detenidos con la figura de gestores de paz sería admitir que ellos efectivamente pertenecen a una organización armada ilegal, pues esa es la premisa de la figura. No serían, entonces, como dijo el propio presidente, jóvenes que solo se estaban expresando.

Los malabares en esta ocasión le correspondieron a los ministros del Interior, Justicia y Defensa. Que esto no es un indulto. Que tal vez no se pueda aplicar a todos. Que lo que quería decir el Presidente es que esto es para líderes sociales e indígenas (descifrar “lo que quería decir el presidente” ya es todo un arte en este gobierno). Que también se podría aplicar a policías acusados de excesos (absurdo normativo mayor). Que se va a mirar caso por caso.

Petro por hacerles un favor a estos personajes le hace daño al Estado de Derecho: al disfrazar de ‘gestores de paz’ a señalados de delitos como terrorismo y tortura banaliza el crimen; trivializa la expresión “gestor de paz” y vacía de sentido la palabra “paz”.

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