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Editorial

Un experimento temerario

Los anuncios que ha hecho Petro para el manejo de la violencia son hasta ahora un rompecabezas, del que nadie sabe a ciencia cierta qué resultara.
Publicado el 15 de agosto de 2022

El gobierno de Gustavo Petro hizo tantos anuncios explosivos en su primera semana que ha pasado de bajo perfil lo que se puede convertir en la verdadera pesadilla para los colombianos. Se trata del manejo que le piensa dar a la violencia, la seguridad y el narcotráfico, problemas que están en un punto tan crítico que resolverlos o amortiguarlos se hace hoy crucial para que Colombia sea viable.

Lo que Petro ha planteado al respecto, más que una política de seguridad parecen ser anuncios efectistas. Son como muchas fichas sueltas de un rompecabezas, que no se sabe si van a encajar como una figura armónica o si por el contrario terminará formándose un frankestein peor que la terrible violencia que ya padecemos.

Una primera ficha -por seguir con el rompecabezas- es el guarapazo que le ha dado a la Policía con la sorprendente barrida de generales que deja en manos de uniformados sin suficiente experiencia el destino de este cuerpo vertebral del país. Quedan tan poquitos generales (10), por ejemplo, que la comandancia de las policías metropolitanas quedarán en manos de coroneles.

No hay que olvidar que uno de los ejes del Pacto Histórico, así como lo hicieron estratégicamente en Chile y en otros países, fue construir una narrativa de desprecio a la Policía.

Esa renovación al extremo se justificaría si estuviéramos frente a una cúpula de policía corrupta. Pero varios de los generales que tuvieron que dar un paso al costado, a pesar de que han estado en los últimos años más que nunca en el ojo del huracán, han logrado mantener sus hojas de vida sin tacha. Y expertos que conocen como pocos a la Policía consideran que estaba para ser director el cuarto general de la fila. Pero descabezaron a más de 20.

¿Cuál es el propósito de tremendo remezón? Algunos dicen que Petro quiere ser el primer presidente en poner a una mujer como directora de la Policía. Y por ahora la puso de subdirectora mientras adquiere mayor experiencia en labores operativas, pues la carrera de la brigadier general Yackeline Navarro se ha concentrado en ser profesora en las academias de la institución y en otras direcciones de carácter administrativo, pero no operativo. Si esa teoría es cierta, tendría que haber evaluado mejor si hacer un titular para la historia justifica el botar tanta experiencia acumulada a la basura.

Hay otros que consideran que Petro está en el plan de debilitar a la policía, o al menos tener una cúpula que se sienta agradecida y leal a él por el salto exprés que les permitió dar. De esa manera se le facilita sacar la Policía del Ministerio de Defensa y ponerla en un nuevo ministerio, donde podría depender más de los avatares de la política y tendría a su disposición unas herramientas de inteligencia muy poderosas que le han entregado a Colombia las agencias más reconocidas del mundo.

Pero el remezón no fue lo único. El presidente Petro también les mandó a decir vía Twitter a los mandos militares y de policía que “desde ahora” tienen que “evitar al máximo” las masacres y asesinatos de líderes sociales en su jurisdicción. Sin duda, es lo mínimo que los generales deben hacer. Pero ese “desde ahora” deja un sabor amargo, porque da a entender que el nuevo presidente no cree que estuvieran, al menos, intentando cumplir esa labor. Por supuesto nos sumamos a la petición de que los mandos rindan cuentas, ¿pero será que de verdad puede un comandante controlar esa violencia desmedida desatada por las bandas criminales del narcotráfico, so pena de ponerle una falla en su hoja de vida? ¿Cuántas operaciones, cuántos bloques de búsqueda o cuántas unidades élite se han necesitado en el país -y es evidente que no han sido suficientes- para combatir a las mafias y a las guerrillas que masacran y asesinan a los líderes sociales? ¿Hasta qué punto esas manchas en las hojas de vida de los policías y militares, por no haber evitado una masacre en su jurisdicción, se pueden convertir en indicio para que eventualmente otra autoridad los lleve a la cárcel? No es descabellado pensarlo si tenemos en cuenta las condenas que ha impartido el Consejo de Estado al Ministerio de Defensa por no evitar las tomas guerrilleras.

Con el agravante ahora de que les exigen a los mandos de policía convertirse en superhéroes contra la mafia pero al mismo tiempo les reducen sus ‘poderes’ con la botazón de generales fogueados en la materia.

Y con este tema hilamos la segunda ficha del rompecabezas: el narcotráfico.

(Espere mañana martes 16 de agosto, segunda y última parte de este editorial)

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