Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4
La Escombrera es en realidad una necrópolis santa y se debiera declarar como tal para que los deudos puedan elaborar su duelo. Decir sin evidencias fehacientes que este lugar es la mayor fosa común urbana del mundo es apresurado, las tareas de remoción de cerca 24.000 metros cúbicos de escombros apenas empiezan.
La verdad es que cientos de madres, que buscan sin descanso y sin desperdicio de tiempo a sus hijos, al escuchar la noticia se asentaron en este lugar con la esperanza de ver la exhumación de los cuerpos.
Las exhumaciones plantean serios retos a la investigación criminal, las ciencias forenses y al Estado, ya que habrá que implementar nuevas técnicas para garantizar la verdad y la reparación. Sobre este camposanto han pasado no solo los años sino pesados buldóceres con los que se quiso ocultar la verdad. Un principio de criminalística dice que “el tiempo que pasa es la verdad que huye”. En La Escombrera el tiempo apremia para las autoridades que se han fijado cinco meses para encontrar los posibles cadáveres arrojados allí. Basta con encontrar un fragmento óseo humano para evidenciar este holocausto. De ser así este será el verdadero museo de nuestra verdad histórica.