Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8
Quimera, según el diccionario de María Moliner, en su tercera acepción, es “Ilusión. Sueño. Cosa agradable que se piensa como posible no siéndolo en realidad”. La historia cuenta que aun los políticos más curtidos y realistas solo llegan a vivir esa cruel experiencia cuando ya están en el poder y a merced de sus enigmas, de sus innumerables trampas; es decir, se dan cuenta de todo cuando ya lo único que pueden hacer es tratar de parecer menos culpables de idealismo, así el balance concreto de su gestión sea positivo. De esa frustración aparece muchas veces el estoicismo, expresado en el abandono total de la actividad política, en el silencio, en el oír y ver censuras y elogios con la misma tolerancia (...).
El presidente Betancur le dijo a un amigo, en mayo de 1984: “según mi experiencia, el gobierno es definitivamente un obstáculo para el progreso del país, está diseñado para que no se haga nada”. Y le agregó: “Precisamente esa ineficiencia es la prueba de que tenemos un gran país, capaz de avanzar a pesar de la oposición del gobierno”. Belisario Betancur volvió a lo que siempre amó y casi abandonó por ir tras la quimera del poder: su familia y la poesía.
* Apartes del texto “Belisario Betancur y la quimera del poder”, publicado en el libro “La pasión de gobernar”, Tercer Mundo Editores, 1997.