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Cómo hacer que a los niños no se les olvide vivir en el presente

  • ilustración mariana yepes
    ilustración mariana yepes
Por clAUDIA ARANGO HOLGUÍN | Publicado el 03 de julio de 2019
en definitiva

La práctica de la atención plena en los niños es provechosa no solo para su trabajo académico sino también para sus relaciones interpersonales. Se recomienda empezar desde los 3 años.

Observe cómo juega un niño en un parque: puede agarrar un palo y montarse en este como si fuera un caballo; está atento al tronco, le habla como si fuera un animal. Está enfocado en su momento presente.

“Es que ellos son grandes maestros en lo que se llama atención plena”, explica Anita Echeverri, certificada en mindfulness en España y Estados Unidos.

¿Por qué se pierde eso al crecer? Ella explica que “como adultos tenemos un montón de hábitos creados, miedos y prevenciones con el otro y con el entorno en general. Un niño nace con atención plena y no tienen todos los filtros que tenemos los adultos como la religión, las premisas que nos dijeron o con las que nos criaron”. Por eso la idea de trabajar con ellos es que no se pierda esa capacidad de permanecer en el momento presente.

Echeverri recomienda que los 3 años es la edad ideal en que el niño puede empezar a entrenarse en mindfulness de forma voluntaria, darse cuenta de lo que está sucediendo, cuando está sucediendo, “con variados ejercicios y actividades, muy lúdicas todas, ellos aprenden a conocerse a sí mismos y a autorregularse, se preparan para desenvolverse en su entorno y vida cotidiana”.

Cynthia Zak, argentina fundadora del método YOMU, que apuesta a desarrollar el mindfulness con música y movimiento, y que estuvo en Medellín trabajando con instructores de Comfama, cuenta cómo para algunos adultos el tema no es importante y encuentra niños, desde muy pequeños, concentrados, pero en aparatos tecnológicos. “Yo he visto, en restaurantes, unos dos años con una tablet, los padres se las dan para, entre comillas, calmarlos y que ellos puedan comer tranquilos. Tampoco es ir en contra de la tecnología, pero saber cuándo es el momento adecuado para darles un celular , que ellos sean plenamente conscientes y puedan decidir qué ver y qué no”.

¿Cómo se trabaja?

Explica Echeverri que la idea es “brindarles muchas posibilidades para mejorar desde muy temprano su atención y entrenar su mente en la empatía, calma y gestión emocional”.

Para aplicar el mindfulness con ellos se empieza con lo más básico que es aprender a respirar, e indican ambas especialistas que todo comienza con el adulto, que igual debe aprender a hacerlo. “No es complejo –indica Zak–, es inhalar en cuatro tiempos, exhalar en los mismos cuatro tiempos y hacerlo varias veces. Todo empieza con la respiración”, dice.

Con los niños se usa un lenguaje metafórico, “entonces se les enseña que en el cuerpo hay un botón de la calma para que lo opriman cuando se sientan angustiados y que expliquen con palabras qué les ‘duele’ cuando tienen ese tipo de emociones”, explica Echeverri (Ver claves).

¿Y el colegio?

El tema educativo es relevante, explican las especialistas. “Ahora hay países como Estados Unidos, Holanda y Reino Unido que los incluyen en su currículo académico”, cuenta Echeverri y añade Zak que en este continente hay un interés, muy de la mano de lo privado, pero se mueve. “Con entrenar a un maestro o a los padres ya hay mucho ganado”.

Linda Lantieri, autora del libro Construyendo inteligencia emocional en los niños (Editorial Sounds True/2014), explicó en un artículo coescrito con la profesional en educación Vicki Zakrzewski, en la revista de la Universidad Beerkeley de California, Greater Good magazine, que practicar con los estudiantes la atención plena genera mayores logros académicos, de bienestar y mejores relaciones con los compañeros y docentes.

Tanto Zak como Echeverri aseguran que este trabajo mejora en los niños la relación consigo mismos, aumenta la autoestima, enaltece la inteligencia emocional, el disernimiento y el liderazgo.

“Ayuda a que al crecer dejen de vivir en piloto automático, que aprendan a conectarse desde el mundo exterior con un mundo interior con calma. Eso genera que mejoren mucho sus relaciones, se vuelven muy humanos sin ser egoístas”, precisa Echeverri.

En la relación con los demás niños, entienden que “la otra persona, ese compañero que convive con ellos en el colegio, tiene miedos, problemas y quiere ser feliz. Entienden que el otro siente y necesita algo, pasan del modo yo al modo nosotros. Un niño que cocrea una nueva sociedad es consciente de todo lo que lo rodea y aprende a ser amable con él mismo y con los demás”, concluye Echeverri.

Profesionales de la Universidad de Tulane en Louisiana, Estados Unidos, realizaron una investigación en abril del año pasado en la que combinaron la práctica de yoga y el mindfulness en una escuela pública de New Orleans y específicamente en los estudiantes de tercer grado de primaria.

Allí dividieron a 52 alumnos en dos grupos. En el primero recibieron asesoría social, como habitualmente lo habían hecho. En el segundo grupo trabajaron yoga y mindfulness durante ocho semanas. Los resultados, publicados en la revista Psychology Research and Behavior Management, especificaron que “la intervención en el segundo grupo mejoró los puntajes de calidad de vida psicosocial y emocional de los estudiantes, en comparación con sus compañeros, los que recibieron atención estándar”.

Concluye Echeverri que a la hora de trabajar minfulness con los hijos, los padres deben involucrarse. No es dejarlos solos. Cuando un niño aprende a reenfocar la mente hacia el momento presente no habrá cabida a las culpas y problemas del pasado ni habrá ansiedad por el futuro. Será un adulto que quiere vivir pensando y disfrutando cada cosa que hace, cada cosa que está pasando

Contexto de la Noticia

CLAVES para la prÁctica de mindfulness

1
Enséñele al niño a respirar despacio y concentrarse en cada inhalación y exhalación.
2
Cuando un niño esté furioso no se acerque, espere a que se calme y guíe su respiración.
3
Si es un niño disperso no lo regañe, mejor hágalo caer en cuenta para que se enfoque de nuevo.
4
Trabaje con los niños el contacto con la naturaleza, el disfrutar de los sabores, conectar con los sentidos.
Claudia Arango Holguín

Periodista, presentadora y locutora hoy inmersa en el mundo digital. Fui DJ de radio, escribir siempre ha sido un gusto y leer una pasión. Amo los animales y mi afición son los viajes. Periodista de tendencias en elcolombiano.com

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