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Hipnosis para vencer adicciones y malos hábitos: ¿sirve?

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Vanesa de la Cruz Pavas | Publicado el 12 de enero de 2021

Psicoanalistas y terapeutas de la hipnosis explican qué son y cómo se tratan desde sus ámbitos.

Piense por un momento, ¿cuántas horas al día se la pasa viendo videos y fotos de YouTube, Instagram o Facebook? ¿Cuántas jugando en la última aplicación que descargó en su celular o en su consola de videojuegos? ¿Recuerda, si es el caso, cuántos cigarrillos se fumó ayer? O, ¿cuántas tazas de café se tomó? ¿Cuántos dulces se comió o se dejó de comer?

Es posible que usted sea adicto a algo, o a varias cosas, o que tenga ciertos hábitos con los que no está feliz. Se piensa que las únicas adicciones posibles son las químicas, como el alcohol, la marihuana u otras sustancias psicoactivas, pero no es así.

Mario Élkin Ramírez, psicoanalista miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis y profesor en el Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de Antioquia, explicó que, de hecho, “todos somos adictos a algo, como al juego, las compras, a comer o no comer, porque la sociedad nos empuja a consumir”.

Tratar estos comportamientos repetitivos y a veces inconscientes lleva tiempo, es incómodo y, en ocasiones, psicológicamente doloroso, explicó Ramírez. Por eso, se conservan todavía técnicas como la hipnosis, que prometen resultados más rápidos y con menos sufrimiento o las terapias de psicoanálisis, con procesos más largos.

Adicciones y hábitos

El psicólogo y psicoanalista Juan Fernando Herrera Piedrahita contó que “siempre han existido las adicciones, pero solo hasta hace 200 años se comenzó a hablar de adictos con síntomas de abstinencia porque los soldados de la guerra franco-prusiana fueron tratados con morfina”.

Explicó que se trata de relaciones compulsivas, de carácter maniaco, de un sujeto con determinada sustancia (química o no química) o con alguna forma de comportamiento y que termina marcando la forma de relacionamiento con la cultura, el trabajo y las personas.

Cruz Elena Gómez, psicóloga y psicoanalista, agregó que la adicción se instala cuando se genera una relación de dependencia, donde se repite el consumo de forma excesiva y se generan sensaciones placenteras, mientras que los hábitos son repeticiones y comportamientos aprendidos que se pueden modificar de una manera menos complicada que la adicción. Así, acordó que sería más fácil modificar un hábito por hipnosis que una adicción.

¿Qué es la hipnosis?

Es un estado de conciencia en el que las personas parecen estar dormidos pero se dan cuenta de lo que ocurre a su alrededor, escuchan y pueden abrir los ojos, caminar y hasta hablar y responder las preguntas del terapeuta.

Aurelio Mejía, que lleva más de 25 años practicando la hipnosis introspectiva, explicó que esta “permite bucear por las profundidades de la imaginación, alucinar, acceder a recuerdos, reprogramar conductas, potenciar facultades y cambiar la percepción o respuesta a estímulos”.

Agregó que se puede utilizar como una herramienta “rápida y eficaz de la psicología para tratar alteraciones de la salud emocional y psicosomática” y que permite distraer al sujeto de algún problema para enfocarse en su solución.

Hipnosis como atajo

La hipnosis introspectiva es un método que combina diferentes técnicas, acerca a las personas al origen del problema y ayuda a resolverlo haciendo que el paciente “recuerde el momento en que se originó la depresión, complejo, culpa, fobia, migraña, cáncer u otras dolencias a las que no se les encuentra causa por los métodos médicos convencionales”.

Mejía explicó que usualmente basta una sesión para lograr cambios de conducta y respuestas psicosomáticas de alivio en tratamientos de miedos, tristezas, angustias, fobias, anorexia, bulimia, obesidad, obsesiones, alergias y adicciones.

Para el caso de adicciones, puntualizó, hay varios factores a tener en cuenta: ¿qué la motivó?, ¿el consumo repetido la convirtió en hábito?, ¿se generó dependencia orgánica o respuesta biológica? Dijo que “la hipnosis es una herramienta para tratar rápidamente los factores psicológicos, pero los orgánicos dependen de cada organismo y de lo profundo del trauma”.

Desde el psicoanálisis

Ramírez contó que el tratamiento psicoanalítico para vencer estas dolencias, hábitos o adicciones suele incomodar, causar cierto sufrimiento, ya que no es fácil renunciar a los síntomas, así que no se pueden prometer resultados inmediatos o sencillos.

Además, agregó que no son tratamientos económicos, ya que requieren varias sesiones con regularidad y acompañamiento constante.

“Antes de quitar una adicción, debemos entender qué función cumple en la estructura de una persona”, puntualizó Ramírez.

Con esto acordó el también psicoanalista Juan Pablo Jaramillo: “Tenemos referencia de pacientes que tienen condiciones psicóticas, sea esquizofrenia o paranoia, o con tendencias maníaco depresivas y que son adictos a sustancias psicoactivas que funcionan como estabilizadoras y logran objetivos que las drogas psiquiátricas no. O de personas que dejan de fumar pero que, la satisfacción que esto les daba, la trasladan a los alimentos y terminamos viendo exfumadores que se vuelven obesos”.

Ramírez contó también que tuvo un paciente con adicción a la marihuana que lo ayudaba a dejar de oír voces que le decían que se hiriera a él mismo o a los demás. “Uno ahí debe tomar una decisión ética. ¿Es más importante que deje la adicción o que escuche voces y haga daño? Hay que entender qué función cumple cada síntoma”.

Así, acordaron en que no hay curas rápidas, baratas o alegres, ya que este tipo de conductas tienen raíces profundas en el inconsciente y, desde el psicoanálisis, se busca que las personas, a través de técnicas de asociación libre, sean conducidos a su propio inconsciente y “asuman la responsabilidad subjetiva de sus actos, de sus determinaciones, síntomas, elecciones y consecuencias”, sumó Gómez.

Los cuatro psicoanalistas consultados acordaron en que una adicción no se da, en ocasiones, por la sustancia en sí, sino por el efecto que la sustancia o el comportamiento tiene sobre el organismo y que la hipnosis sí funciona para eliminar el objetivo inmediato, cuando se realiza con profesionales éticos, pero que puede no representar una mejora a largo plazo.

“Por eso el psicoanálisis renunció a la hipnosis, porque no abordaba la cura sino que solo elimina la conducta que produce el síntoma”, finalizó Jaramillo. (Ver más sobre este tema en el recuadro) .

Contexto de la Noticia

Una historia de éxito con la hipnosis

Kamila vive en Francia pero viajó a Colombia en 2019, por trabajo, y aprovechó para conocer el país. Previo a su visita, agendó una cita con el terapeuta Aurelio Mejía pues ya había leído y visto su trabajo en redes.

“Leí sobre la hipnosis introspectiva en su sitio, tiene terapeutas en muchos países y es bastante reconocido, así que busqué específicamente una sesión con él”, contó.

Kamila recordó que su sesión duró cerca de una hora y media y que estuvo consciente todo el tiempo: “Podía terminarla cuando yo quisiera, pero no lo hice, y estuve hablando con él, respondiendo varias preguntas que me hacía”.

Además, agregó que las cosas que quería solucionar mejoraron al cabo de una semana, donde comenzó a ver los efectos positivos: “Antes era adicta al azúcar y a la comida chatarra, y aunque mi amor por lo dulce no se fue tan rápido, sí disminuyó considerablemente. Ahora solo como eventualmente algún chocolate o pastel”.

Además de su adicción, asistió porque “estaba afectada mental y emocionalmente por eventos de mi infancia, pero después de la sesión me siento libre de ellos, libre del pasado”, finalizó Kamila.

Ahora, se atreve a recomendar el método “a todos aquellos que quieren lograr algún cambio en su vida y no lo hayan logrado”, y tiene planeado que, cuando sus tiempos se lo permitan, tomará clases e iniciará un proceso formativo para convertirse, ella misma, en hipnoterapeuta en el método introspectivo para ayudar a personas del país en el que se encuentre.

Hipnosis para curar trastornos alimentarios

Manuela sabía que tenía un trastorno de conducta alimentaria porque desde que era pequeña se preocupaba por su peso, hasta el punto de que, a los 14 años, tomaba purgantes. “Como a los 19 retomé conductas y, después de comer, vomitaba.

Había intentando solucionarlo de diferentes formas, como asistiendo a sesiones con psicólogos y psiquiatras, pero no daban resultado.

Un día, escuchó a algunos conocidos mencionar que había un médico que hacía hipnosis para tratar los trastornos alimentarios y que hacía un “bypass mental”, y “me dijeron que les había ido muy bien, que durante la sesión hasta sentían como que los estaban quemando”.

Finalmente, Manuela decidió asistir y “durante la sesión, para hipnotizarme, me pusieron a escuchar un audio y él me cogió de la mano y tiró de uno de mis dedos, no sé cuál”. Recuerda que sentía que su cuerpo pesaba y no era capaz de abrir los ojos, pero estaba consciente y recuerda lo que ocurrió.

Cuenta que el terapeuta asoció su trastorno con su relación con su padre, “la cual nunca tuve porque él se fue cuando yo estaba muy pequeña”, así que el terapeuta no encontró nada que ella recordara o asociara con esa figura “y desde ahí no supo qué hacer”.

Finalmente, “lo dejé en la segunda sesión porque me di cuenta de que solo era un charlatán” y decidió, después de haber asistido a innumerables psicólogos y psiquiatras, que “para que ese círculo vicioso acabe, uno tiene que tener la disposición, si no nadie lo puede ayudar”.

¿Por qué Sigmund Freud dejó la hipnosis?

Ramírez explicó que Freud se estrenó en distintos lugares de Alemania en el aprendizaje de la hipnosis como psicoterapia, pero que rápidamente se dio cuenta de que no era un resultado duradero.

Así acuerda Jaramillo, que contó que para 1895 aproximadamente Freud realizó diferentes estudios sobre la hipnosis para curar problemas como la histeria. El método consistía en dormir a la paciente, buscar en sus recuerdos traumáticos e intentar borrarlos.

“Lo abandonó porque los efectos no eran duraderos, una persona que tenía una parálisis en la mano derecha, bajo esas órdenes, podía desaparecerla pero luego se aparecía en la mano izquierda”, agregó Ramírez.

Gómez agregó que esos efectos eran temporales “de un proceso sugestivo que no servía para comprender el problema del síntoma y que luego volvía a aparecer. Por eso él recurrió a otro tipo de prácticas desde la palabra”.

Entre 1897 y 1898 Freud comenzó a trabajar con el método de asociación libre de ideas, que consiste en permitir que las personas vayan hablando de lo que va aflorando en el pensamiento y así se va trabajando la problemática, contó Jaramillo.

Finalizó agregando que en ciertas corrientes se ha retornado a la hipnosis para tratar ciertas adicciones y algunos comportamientos, pero que esta no deja de ser una práctica sugestiva que no alcanza a tocar el fondo de la problemática, sino que genera un desplazamiento hacia otras áreas.

Vanesa de la Cruz Pavas

Periodista de la UPB. Amante de las historias y de las culturas. Estoy aprendiendo a escuchar y a escribir.


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