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En el área metropolitana hay mucho más que perros y gatos

La región es rica en fauna urbana silvestre, como las guacamayas y los jaguarundi, pero sus poblaciones están amenazadas. Le contamos.

  • 26% de las especies de fauna del país están en el Valle de Aburrá, según el Amva. FOTO JAIME PÉREZ
    26% de las especies de fauna del país están en el Valle de Aburrá, según el Amva. FOTO JAIME PÉREZ
La fauna silvestre urbana del Valle de Aburrá
Vanesa de la Cruz Pavas | Publicado el 24 de abril de 2022

Si no fuera por los edificios que se mezclan con los árboles, o por las carreteras grises y bullosas, por los millones de habitantes ni por la contaminación del aire a causa de la actividad humana, el área metropolitana del Valle de Aburrá sería el hábitat perfecto para la fauna silvestre dada su privilegiada ubicación en los Andes.

La realidad es que aquí hay biodiversidad a pesar de todo eso y que, en cambio, los animales silvestres están en riesgo constante. Peligros como el tráfico ilegal, su tenencia en hogares, la contaminación o desaparición de las zonas que habitan, el ruido y las luces, el riesgo de atropello por carros en las vías, han reducido sus poblaciones.

Un primer paso para combatir esta problemática es la educación sobre esas especies que, osadas, todavía se mantienen en el área metropolitana. Por eso, le contamos cuáles son y qué puede hacer para ayudar.

¿Qué es la fauna urbana?

Lo primero que se necesita para saber cómo protegerlos, explica la médica veterinaria Mary Cerliz Choperena Palencia, directora del Programa de Medicina Veterinaria de la Corporación Universitaria Remington, es tener claras las definiciones. Son cuatro los tipos: Los domésticos, como su perro o gato, los residentes o sedentarios (como aquellas especies que permanecen todo el año en la misma área para criar o alimentarse), los migratorios (como las aves, que se ven por temporadas en búsqueda de alimento o en tiempos de cría o reproducción) y los divagantes o erráticos (llamados nómadas, no tienen un patrón de movimiento definido sino que se desplazan mientras buscan comida).

Este artículo se enfoca en los animales que residen pero que no son domésticos.

Lugares clave

La ubicación y el clima hacen propicio que Antioquia sea una de las regiones de Colombia con mayor biodiversidad de fauna silvestre. Según el Área Metropolitana, la autoridad ambiental, en el departamento hay 49 % de las especies de mariposas, 30 % de plantas, 52 % de aves, 51 % de mamíferos y aproximadamente 31 % de anfibios. En la jurisdicción de Corantioquia hay 1.346 especies. Para el caso del Valle de Aburrá, en los 1.152 kilómetros que lo comprenden hay cerca de 26 % de esas especies del país.

En Envigado hay tigrillos lanudos, ranas y turpiales, por mencionar algunos, en La Romera, en Sabaneta, hay pumas, leopardos, tigrillo lanudo y jaguarundis; en el resto hay también tortugas morrocoy, iguanas, periquitos, lechuzas, búhos, murciélagos, loras, ardillas, titís, primates, zarigüellas, comadrejas, lagartos, serpientes, insectos varias especies de ranas venenosas, y diferentes tipos de zorros.

Y sin importar lo pequeño o lo grande, todos los animales tienen una función ecosistémica que importa y que altera el equilibrio de faltar o de excederse sus poblaciones. Hay aves y roedores que, por ejemplo, son dispersores de semillas que permiten que el proceso de siembra se mueva por toda la zona; hay otros que son indicadores de la estabilidad de un territorio porque si hay presencia quiere decir que hay alimento (sea plantas u otros animales); están los polinizadores; los que controlan plagas; y las especies sombrilla, que cumplen varias funciones al tiempo. A pesar de esto, están en peligro.

Amenazas y soluciones

La disminución de zonas verdes, los pocos corredores de fauna disponibles, el ruido de los carros y las luces de las noches que confunden a los nocturnos, los edificios con los que chocan aves e insectos, los atropellos en las carreteras, las trampas que a propósito ponen humanos, el tráfico y la convivencia con perros y gatos son algunas amenazas. El Amva recuerda que, además, “cuando un animal silvestre es extraído de su hábitat natural, se expone al riesgo de extinción ya que no puede reproducirse ni acceder al alimento”.

Por eso, las autoridades ambientales se encargan de hacer operativos de control y decomisos en casas y vías, acciones pedagógicas, rehabilitación y liberación y conservación. Si encuentra o posee un animal y desea entregarlo a la autoridad, comuníquese con el Centro de Atención y Valoración de la Fauna Silvestre, CAV, Corantioquia o a la Policía Ambiental.

Además, para Choperena, no es suficiente con crear corredores ecológicos y sembrar árboles, sino que se requieren estrategias de comunicación y educación más fuertes pero, sobre todo, “acciones desde las autoridades ambientales, con más políticas que sí protejan la diversidad”.

Infográfico
Vanesa de la Cruz Pavas

Periodista de la UPB. Amante de las historias y de las culturas. Estoy aprendiendo a escuchar y a escribir.


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