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¿En qué casos se requiere oxígeno medicinal?

  • El covid-19 puede provocar una afectación directa a los pulmones que altera el intercambio del oxígeno en la sangre. FOTO SSTOCK
    El covid-19 puede provocar una afectación directa a los pulmones que altera el intercambio del oxígeno en la sangre. FOTO SSTOCK
Por Miguel Bernal | Publicado el 27 de mayo de 2021

Este gas salva vidas a diario, y más en esta época de coronavirus. Aunque va más allá de la coyuntura: se requiere en otras afecciones.

Con cada inhalación usted le está dando a su cuerpo un coctel de gases, afirma Luis Horacio Atehortúa, médico internista y coordinador del Programa de Medicina Crítica y Cuidados intensivos de la Facultad de Medicina en la Universidad de Antioquia. Una mezcla compuesta por 78 % nitrógeno, 21 % oxígeno y 1 % dividido entre argón, dióxido de carbono, vapor de agua, metano, helio, hidrógeno y ozono.

Con esa cantidad de oxígeno por respiración, el cuerpo desarrolla las actividades relacionadas con el metabolismo de las células y los órganos. “Con ese 21 % es suficiente. Con eso naces, creces, te reproduces, haces cualquier oficio de tu profesión y tienes una vida absolutamente normal”, explica Atehortúa.

Las células transforman ese gas que respira en energía que utilizan para funcionar correctamente, y aunque el cuerpo tiene otras formas de producirla, no son tan efectivas. Por eso cuando falta, el cuerpo se va apagando como un carro sin gasolina, indica Atehortúa. Además, “hay momentos en la vida en que vas a necesitar más de 21 % de oxígeno, y esos momentos son, por ejemplo, cuando tienes una afectación en el pulmón que limita o altera el transporte de oxígeno que va de los alvéolos hasta la sangre”. Ahí es cuando se necesita un tratamiento médico.

Una ayuda extra

El doctor Jorge Andrés Giraldo, coordinador de Urgencias y cuidado crítico del Hospital San Vicente Fundación de Rionegro, afirma que el proceso de tratamiento con oxígeno para uso medicinal se da con “unos procedimientos que se hacen de destilación del aire, se logra extraer esa fracción (21 %) de la atmósfera y ya se transforma usualmente a líquido y se deposita en los tanques de reserva en los hospitales o en las pipetas, esto con el fin de ofrecerlo a los pacientes que lo requieran”.

Existen tres escenarios básicos en los cuales las personas requieren oxígeno de más. Atehortúa explica el primero: “Cuando tú tienes una afectación de tu pulmón que limita el transporte de oxígeno de los alvéolos a la sangre”. Se refiere a una enfermedad en la que el intercambio de oxígeno hacia los pulmones y de los pulmones hacia la sangre está afectado, por ejemplo, en enfermedades pulmonares crónicas y en cardíacas.

El segundo caso es “cuando por cuestiones de enfermedad necesitas que le entre más cantidad de oxígeno a tu cuerpo porque está aumentado el metabolismo”. Atehortúa explica que es lo que normalmente se ve en las películas cuando una persona sale a trotar, cae y al momento lo recoge una ambulancia y le ponen una máscara de oxígeno porque su cuerpo, posiblemente el corazón, está enfermo y pide una mayor cantidad de este gas para su recuperación.

Existe un tercer caso de uso, que es cuando un paciente está siendo anestesiado, para facilitar la intervención. “Cuando estás bajo anestesia general no respiras espontáneamente sino que es el ventilador el que está haciendo eso, y como es a través de un circuito semicerrado, el ventilador necesita oxígeno para poder dárselo al paciente, que según sus requerimientos varía la concentración”, afirma Pablo Mejía, residente de cuarto año de anestesiología en la Universidad militar Nueva Granada.

En cuanto a las concentraciones de oxígeno, Atehortúa indica que en estado natural, el ser humano requiere el 21 %, pero cuando hay una afectación puede incrementarse a un 35 %, 50 %, hasta 75 %. En los casos más graves, “cuando te ponen un tubo en la boca y te conectan al famoso ventilador, el 100 % de gases que te están metiendo por ese tubo es oxígeno, no hay ningún otro gas”, y esto se hace, entre otras cosas, para darle mayor energía a las células y que puedan afrontar un tratamiento.

Versus covid-19

Giraldo explica que el oxígeno es indispensable para el tratamiento del SARS-CoV-2 cuando “hay una afectación directa de los pulmones que altera el intercambio del oxígeno que ingresa a la sangre”, por lo que es necesario adicionarlo al tratamiento. Pasa con aquellos pacientes sintomáticos que presentan dificultad para respirar.

Atehortúa añade que “ese bicho inflama los alvéolos y el pulmón, obstruye, limita y dificulta el transporte, entonces necesitas el aumento de oxígeno por encima de ese 21 %” que hay en la atmósfera a por ejemplo el 50 % para compensar el déficit. Depende de cada caso y la gravedad que se alcance. Incluso hay quienes se tratan en casa.

Así mismo, Giraldo resalta que las personas que “dentro de la estancia en el hospital requirieron oxígeno”, porque estuvieron en cuidados intensivos, especiales o respiratorios y necesitaron ventilación mecánica u oxígeno en máscaras de alto flujo y vienen mejorando hasta el punto de no necesitar un control riguroso de las máquinas, “no hay que dejarlos hospitalizados sino que pueden seguir en su casa terminando el tratamiento basados en oxígeno”. Eso lo determina el médico. Estos equipos pueden alquilarse directamente en centros especializados o a través de una EPS.

Cuando los pacientes deben permanecer en hospital por falta de equipos para el hogar, favorecen la congestión del sistema, de ahí la importancia de devolverlos o prestarlos una vez se haya terminado de usarlos

21 %
del aire que se respira a diario es oxígeno y lo que necesita el cuerpo humano.
en definitiva

El oxígeno es un gas vital, naturalmente, para el desarrollo de los humanos. Entender cómo ayuda, el medicinal, en los tratamientos y recuperaciones da perspectiva de su importancia.

Contexto de la Noticia

radiografía ¿y SI LO USa MÁS DE LA CUENTA?

Aunque el oxígeno es un gas que se respira en cada momento de la vida, si se usa (no natural) en altas concentraciones por un tiempo prolongado puede acarrear contraindicaciones, por lo que debe utilizarse bajo la asesoría de un especialista para evitar problemas, indica Juan Rodrigo Moreno Restrepo, intensivista y coordinador de UCI de la Clínica CES: “Si se suministra por largos periodos de tiempo, o en situaciones de alta exposición o concentración, “produce daños estructurales a los sistemas como cascadas inflamatorias, fibrosis, radicales libres, elementos intermediarios que eventualmente pueden dañar las membranas celulares de algunos órganos, trastornos de la membrana gaseosa”.

Miguel Bernal Carvajal

Periodista y magíster en Escrituras Creativas. Buzo de corazón, amante de los viajes, el arte y las buenas historias. También escribo cuentos.


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