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    Acuerdos entre Gobierno y Farc

Avances, sin consenso para otro acuerdo

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Por óscar andrés sánchez á. | Publicado el 16 de octubre de 2016
en definitiva

Por primera vez en la historia nacional todas las fuerzas vivas del país están unidas en un único proceso: sacar adelante el nuevo acuerdo de paz con las Farc. La sociedad está expectante.

Pocas veces como hoy en la historia del país el Gobierno, la oposición, los partidos políticos, los gremios, las iglesias, la academia, las organizaciones sociales y la ciudadanía estan empujando para un propósito común: lograr una pronta renegociación de paz con las Farc.

El pasado martes, 1.052 docentes de todas las universidades firmaron una carta en la que pidieron no dilatar el proceso, definir las propuestas concretas y viables para modificar el texto existente, atender las preocupaciones de los que votaron por el No y respetar la voz de los del Sí.

Juan Camilo Rodríguez, presidente de la Academia Colombiana de Historia, afirmó que en el siglo XIX no hubo nada parecido y el siglo pasado hubo algo de esa unidad en el Frente Nacional, aunque fue un esquema excluyente que aisló a la oposición, particularmente a la izquierda.

“De ahí para atrás algo un poco similar en tiempos del canapé republicano, en la República conservadora. En cierta forma esto es único, una gran oportunidad, con riesgos en la medida en que algunos sectores aparentemente comprometidos finalmente no lo estén”, agregó Rodríguez.

En los últimos 15 días se han registrado movilizaciones ciudadanas en todas las ciudades del país pidiendo un final feliz para este capítulo, y hasta los rectores de varias universidades, lideradas por la Universidad Nacional, convocaron a otra gran marcha el pasado miércoles en Bogotá.

Casi al tiempo 382 empresarios rubricaron una carta en la que destacan los encuentros que se han producido entre los representantes del Sí y del No y la voluntad de las partes, pero también pidieron que “impere la razón, el interés nacional, el trabajo responsable y comprometido, deponiendo intereses particulares”.

Iván Garzón, director del programa de Ciencia Política de la Universidad de La Sabana, indicó que la movilización de la sociedad civil (empresarios, académicos, estudiantes) están aportando un elemento de presión a la renegociación que hace que la suerte del proceso no se defina solo entre los interlocutores.

Además, el presidente Juan Manuel Santos extendió el cese bilateral hasta el 31 de diciembre, algo que celebró el expresidente Álvaro Uribe.

El costo del tiempo

Ningún partido quiere cargar con la cuenta de cobro que generaría impedir la renegociación, máxime cuando en menos de año y medio será renovado el Congreso y estará todo en marcha para la contienda por la Presidencia.

Al igual que otros sectores del No, el Centro Democrático, que se ha reunido varias veces con los delegados del Gobierno, presentó un documento de 27 página: Bases de un Acuerdo Nacional de Paz.

Santos pidió “propuestas reales y no imposibles” y dijo que voceros del No le han pedido hallar una solución pronto, “porque la incertidumbre es enemiga del proceso”.

Para Juan Esteban Lewin, magíster en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Leiden (Países Bajos), sin acuerdo pierde el país, pero sobre todo las víctimas, porque entre más pase el tiempo más lejos va a quedar la verdad, “la información sobre lo que pasó se pierde”.

Yann Basset, director del Observatorio de Procesos Electorales de El Rosario, manifestó que la renegociación es difícil porque ambas partes consideran que ya negociaron el mejor acuerdo posible. “Si no se logra el acuerdo todas las partes pierden”.

Al respecto Germán Valencia, investigador del Instituto de Estudios Políticos de la U. de A., dijo que si el proceso de paz se para o si se demora perdemos todos en Colombia, porque se podría reactivar el conflicto y vendrían nuevas víctimas. “El proceso de paz puede pasar por modificaciones que permitan llegar a un consenso, y las Farc y el Gobierno están dispuestos a hacerlas, pero no grandes transformaciones”.

Ante este panorama, Álvaro Duque, doctor en Estudios Políticos de la Universidad de Turín (Italia), precisó que cada día que pasa sin acuerdo se da un cambio en el clima de opinión que puede contribuir a que se desdibuje el objetivo inicial: que un grupo armado, al más dañino en la historia del país, se desmovilice, deje las armas y se convierta en un movimiento político.

“Los representantes de los partidos quedan de nuevo desconectados del sentir de los ciudadanos, que, por una parte quisieron cambiar el acuerdo, que sigue sin modificarse, y que, por otra parte, quisieron concretar un acuerdo que continúa en el aire”.

Desde el CD han manifestado interés para avanzar con prontitud. En su último manifiesto afirmaron que adelantan la búsqueda de un Gran Acuerdo Nacional “sin prisa y sin pausa para consolidar un proceso que tenga el mayor respaldo de la población”.

Al hashtag #AcuerdosYa, usado por líderes de las movilizaciones sociales, le empezó a competir el #DefendamoslaVictoriadelNo, impulsado desde el Centro Democrático.

Para Andrés Felipe Bernal, de la Escuela de Política de la Sergio Arboleda, tampoco se puede pretender que en menos de un mes se reajuste un proceso de cuatro años, y que la extensión del cese bilateral da las garantías para que se haga un nuevo y buen acuerdo, no de afán y mal hecho, como se hizo el plebiscito.

Esperanza y participación

Si algo rescatan los líderes del Sí y hasta ‘Timochenko’, es que el triunfo apretado del No sirvió para que la ciudadanía se interesara más del proceso. Para Rainiero Jiménez, docente de Ciencia Política de la Nacional, el pecado del proceso fue que invisibilizó a la sociedad civil por cuatro años y la dejó de espectadora.

Miguel Barreto, director del Observatorio de Procesos Electorales de la Jorge Tadeo, indicó que hay un sentimiento generalizado de la sociedad, independiente de su voto en el plebiscito, de que se encuentren soluciones, que necesariamente pasaran por una renegociación. “El panorama es complejo, tiene factores de incertidumbre, pero hay algunas luces de esperanza”.

La estrategia de las Farc

En entrevista con Caracol Radio, ‘Timochenko’ se mostró reacio a aceptar modificaciones sustanciales al acuerdo y dijo que, por ejemplo, que sería un exabrupto abrir puntos como el de justicia transicional, que les tardó año y medio.

Sobre esta posición Juan David García, docente de Política de la Bolivariana, aseveró que las Farc deben entender que quien tiene la última palabra es la sociedad, como lo constató el plebiscito, y por lo tanto les toca asumir compromisos con las víctimas, porque hasta ahora todo lo asume el Estado.

“Las Farc quieren mantener la ventaja que ya habían obtenido en la negociación, por eso es que se mantienen en sus puntos maximalistas, es decir, quieren la satisfacción total de sus pretensiones. Así como en el plebiscito en la renegociación se chocarán con la realidad de un sistema en donde las posturas antidemocráticas no caben. Tarde o temprano tienen que ceder”.

Para Garzón, las Farc se han caracterizado por un discurso radical e intransigente, pero el triunfo del No, el consecuente consenso del país político y nacional en torno a la solución negociada y el Nobel los deja ante la posibilidad de quedar tan aislados como al principio de la negociación.

“Lo importante será saber si las Farc entenderán que hoy son las más interesadas en lograr un nuevo acuerdo que saque del limbo a miles de guerrilleros y defina la situación futura de sus cabecillas, y si el Gobierno jugará más del lado de las Farc para defender lo acordado tal y como está o del lado del país político y de la sociedad civil que piden una renegociación sustancial y pronta”.

Según Lewin, no es fácil saber si las Farc van a renegociar y no cree que se su posición sea solo un “cañazo” para luego ceder.

Laura Gallego, directora del Centro de Análisis Político de la Universidad Eafit, señaló que las Farc no descartan la defensa jurídica del acuerdo y que nos permitirán renegociar sobre justicia transicional y participación política, porque perderían cuatro años.

Para Jiménez el discurso de ‘Timochenko’ dificulta la renegociación, que depende ya de un pacto nacional. La suerte está echada y en cuestión de días las Farc también tendrán la palabra.

Contexto de la Noticia

OPINIóN ¿Cómo lo ven los congresistas?

federico hoyos
Representante a la Cámara (CD)
El diálogo para alcanzar un nuevo acuerdo debe hacerse sin presiones, el gobierno tuvo 6 años para hacerlo con las Farc, ahora es el momento de quienes fueron ignorados por tanto tiempo hagan sus propuestas y presenten soluciones.
nicolás albeiro echeverri
Representante a la Cámara (PC)
Luego de la inesperada votación en el Plebiscito, era posible que el país se polarizara más, pero por fortuna ha sucedido lo contrario y la madurez política se imponen, hemos testimoniado diálogos concretos y efectivos.
víctor correa
Representante a la Cámara (PD)
Nos urge la implementación de los acuerdos, para ello, el Gobierno, si bien debe recoger las propuestas viables del No, debe armonizarlas con la demostrada voluntad política de las Farc, teniendo de foco la paz.
óscar hurtado pérez
Representante a la Cámara (PL)
Poco futuro le vemos a estas negociaciones con actores ilegítimos del No, como el destituido exprocurador y los expresidentes Uribe y Pastrana, más preocupados por los autores de falsos positivos que por las víctimas.
germán blanco álvarez
Representante a la Cámara (PC)
Los solos acercamientos entre el Sí y el No ya son importantes, pero sumado a la disposición del presidente, obliga resultados próximos. El momento es histórico y los acuerdos significarán deponer cposiciones de las partes.
Juan Felipe Lemos uribe
Representante a la Cámara (La U)
Ambos sectores por el bien del país deberán conciliar aquellas posiciones en las que no hay coincidencias y buscar puntos intermedios que los acerquen. El momento histórico que está pasando Colombia los obliga a buscar una salida de paz.
Óscar Andrés Sánchez Á.

Politólogo de la Universidad Nacional, Periodista de la Universidad de Antioquia y maestrando en Gobierno de la Universidad de Medellín. Tratar de entender e interpretar el poder, un reto.

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