Barrio Prado, Patrimonio tras las rejas

El barrio se convirtió en uno de los espacios más emblemáticos de una ciudad que ha destruido gran parte de su pasado urbanístico.

  • El barrio Prado, en Medellín, nació como lugar de residencia de las élites de principios del siglo XX. Fue construido con arquitecturas importadas, a las cuales se les dio un toque de identidad local.
    El barrio Prado, en Medellín, nació como lugar de residencia de las élites de principios del siglo XX. Fue construido con arquitecturas importadas, a las cuales se les dio un toque de identidad local.
  • Con las transformaciones sociales y económicas, el sector ha cambiado de uso, y muchas de sus grandes casonas se han convertido en centros de salud, anticuarios, galerías de arte, salas de teatro, inquilinatos y tiendas.
    Con las transformaciones sociales y económicas, el sector ha cambiado de uso, y muchas de sus grandes casonas se han convertido en centros de salud, anticuarios, galerías de arte, salas de teatro, inquilinatos y tiendas.
  • La mayoría de esos negocios colindan con algunas casas de las familias que se resisten a irse.
    La mayoría de esos negocios colindan con algunas casas de las familias que se resisten a irse.
  • Al recorrer Prado no solo se observa este fenómeno, llama la atención cómo la identidad de su arquitectura empieza a desaparecer entre tantas rejas de hierro.
    Al recorrer Prado no solo se observa este fenómeno, llama la atención cómo la identidad de su arquitectura empieza a desaparecer entre tantas rejas de hierro.
  • Esas rejas rompen con la estética de los inmuebles y le quitan la magia a este barrio que es patrimonio arquitectónico.
    Esas rejas rompen con la estética de los inmuebles y le quitan la magia a este barrio que es patrimonio arquitectónico.
  • El barrio Prado, en Medellín, nació como lugar de residencia de las élites de principios del siglo XX. Fue construido con arquitecturas importadas, a las cuales se les dio un toque de identidad local.
    Con las transformaciones sociales y económicas, el sector ha cambiado de uso, y muchas de sus grandes casonas se han convertido en centros de salud, anticuarios, galerías de arte, salas de teatro, inquilinatos y tiendas.
    La mayoría de esos negocios colindan con algunas casas de las familias que se resisten a irse.
    Al recorrer Prado no solo se observa este fenómeno, llama la atención cómo la identidad de su arquitectura empieza a desaparecer entre tantas rejas de hierro.
    Esas rejas rompen con la estética de los inmuebles y le quitan la magia a este barrio que es patrimonio arquitectónico.
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