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En las refinerías ilegales, los delincuentes cavan piscinas en la selva para llenarlas del combustible robado. FOTO: Donaldo Zuluaga. -
La naturaleza puede tardar hasta 10 años en recuperarse de la contaminación por hidrocarburos. FOTO: Donaldo Zuluaga. -
El Oleoducto Trasandino de Ecopetrol hace parte del paisaje al costado de la vía Tumaco-Pasto. FOTO: Donaldo Zuluaga. -
La comunidad usa la tubería de Ecopetrol como tendedero de ropa y los niños para jugar en él. FOTO: Donaldo Zuluaga. -
Que esta tubería esté tan expuesta, facilita el hurto de los hidrocarburos en el sur de Nariño. FOTO: Donaldo Zuluaga. -
En algunos puntos, luego de una perforación ilegal, el combustible cae a las corrientes de agua. FOTO: Donaldo Zuluaga. -
Aquí se ven los “encamisados”, láminas de metal soldadas al tubo para sellar las perforaciones ilegales. FOTO: Donaldo Zuluaga. -
Los tramos más críticos del oleoducto en Tumaco, Barbacoas y Ricaurte, son vigilados por la Fuerza Pública. FOTO: Donaldo Zuluaga. -
Las refinerías ilegales destruyen la selva en el departamento de Nariño. FOTO: Cortesía. -
Estos son los tanques (marcianos) que se emplean para refinar el crudo robado, mediante la combustión. FOTO: Cortesía. -
El combustible refinado se convierte en cochinillo, una sustancia empleada para el procesamiento de la hoja de coca. FOTO: Cortesía. -
Válvulas ilegales conectadas al Oleoducto Trasandino, las cuales fueron detectadas por la Fuerza Pública. FOTO: Cortesía. -
Las mangueras de succión conectadas a las válvulas ilegales se internan hasta 2 km en la selva, para llegar a las refinerías. FOTO: Cortesía.
Extranjeros financian el robo de crudo
Narcos refinan el combustible para hacer cocaína excelsior en Nariño.