“Ni con todas las coaliciones se ganaría hoy en primera vuelta”: Andrés Martínez, fundador de Alfil
Andrés Martínez, fundador de Alfil, propone un sistema que agrupa y pondera varias encuestas para convertir los porcentajes de intención de voto en proyecciones más claras sobre votos reales.
Estudié Ciencias Políticas en la Universidad Eafit de Medellín. Empecé en la prensa gracias al periodismo universitario y las columnas de opinión y después me formé en la Escuela Periodismo Multimedia El Tiempo, donde cubrí temas políticos, electorales y regionales. Soy fanático de la música, la cultura y la literatura.
El panorama de las encuestas electorales en Colombia sufrió un sismo tras la suspensión de las publicaciones de la firma GAD3, abriendo un debate profundo sobre los costos, las restricciones legales y la credibilidad de las mediciones de opinión.
En este escenario de incertidumbre y “ruido” metodológico, las herramientas que agrupan y ponderan datos cobran un valor estratégico.
EL COLOMBIANO conversó con Andrés Martínez, el desarrollador del Power Index, un algoritmo que traduce los porcentajes de los sondeos en votos reales proyectados y con el que trabaja la firma Alfil.
¿Qué implica que firmas como GAD3 suspendan sus publicaciones?
“Es un tema complejo para medir la opinión. Por ejemplo: la gente vive cuestionando qué aparato es mejor para tomar fotos, si un iPhone, un Samsung, una cámara o cualquiera de los miles de aparatos que hay. Cada uno tiene detalles, metodologías y resultados distintos. Lo que hacen al mostrar esas fotos es tomar datos distintos.
GAD3 tenía un margen de error muy reducido, de alrededor del 2 %, y eso se da porque son encuestas un poco más costosas. Y con unas muestras gigantes de 4.000 personas. Debido a esa ley de la veda, si se puede decir así, estos ejercicios de pronto se opacan un poco y, desafortunadamente, estas firmas no logran llenar o mantener esas expectativas relacionadas con los datos que entregan”.
En GAD3 dijeron que los requisitos de la ley son prácticamente imposibles de cumplir. ¿Eso es cierto? ¿Pierden credibilidad las otras encuestadoras?
“Más allá de los requisitos, es lo costoso que resulta generar un instrumento de ese tipo. Además, la fecha de muestra, de una semana, para movilizar 4.000 muestras de manera personal y presencial, ir a los territorios, despliega muchos recursos y termina volviéndose muy costoso.
Además, se terminan desacreditando mucho porque, al final, son muchas cámaras tomando fotos y no sabemos cuál va a tomar la mejor foto.
La única que podría definir eso es el día de la elección. Comparto que sí se hace un poco más complejo con esta ley, porque lo que hace es difuminar muchísimo más el espectro. Al tener más campo de acción, hay menos recursos y menor tiempo para recoger datos sólidos”.
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Ustedes dicen que el problema no es la falta de encuestas, sino cómo se están leyendo. ¿Qué creen que están viendo mal los analistas tradicionales?
“Cada uno tiene su verdad. Se toma la foto y se dice: “mi foto dice que esto va a pasar”. Lo que queremos nosotros es reunirlas, ponderarlas y darle el valor técnico a cada una de las encuestas, porque cada una maneja un rigor y una consideración diferente.
Con base en eso, en lo que tiene que ver con la muestra, el margen de error y la fecha de la toma de datos, agregamos un algoritmo que diseñamos para traducir esto en un compendio de todas, y poder darle información al ciudadano.
Todas juegan con los mismos cinco actores y todos aparecen en el mismo orden. Varía el resultado en términos porcentuales. Al final, esos puntos o resultados se traducen en votos proyectados, según la participación ciudadana, y en cuánto podría llegar a valer un punto. Eso fue lo que decidimos generar con una herramienta.
Que muestre, si un candidato como Iván Cepeda tiene 38%, eso qué significa en votos, cuál es su tendencia, dependiendo de si la participación está entre una proporción del 45 % hasta el 56 % o 60 %. Y va a haber segunda vuelta. Lo que no se ha definido es con quién será esa segunda vuelta”.
¿Qué hace distinto su Power Index frente a un simple promedio de encuestas, como se ha visto en otras firmas o medios?
“No es igual a los ejercicios de las encuestas, que requieren un rigor y que requieren un marco normativo que les permite sonar como sondeo. Lo que hacemos es reunirlas y jugar con todos para tomar la mejor foto y poder calcular y decirle a la gente eso a cuánto equivale en votos.
El censo electoral en Colombia proyectado a hoy está en 41 millones de votos. Si el día de las elecciones participa el 52%, ¿cuánto le equivale a cada candidato?
Lo que queremos aterrizarle a la gente es que un punto porcentual de la encuesta, con una participación del 52%, llegaría a equivaler a 214.000 votos. Ah, que cuántos de esos puntos o cuántos de esos votos se van con quién.
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La herramienta nos permite hacer coaliciones entre derecha, izquierda y centro, lo que nos demuestra es que, jugando todo, nadie supera el 50%, porque hay unas tendencias muy trazadas de un lado y del otro. Ni con todas las coaliciones se ganaría hoy en primera vuelta”.
Según su modelo, ¿quién pasa hoy a segunda vuelta y con cuántos votos estimados?
“Cepeda, con 38,9%, una proyección de 8,3 millones de votos y una participación aproximada del 52%. Luego Abelardo De la Espriella, con 23,8%; con la misma proyección de participación del 52%, serían cerca de cinco millones de votos proyectados.
De tercera estaría Paloma Valencia, de centroderecha, con 4,1 millones de votos y una intención del 19%. Cuarto, Sergio Fajardo, con cerca de 600.000 votos proyectados, para un total de intención del 2,8%.
Le sigue Claudia López, con una proyección de 578.000 votos y una intención del 2,7%. De la Espriella y Valencia juntos representarían el 42,8% en la misma proyección de participación, cerca de 9,2 millones de votos.
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Si tomamos a todos los candidatos de la centroizquierda e izquierda, daría casi 41,1%, cerca de 8,6 millones de votos. Ninguno en este momento recoge la mayoría necesaria para ganar en primera vuelta, incluso si se hicieran todas las coaliciones.
Y cerca del 4,8%, según la ponderación de las encuestas, votaría en blanco; 4,1% de las personas no sabe o no responde; y 4,1% no votaría por ningún candidato. Hay cerca de un 13% de personas que no sabe su voto”.
Ustedes dicen que es una elección que se va a definir por las alianzas. ¿Quién hoy tiene mayor capacidad de tejerlas?
“Todos tejen alianzas en tanto lo puedan manifestar y articular mediáticamente. Cepeda logra alianzas con el Partido Verde y sectores de centroizquierda que lo han venido apoyando y que son gobierno.
De la Espriella logra alianzas con personas específicas de partidos políticos y líderes de opinión. Lo distinto en la alianza de Paloma Valencia es que tiene una alianza de frente con sectores políticos tradicionales. Las alianzas van a definir cómo se mueve esa opinión respecto de lo que la gente piensa de ellas.
Eso determina, de alguna manera, que el voto para presidencia es un voto de opinión. Las estructuras políticas y la euforia se movieron hasta el 8 de marzo.
Si se pasa hoy por la calle, está normal; se mueve a punta de redes sociales, alrededor de otro tipo de escenarios que no son el verdadero trabajo que hacen las maquinarias electorales. Esto es lo que está moldeando la opinión y tratando de mover la decisión de los colombianos respecto de qué candidato elegir.
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Cepeda tiene una base muy sentada, por eso está en segunda. El otro cupo se va a definir entre De la Espriella y Valencia. Estas semanas van a ser cruciales en los mensajes que ellos les entreguen a las personas y en cómo puedan ofrecer propuestas de calidad. Y los golpes de opinión que se van a ver mucho más fuertes en estos días”.
¿Hay combinaciones de segunda vuelta que ya muestren un ganador según sus proyecciones?
“Queremos avanzar primero en el tema de la primera vuelta, pero casi todos los escenarios para segunda vuelta tienen empates técnicos. Es una cosa bien interesante porque hay que validar un ejercicio que se está mostrando ahora: no un bipartidismo, pero sí dos ideas de ver el país.
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Lo importante de esta elección es: ¿qué modelo queremos? Acá la balanza se juega y la gente quiere empezar a tener injerencia. Eso va a incidir en la participación, que va a ser amplia.
Depende de quién sea el elegido, ¿quiénes de los que estarían dispuestos a votar por Valencia votarían por De la Espriella en segunda vuelta? Y viceversa: ¿quiénes de los que votarían por Abelardo votarían por Paloma?
Creo que habrá más tendencia a que la gente que votó por Abelardo en primera pueda aliarse con Paloma en segunda, y no tanto los de Paloma hacia Abelardo, por ese acercamiento al centro que se dio con Juan Daniel Oviedo. Esta elección va a definir el rumbo del país. Y la veo polarizada”.
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