‘Nómina’ de grupos armados creció 110 % entre los gobiernos de Duque y Petro, según informe
El Clan del Golfo ha mantenido un crecimiento sostenido que lo posiciona como el grupo armado más grande del país.
Periodista y productor de archivo. Egresado del programa de comunicación social de la Universidad Santiago de Cali y actual estudiante de la Maestría en Producción de Narrativas Históricas de la Universidad Externado. Ha trabajado en medios como El País Cali, Séptimo Día de Caracol Televisión y Vorágine. Co-investigador en la serie documental “Garavito: la bestia serial”, de Discovery. Caleño amante de la salsa y el pandebono sin bocadillo.
Un informe de la Fundación CORE revela que, entre 2018 y 2025, el número de integrantes de los grupos armados organizados (GAO) en Colombia creció un 110 %, pasando de 12.883 a 27.121 efectivos.
Para esa organización, dedicada a investigar y analizar el conflicto armado en el país, esta expansión criminal ocurre en medio de una paradoja organizacional, donde los grupos son más numerosos y ricos que nunca, pero sufren fracturas internas sin precedentes.
“En lo organizacional, la mayoría se debilitaron, especialmente por sus divisiones abiertas cuando buscaban al tiempo tener mayor cohesión. En lo ideológico, no se evidencian grandes cambios con la mayoría de los grupos cuyo aspecto ideológico está bastante débil hoy en día”, plantea el documento conocido este miércoles.
CORE dice que es posible pensar que el Estado Mayor de Bloques y Frente, liderado por ‘Calarcá’; el Estado Mayor Central, liderado por ‘Iván Mordisco’ y el Clan del Golfo (Ejército Gaitanista de Colombia) en los últimos 8 años han desarrollado un discurso ideológico más claro, “pero aún no lo han logrado convertir en una ideología aplicada en su forma de operar”.
El estudio destaca al EGC como el actor con mayor crecimiento criminal en el país. El mismo grupo bajo la lupa actualmente por cuenta de la polémica que gravita por estos días sobre la orden de suspender 29 órdenes de captura de cabecillas de ese grupo, uno de ellos alias Chiquito Malo, con orden de extradición a EE. UU.
La expansión imparable del Clan del Golfo
Bajo una estructura de “federación” que ha evitado rupturas abiertas, el Clan del Golfo, o Ejército Gaitanista de Colombia, pasó de tener presencia en 179 municipios en 2018 a 292 en 2025.
Su fortaleza financiera, dice CORE, es tal que solo por el control del tráfico de migrantes en el Tapón del Darién habría recaudado unos 65 millones de dólares en 2023.
El EGC ha mantenido un crecimiento sostenido que lo posiciona como el grupo armado más grande del país en términos de combatientes. Pasó de 3.632 miembros en 2018 a 9.840 a finales de 2025. Su crecimiento fue especialmente acelerado entre 2022 y 2025.
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En 2018 tenía injerencia en 179 municipios; para 2025, esta cifra ascendió a 292 municipios y se ha expandido con fuerza por la Costa Atlántica, Montes de María, el Magdalena Medio y Chocó. En regiones como el suroeste antioqueño y Montes de María, avanzó con niveles mínimos de confrontación inicial.
A diferencia de otros grupos que han sufrido fragmentaciones, el EGC es el único que se ha fortalecido en su dimensión organizacional. Opera bajo un estilo de federación con lealtades personales que ha evitado rupturas abiertas.
Posee un “Estado Mayor Conjunto” compuesto por seis personas. Entre sus líderes se mencionan a ‘Chiquito Malo’ y los fallecidos ‘Siopas’ y ‘Gonzalito’.
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Históricamente, tercerizaba acciones a bandas criminales locales, pero recientemente ha pasado a un modelo de relaciones directas y verticales, obligando a grupos locales a integrarse a su estructura.
Ha sobrevivido a la pérdida de líderes clave y a tensiones internas violentas (como el asesinato de ‘Siopas’ por orden interna en 2023) sin dividirse. En el informe, el EGC es descrito como una organización con una solidez financiera extraordinaria que le permite pagar salarios a sus miembros.
A diferencia de otros grupos que dan “bonificaciones”, el EGC paga salarios que van desde los $500.000 hasta los $17.000.000, dependiendo del rol.
Aunque es visto mayoritariamente como un grupo criminal, el EGC ejerce funciones políticas y sociales e impone normas de conducta, ofrece “protección” frente a las guerrillas (como el ELN en Chocó y el sur de Bolívar) y regula temas ambientales.
Más allá de las balas: la “gobernanza criminal”
En varias regiones, se lee en el informe, los grupos no solo imponen justicia y resuelven conflictos vecinales, sino que han invertido en infraestructura, construyendo vías, puentes y centros de salud para ganar legitimidad.
Un fenómeno creciente es la “cedulación”: en departamentos como Nariño, Cauca y Guaviare, los habitantes deben portar carnés emitidos por los grupos armados para transitar por sus propios territorios.
A pesar de su robustez criminal en lo económico, el informe señala que la cohesión interna es el “talón de Aquiles” de la mayoría de las estructuras. El gobierno de Gustavo Petro ha sido testigo de rupturas críticas.
El Estado Mayor Central (EMC) se dividió en dos tras tensiones entre ‘Iván Mordisco’ y ‘Calarcá’; la Segunda Marquetalia sufrió una fractura interna en noviembre de 2024, dando origen a la Coordinadora Nacional – Ejército Bolivariano (CN-EB) bajo el mando de ‘Walter Mendoza’; y el ELN perdió por primera vez en décadas una unidad completa, el frente Comuneros del Sur en Nariño, que se separó del mando central para negociar por cuenta propia.
El análisis de CORE sugiere que la política de “paz total” ha tenido resultados ambivalentes. Si bien se buscaba desescalar el conflicto, algunos grupos aprovecharon los ceses al fuego bilaterales para expandirse.
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El caso más evidente es el del Bloque Jorge Suárez Briceño (EMBF), que bajo el amparo del cese logró entrar y consolidarse en 17 municipios del Huila, donde antes no tenía presencia.
Con cultivos de coca en niveles récord y una producción potencial de cocaína que alcanza las 3.001 toneladas, los grupos armados llegan al ciclo electoral de 2026 con una capacidad de adaptación y resiliencia que desafía cualquier estrategia puramente militar.
El informe concluye “que el próximo gobierno recibirá un país donde los grupos armados son más ricos, más numerosos y ejercen un control social más profundo que hace ocho años”.