Colombia

Abelardo: la persona detrás del litigante que conoce el país

Es un hombre de familia, casado y padre de cuatro hijos. Gran lector, no le gusta participar sino ganar y es aficionado a la buena comida y a la moda. Como hijo del Caribe le gusta ‘vacilar’ y suele estar de buen genio. Su vida ha estado marcada por la transformación: ha sido litigante, cantante, y tiene su propia línea de ron y de ropa.

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hace 20 minutos

Más allá del abogado litigante que el país conoce, en el candidato Abelardo de la Espriella habitan otras características que lo definen. Es un hombre muy dedicado a su familia, en la celebración de su triunfo el domingo solo estaba su familia y sus amigos. Álvaro Gómez Hurtado ha sido su inspiración, razón por la cual terminó eligiendo la Universidad Sergio Arboleda para sus estudios. Y le gusta la buena vida, la ropa fina –“desde chiquito ha sido vanidoso”, cuenta alguien– y darse sabáticos en Florencia (Italia).

Tiene el carisma y la gracia de los hombres del Caribe, cualquier situación complicada la desarma “vacilando”, sus padres son de Sahagún (Córdoba) y él, aunque nació en Bogotá, desde cuando tenía un año lo llevaron allí y luego a Montería, cuando su padre, liberal y ferviente lector, fue elegido diputado.

Hasta hace unos años, tras la muerte de una de sus tías con la que se había criado como si fuera su hermana, pasó de ser ateo a convertirse y creer en Dios. Así ha sido su vida, de cambios. Ha sido abogado penalista, empresario y ahora el “outsider” que puede convertirse en el próximo presidente de Colombia.

Quienes lo conocen lo describen como una persona disciplinada que desde muy joven se proyectó en grande. Aprendió a leer desde muy pequeño y siempre tuvo algún negocio o emprendimiento. Hoy busca dar el salto a la presidencia de Colombia, ¿llegará?

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Los hobbies y lo que le divierte

En una entrevista con el diario Vanguardia, De la Espriella habló de cómo lo ha inspirado el vallenato a lo largo de su vida. Diomedes Díaz, Poncho Zuleta, Beto Zabaleta, Iván Villazón y, cómo no, su amigo y socio Silvestre Dangond. Con Villazón tiene un álbum de homenaje a la música nacional, sobre todo el vallenato. También habló de que le gusta la salsa; en particular, la colombiana: el Grupo Niche y Guayacán, de ritmos caleños, y el Joe Arroyo, el ‘Centurión de la Noche’.

También le gustan Carlos Vives y Shakira, así como el pop romántico o la música religiosa. En su canal de YouTube se pueden encontrar videos de canciones como “Aleluya”, “La Vie en Rose” o “A mi manera”. En su entrevista con el influenciador Westcol dijo que “a él le gustaba hacer las cosas bien”, de ahí los videos con producción profesional.

En sus libros tiene una coincidencia con el presidente Gustavo Petro, tal vez la única: según su página web oficial, “su pasión más grande es Cien Años de Soledad. Ha leído la obra de Gabriel García Márquez más de diez veces, lo que demuestra que va más allá de la simple lectura. De la Espriella, oriundo del Caribe, explica que para su gente el ‘realismo mágico’ es una ‘cotidianidad’. En ese sentido, también fue crítico con la serie de Netflix, de la que destacó la fotografía, pero dijo que “la obra no logró capturar la esencia que él, como conocedor del Caribe y de Gabo, esperaba”. Es autor de libros que van desde el proceso de paz con las Farc hasta la dictadura de Maduro.

En la cabeza: una mentalidad ganadora

Abelardo De la Espriella tiene una personalidad extrovertida y provocadora. El éxito y proyectar una imagen acorde a este son parte fundamental de quién es como persona. En una entrevista con “Juanpis González”, lo resume en una frase: “Yo tengo una visión de la vida bien interesante, y es que lo importante no es participar sino ganar”.

De la Espriella ha introducido un nuevo estilo de hacer campaña en Colombia: con eventos que son espectáculos, el uso de las redes sociales para llegar con mensajes dirigidos a grupos específicos, y videos de Inteligencia Artificial que utilizan la identidad de personas reales en circunstancias falsas. El libreto lo ejecuta con una disciplina casi empresarial. Al fin y al cabo, antes de ser candidato, ha desarrollado un portafolio de productos que incluyen ron, ropa, libros y música.

En esa lógica, lo fundamental es la capacidad de despertar emociones y construir una marca reconocible. Quien creció en Montería como “un riquito de pueblo”, según ha contado su madre en un artículo de La Silla Vacía, ha acumulado a lo largo de los años un patrimonio asociado a un estilo de vida de alto perfil.

Según fuentes citadas por ese medio, el abogado ha sido dueño de un penthouse en Bogotá que podría “costar unos dos millones de dólares; un apartamento en Cartagena, una casa en Córdoba; otra en Coral Gables de unos cinco millones de dólares, un avión privado, una villa en Italia, una ronera que le da placer y pérdidas, una vinícola que no es rentable y un restaurante que quebró”.

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En el pecho lleva una nueva fe en Dios

Uno de los aspectos con los que más se ha señalado a De la Espriella durante la campaña es su conversión: cómo empezó a creer en Dios. Le han dicho que se trata de una “mentira para recoger votos”. Lo que el candidato dice es que “no creía en Dios porque no aceptaba nada que no pudiera explicar la razón”.

El candidato cuenta que su conversión se dio debido a que, durante la pandemia del Covid-19, murió Beatriz, una hermana menor de su madre. Con ella se llevaba solo dos años, por lo que eran prácticamente hermanos.

Ha dicho que ella vivía preocupada porque él no fuera creyente; según cuenta, era una persona muy devota. Y ha narrado, en diferentes entrevistas, que sintió depresión. “Duré 12 días sin hablar, yo que no me callo. Yo estaba con esa tristeza y empecé a sentir una calma durante la misa (en el funeral)”. De ahí, dijo: “entendí que la única forma de seguir conectado con ella era a través de Dios. Y entendí que la inteligencia viene del hombre, pero la sabiduría viene de Dios”.

El abogado se ha comparado, incluso, con personajes bíblicos. “Cuando le entregué el control de mi vida a Dios, todo se hizo más sencillo, más tranquilo. Hoy quiero ser el Ciro de Colombia: así como aquel rey persa liberó a los judíos esclavizados, yo quiero liberar a mi pueblo de las cadenas de la corrupción y la violencia”, ha dicho.

La campaña cuenta incluso con una “Gerencia de la Fe”, encabezada por pastores cristianos que tienen la tarea de convocar a sus congregaciones a orar por el candidato, difundir su nombre y registrarse como testigos electorales. De esta manera, Abelardo transformó la contienda en una disputa que trasciende lo político para situarse también en el plano moral y espiritual.

Quién le habla al oído

En el anillo más cercano del candidato están dos amigos de hace más de veinte años, Joaquín Gutiérrez, que opera como secretario privado e hizo parte de la firma De la Espriella Lawyers; y el jefe de estrategia, Carlos Suárez, dueño de la consultora Estrategia & Poder, que ha asesorado a diferentes campañas.

Ya avanzada la campaña se incorporó el exsenador liberal barranquillero, Mauricio Gómez Amín, como jefe de debate; también lo acompaña, el senador electo por Salvación Nacional, Enrique Gómez, y el exM19 Carlos Alonso Lucio.

Hay otras figuras como el uribista Carlos Andrés Ríos, su gerente general, y el exalcalde de Bucaramanga Jaime Beltrán como gerente de regiones. Como asesor jurídico está el abogado Germán Calderón, clave en la construcción de respuestas frente a publicaciones incómodas.

Los líderes de la estrategia digital son, principalmente, Santiago Giraldo, Miguel Antony Zárate y Vincent Ramos. Y por último, pero no menos importante, José Manuel Restrepo, su fórmula vicepresidencial, que le ha traído un perfil más técnico y menos estridente.

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En su corazón: la familia y la infancia

Abelardo De la Espriella, dicen quienes lo conocen, es un hombre de familia y él mismo se describe como un tipo “ordenado, disciplinado y cariñoso”. Está casado con Ana Lucía Pineda (administradora de empresas), quien es la madre de Salvador, Lucía, Filippo y Francesca. Según él, ella es quien impone las reglas con sus hijos, pero ha dicho que tiene una debilidad con la menor, Francesca. A su esposa la ha descrito como “su pilar fundamental”, así como “una madre excepcional, única y particular” en el hogar

En una entrevista con Jhonny Romero, del podcast “Tiempo de Calidad”, De la Espriella habló de su infancia, y la describió como “muy feliz”. Incluso, se comparó con Tom Sawyer, el personaje de Mark Twain: “Me la pasaba en el río pescando, montado en los palos de mango, una infancia maravillosa, con un contacto con la naturaleza, con los animales. Siempre fui travieso, ‘recochero’”.

En cuanto a su padre, dijo que le dejó “ser un gran lector”, mientras que de su madre tiene “su capacidad de trabajo”. De su juventud contó que “no era de los ñoños en el colegio”, que se la disfrutó. “Me pegaba la bailadita, el vacilón, pero todo sano”.

Talón de Aquiles: sus defendidos

La parte más polémica de su trayectoria es que a través de su firma De la Espriella Lawyers, ha defendido ante la justicia a criminales como el paramilitar Salvatore Mancuso, del estafador David Murcia —fundador de la pirámide DMG— así como los alias Boliche, Macaco, Mono Abello, Papá Pitufo y Tuso Sierra. También asesoró a miembros del corrupto clan Nule. El abogado De la Espriella replica diciendo que esa es la tarea de un litigante, defender delincuentes.

En una entrevista de 2018 con Juanpis González, el abogado penalista hacía referencias a la hombría, el lujo, la valentía, el honor y el dinero: “No hagas con plata nada que no harías si no la hubiera”, dice. Juanpis le pregunta: “¿Pero y cuando ayudó a los congresistas por parapolítica?” y el abogado responde: “Pero es que fíjate tú, el que era inocente, resultó inocente. El que tenía problemas, encontramos el mal menor. Y recuerda una cosa: no solo se hace justicia cuando se condena al culpable sino también en mayor medida cuando se absuelve al inocente”.

Pero también es justo reconocer que ha liderado sonados casos de interés nacional, en los que las víctimas tenían todas las de perder contra sus victimarios y De la Espriella se echó al hombro la tarea de que se hiciera justicia, incluso probono, como el del atroz asesinato de Rosa Elvira Cely, el ataque con ácido contra Natalia Ponce de León o la defensa de los derechos colectivos al medio ambiente en Matamoros. Además, logró impulsar la tipificación del feminicidio como delito autónomo y endurecer penas para ataques con agentes químicos.

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