A palo y machete: la historia detrás del territorio por el que se matan indígenas en el Cauca
voceros de la comunidad Nasa argumentan que permanecen en el lugar respaldados por procesos adelantados ante la ANT.
Una disputa territorial entre las comunidades indígenas en Silvia, Cauca, ya deja un saldo de seis personas muertas (cuatro Misak y dos Nasa) y al menos 60 heridas, en medio de una de las confrontaciones más graves registradas recientemente en el oriente del departamento.
El conflicto detonó en el páramo de La Estilla, una zona que ambos pueblos reclaman como territorio ancestral. Los Misak aseguran que poseen títulos históricos sobre el predio y acusan a integrantes del resguardo Nasa de Pitayó de haber realizado una ocupación ilegal hace aproximadamente tres meses.
“Ellos hicieron una ocupación ilegal a nuestro territorio”, afirmó Liliana Pechené, gobernadora indígena de Guambía, quien sostuvo que la comunidad Misak decidió movilizarse hasta el sector para intentar recuperar el control del terreno.
Por su parte, voceros de la comunidad Nasa argumentan que permanecen en el lugar respaldados por procesos adelantados ante la Agencia Nacional de Tierras (ANT), entidad que habría emitido resoluciones relacionadas con la clarificación de títulos coloniales en la zona.
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La tensión escaló rápidamente durante la jornada de este jueves. Lo que inició con enfrentamientos usando piedras, palos y objetos contundentes terminó en un cruce con armas de fuego, aumentando el número de víctimas y dejando decenas de lesionados.
Las autoridades indígenas reportaron además personas desaparecidas y retenidas, mientras los centros asistenciales de Silvia y Popayán atendían a los heridos más graves.
El conflicto evidencia una disputa histórica por el control y reconocimiento de territorios ancestrales en el Cauca, donde durante años comunidades indígenas han denunciado falta de mediación efectiva por parte del Estado frente a los procesos de recuperación y delimitación de tierras.
En medio de la crisis, cerca de 500 indígenas Misak se movilizaron hacia Bogotá para exigir garantías de seguridad, protección territorial y una intervención urgente del Gobierno Nacional. La jornada violenta coincidió además con otros hechos de inseguridad en el departamento.
En la vía Panamericana fue atacada la líder afrodescendiente Janet Mosquera, quien salió ilesa, mientras que en Argelia las autoridades desactivaron explosivos instalados cerca de un centro educativo, presuntamente por grupos armados disidentes.
Por lo anterior, la Defensoría del Pueblo hizo un llamado urgente a los pueblos Misak y Nasa para cesar los hechos de violencia registrados en Silvia y reiteró que las diferencias entre comunidades no deben resolverse mediante confrontaciones, sino a través del diálogo y los mecanismos propios de concertación de los pueblos indígenas.
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La entidad expresó su disposición para “acompañar y mediar, junto con las autoridades indígenas y el Gobierno Nacional, en la búsqueda de soluciones concertadas que permitan superar la crisis que afecta al departamento del Cauca”.
Asimismo, la entidad informó que participa en una Comisión Humanitaria que se encuentra lista para ingresar a la zona con el fin de atender a las personas heridas y apoyar el levantamiento de los cuerpos, para lo cual solicitó la colaboración de las comunidades y sus autoridades.
La Defensoría reconoció la disposición del Gobierno Nacional para atender la situación, pero pidió avanzar en el cumplimiento de los compromisos adquiridos con los pueblos Misak y Nasa, especialmente por parte de la Agencia Nacional de Tierras y el Ministerio del Interior, según lo acordado en anteriores reuniones realizadas en Bogotá y Silvia, Cauca.
”Hacemos un llamado para instalar mesas de diálogo”: CRIC
Desde la consejería regional del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) comunicaron que han recibido distintos señalamientos sobre lo que está pasando en Silvia, frente a los cuales reiteraron su papel como “gestores de paz”, indicando que muchas de las afirmaciones difundidas en medios y otros espacios “no corresponden a la realidad ni son coherentes”.
En ese sentido, indicaron que dejaron en manos de los organismos garantes —entre ellos la OEA, la Personería, la Procuraduría y la Iglesia— la tarea de verificación de los hechos ocurridos en el territorio de Pitayó. “Hacemos un llamado para instalar mesas de diálogos”, agregó el CRIC.
El CRIC aclaró que, aunque existen territorios pertenecientes al CRIC dentro de la zona, “no se ha hecho el llamado a las comunidades para desplazarse o intervenir directamente en el conflicto”, precisamente para evitar mayores confrontaciones.
Sin embargo, denunciaron que continúan siendo objeto de señalamientos, razón por la cual insisten en que sean los organismos garantes quienes entreguen “respuestas claras y concretas” sobre lo sucedido.
No obstante, destacaron que el equipo de derechos humanos y la guardia indígena “han permanecido todo el día en labores de acompañamiento”, garantizando la ruta humanitaria para atender y evacuar a las personas heridas y afectadas por la situación.
Desde la vocería de la consejería regional, se hizo también “un llamado a las demás organizaciones indígenas para que, desde “el poder de la palabra”, promuevan el diálogo y eviten discursos que puedan aumentar la confrontación y la pérdida de vidas.
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El CRIC solicitó al Gobierno nacional generar “garantías reales” para esclarecer la situación y sostuvo que las comunidades “no son las responsables directas de lo ocurrido”, sino que existen responsabilidades derivadas de “la negligencia de algunos funcionarios” y de liderazgos que, “por intereses personales y politiqueros”, han llevado a las comunidades a escenarios de enfrentamiento.
Desde la sede del Consejo Regional Indígena del Cauca, la organización reiteró “su compromiso de permanecer como garante del diálogo” e invitó a las autoridades indígenas a actuar “con responsabilidad y pensando en la comunidad”.
El CRIC enfatizó que “las comunidades indígenas son actores de paz” y rechazó nuevamente los señalamientos realizados en distintos espacios.
Además, reiteraron que continuarán “apostándole a la paz en el Cauca y en Colombia” y expresaron su esperanza de que las conversaciones previstas con los garantes permitan establecer “una ruta de diálogo” que contribuya a superar la difícil situación que atraviesan las comunidades.
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