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200 caimanes llaneros podrían morir por desnutrición: están sin alimento desde hace seis meses

El plan del Ministerio de Ambiente no designa ninguna entidad responsable de la alimentación de los aproximadamente 470 ejemplares que permanecen en cautiverio; esto ya ha provocado episodios de canibalismo entre los ejemplares.

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hace 29 minutos

El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible anunció este miércoles un Plan de Acción Técnico e Institucional para la recuperación y liberación de los caimanes llaneros (Crocodylus intermedius) que permanecen sin alimentación regular desde diciembre de 2025 en instalaciones de Villavicencio, Meta. La intervención oficial llegó casi dos semanas después de que se conocieran públicamente las denuncias sobre el deterioro físico de los animales.

El plan convoca para el 22 de junio una sesión del Comité Coordinador para la Categorización de Especies Silvestres Amenazadas, con participación de institutos de investigación, expertos nacionales e internacionales, autoridades ambientales y entidades vinculadas al Programa Nacional para la Conservación del Caimán Llanero (Procaimán). En ese espacio se presentará el diagnóstico actualizado del programa y se definirán rutas técnicas para el manejo, recuperación y conservación de los ejemplares bajo cuidado humano.

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Para la primera semana de julio, la cartera anunció el inicio de la primera fase de liberaciones en cinco puntos priorizados junto a Cormacarena: Guarrojo, Planas, Manacacías I, Manacacías II y la laguna Las Tolitas. El Ministerio informó además que avanza en la articulación logística con el Ministerio de Defensa para apoyar los traslados y el repoblamiento en áreas de distribución natural de la especie.

Cerca de 200 caimanes llaneros —considerados por los investigadores que los criaron como el último banco genético viable para evitar la extinción de la especie endémica de la Orinoquía colombo-venezolana— permanecen hacinados en el Parque Agroecológico Merecure y en la Universidad de los Llanos (Unillanos), en Villavicencio, sin recibir alimento de manera regular desde diciembre de 2025.

El vacío administrativo ya había cobrado la vida documentada de al menos dos ejemplares adultos y derivado en episodios de canibalismo entre los animales.

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La situación fue denunciada públicamente a comienzos de mayo por el documentalista Mauricio Salazar Rodríguez, quien viajó al Meta para constatar el estado de los animales. Lo que encontró, describió en entrevista con Colprensa, fue “la cosa más triste que hemos visto en años”: cocodrilos que pueden pesar hasta 500 kilos con la piel forrada sobre los huesos.

Salazar consiguió casi una tonelada de pollo en donación, elaboró un protocolo de realimentación con veterinarios expertos y solicitó formalmente a la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Área de Manejo Especial La Macarena (Cormacarena) permiso para proceder. La corporación no respondió el oficio.

El trasfondo es un enredo institucional que lleva años sin resolverse. Procaimán nació en 1998 como acuerdo entre el entonces Ministerio del Medio Ambiente y la Estación Biológica Tropical Roberto Franco de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en Villavicencio. En 2024, la nueva decana de la Facultad de Ciencias de la UNAL, Lucy Gabriela Delgado Murcia, decidió no renovar los convenios con Unillanos y Merecure, argumentando que alimentar caimanes no corresponde al objeto misional de la universidad.

Los convenios vencieron, pero los animales quedaron en esas instalaciones sin que ninguna entidad asumiera su cuidado. El 6 de mayo, Salazar radicó una acción de tutela contra el Ministerio de Ambiente, la UNAL, Unillanos, Merecure, Cormacarena y otras entidades vinculadas al programa.

Lo que el plan no responde

El plan del Ministerio no designa ninguna entidad responsable de la alimentación inmediata de los aproximadamente 470 ejemplares que permanecen en cautiverio. El documento anuncia reuniones para junio, liberaciones para julio y medidas de manejo reproductivo preventivo —separación entre machos y hembras y suspensión temporal de los procesos de incubación—, pero no hay ningún punto que responda qué pasa con la alimentación de los animales hoy.

El Ministerio también anunció que la UNAL avanzó en un memorando de entendimiento con Unillanos para fortalecer el apoyo en el mantenimiento de los ejemplares, sin precisar plazos ni montos.

Este mismo miércoles, la Procuraduría General abrió una actuación preventiva sobre el caso y advirtió posibles vacíos de coordinación y definición de competencias entre las entidades vinculadas a Procaimán. El ente de control alertó por la presunta suspensión de la alimentación desde diciembre de 2025, la presunta muerte de al menos dos ejemplares adultos y los episodios de canibalismo, y pidió adoptar de manera inmediata medidas técnicas, administrativas, operativas y presupuestales para garantizar el cuidado de los animales.

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“El caimán llanero es una especie prioritaria para la biodiversidad del país. La prioridad del Gobierno Nacional es fortalecer las acciones para su conservación”, señaló Natalia Ramírez, directora de Bosques, Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos del Ministerio de Ambiente.

El reloj biológico del hambre

¿Cuánto puede resistir sin comer un cocodrilo? Salazar pidió cautela: es una especie endémica y no es fácil compararla con otras. Según explicó, en estado natural los caimanes llaneros pueden tolerar ayunos de dos o tres meses durante las grandes sequías, pero lo que está ocurriendo ahora supera cualquier precedente.

“Nunca en el mundo había pasado algo parecido”, señaló. La literatura científica disponible indica que durante el ayuno los cocodrilos consumen primero grasa y luego masa muscular, en un proceso de catabolismo extremo que puede llevar al colapso del organismo.

Salazar lo describió así: el cuerpo empieza a consumirse a sí mismo, afectando órganos vitales como los riñones. A eso se suma el problema genético, el corazón de la idea de “extinción funcional”. Investigadores identificaron a los individuos con mayor diversidad genética para los programas de reproducción. De ese trabajo salieron liberaciones en 2023 y 2024 en el río Tomo. Si los 200 ejemplares actuales mueren, se pierde el material reproductor clave.

La tutela y el cocodrilo

El 6 de mayo de 2026 Salazar radicó una acción de tutela contra múltiples entidades del Estado y de investigación ambiental. Invocó la Constitución, la Ley 99 de 1993, la Ley 1774 de 2016 y tratados internacionales de biodiversidad.

El caimán llanero está en el Apéndice I de CITES, el nivel más estricto de protección internacional. “La tutela busca tres cosas”, enumeró el documentalista: que los animales se vuelvan a alimentar, que se determine la responsabilidad institucional y que haya seguimiento.

“No me alcanza la cabeza para entender cómo dejan a esos animales seis meses sin comer”, dijo. Comparó el estado actual con el de años anteriores: “Es desolador ver a unos animales con una importancia ecológica tan seria para el país”.

Y cerró con una advertencia directa: “Los cocodrilos no tienen la culpa. Nosotros tenemos que resolver nuestros problemas institucionales, no a costa de los animales”.