S&P baja la calificación de Colombia a BB-: ¿Qué significa este nuevo golpe a la economía?
La calificadora Standard & Poor’s redujo la nota crediticia de Colombia debido al persistente déficit fiscal, aunque estabilizó el panorama a futuro. Aquí le explicamos el impacto de esta decisión.
Comunicador social - Periodista de la UPB Bucaramanga. Magíster en Estudios Políticos de la Universidad de Caldas. Especialista en Comunicación Digital. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2023. Miembro de Consejo de Redacción.
La economía colombiana recibió este miércoles 8 de abril una noticia agridulce. La agencia calificadora Standard & Poor’s (S&P) anunció el recorte de la calificación de la deuda soberana de Colombia, pasando de BB a BB-. Es la segunda rebaja de esta calificadora en menos de un año, ateniendo a la compleja situación fiscal.
Si bien el ajuste profundiza la pérdida del grado de inversión, la entidad cambió la perspectiva de “negativa” a ”estable”, lo que envía un mensaje de relativa calma sobre el cumplimiento de los pagos a mediano plazo.
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Las razones del descenso de la calificación crediticia de Colombia: déficit y deuda
El reporte de S&P evidenció que el país no ha logrado cerrar la brecha entre lo que gasta y lo que recauda. Según la agencia, se prevé que Colombia mantenga déficits fiscales considerablemente altos durante los próximos años.
A pesar de que el Gobierno ha implementado políticas fiscales que han dado un soporte marginal al empleo y al consumo, el costo estructural ha pasado factura en varios frentes:
1. Inflación al alza: Las expectativas de precios siguen siendo una preocupación.
2. Déficit externo: La cuenta corriente se ha ensanchado.
3. Endeudamiento: El nivel de deuda externa ha mostrado un incremento que limita el margen de maniobra del Ministerio de Hacienda.
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¿Por qué la perspectiva es “estable”?
A pesar de la degradación de la nota, el mercado respira con cierta cautela gracias al cambio en la perspectiva.
S&P confía en que el Gobierno logrará reducir el déficit de manera gradual sin asfixiar el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), el cual se espera que se mantenga en niveles moderados.
“La perspectiva estable se fundamenta en la expectativa de que el Gobierno ajustará sus finanzas paulatinamente mientras sostiene un crecimiento económico moderado”, señala el informe técnico.
El desafío fiscal de Colombia: Inflación y falta de previsibilidad
El informe de Standard & Poor’s arroja sombras sobre la gestión de las finanzas públicas del Gobierno Petro, advirtiendo que el país mantendrá déficits elevados en el corto plazo.
Un punto crítico en el análisis es el debilitamiento de la previsibilidad fiscal, especialmente tras la suspensión de la regla fiscal en 2025, una decisión que ha generado incertidumbre en los mercados. Según la agencia, “la política fiscal procíclica está contribuyendo marginalmente al empleo, el consumo y el crecimiento económico, pero las expectativas de inflación han aumentado”.
En materia de crecimiento, las proyecciones de la calificadora apuntan a una ligera desaceleración, el PIB colombiano avanzaría un 2,5% en 2026, una décima menos que el 2,6% registrado en 2025. Este desempeño estaría impulsado por el consumo interno, pero enfrentaría el freno de una política monetaria más restrictiva.
Colombia se hunde en el terreno de los “bonos basura”
Es fundamental entender que tanto la nota anterior (BB) como la actual (BB-) sitúan a Colombia dentro de la categoría de grado especulativo, técnicamente conocidos como “bonos basura”.
En la metodología de S&P, cualquier calificación inferior a BBB- implica que el país ha perdido su grado de inversión. Con este nuevo descenso, Colombia no solo se mantiene en este grupo de riesgo, sino que desciende un escalón adicional, evidenciando una mayor vulnerabilidad frente a choques externos y presiones fiscales.
La rebaja también tuvo un impacto colateral en otros indicadores técnicos. En moneda local, la calificación bajó de ‘BB+’ a ‘BB’. En transferencia y convertibilidad, se redujo de ‘BBB-’ a ‘BB+’. Y en corto plazo, las notas se mantuvieron estables en ‘B’.
En su dictamen, S&P advirtió que la calificación podría sufrir nuevos recortes si los déficits fiscales superan las proyecciones actuales. No obstante, la puerta queda abierta a una mejora si el Gobierno logra una consolidación fiscal robusta que reduzca la deuda y estabilice las cuentas externas.
El mapa de las calificadoras
Tras el ajuste de S&P Global, que sitúa la nota del país en BB- (tres niveles por debajo del grado de inversión), Colombia enfrenta un panorama mixto y desafiante ante las calificadoras de riesgo del mercado internacional.
Mientras que Fitch Ratings mantiene al país con una calificación de BB, dos peldaños debajo del grado de inversión, Moody’s se posiciona como el último bastión de confianza al conservar la calificación Baa3, que representa el nivel más bajo del grado de inversión.
Cabe destacar que las tres agencias coinciden actualmente en otorgar una perspectiva estable, lo que sugiere una tregua en el riesgo de nuevos descensos a corto plazo.
Ante esta panorama, el analista financiero Felipe Campos precisó que nunca en la historia del país desde 1993 se tuvo una calificación de BB-.
“No en la crisis asiática y brasilera de 1998, no en la del UPAC a finales de los 90, no en las recesiones mundiales de 2001 y 2008, no en la crisis petrolera de 2015, no en la pandemia de 2020”, recordó.
Para el analista e investigador económico senior Diego Montañez-Herrera, este movimiento de S&P no representa una anomalía, sino una consecuencia lógica del manejo macroeconómico reciente.
“No es sorpresa. Es la consecuencia de déficits fiscales persistentes, una mayor deuda externa y el deterioro en la percepción de riesgo”, señaló el experto.
Enfatizó que los indicadores de mercado como los TES (Títulos de Tesorería) y el EMBI (Indicador de Bonos de Mercados Emergentes) ya venían anticipando este escenario desde hace meses.
¿Por qué importa que bajen la calificación de Colombia? Montañez explicó que el país se vuelve más riesgoso, “nos prestan más caro, suben las tasas (vivienda, consumo), el Gobierno paga más intereses, restando espacio a inversión pública. Al final, lo terminamos pagando la gente”.
Por su parte, el presidente del Centro de Pensamiento Económico (ANIF), José Ignacio López, alertó sobre el retroceso reputacional que esta decisión implica para el país.
López advirtió que, con la nota BB-, Colombia “se sigue alejando del grado de inversión” y entra en un escalafón de riesgo compartido con economías como las de Turquía, Honduras y Mongolia.
Según el directivo, la preocupación central radica en las proyecciones de S&P, que anticipan un incremento sostenido de la deuda pública como porcentaje del PIB para los próximos años.
Al final, según la calificadora, la calificación de Colombia podría continuar bajando, entre otros motivos, “si la credibilidad del banco central se debilita”.
También podría rebajar las calificaciones en los próximos seis a 18 meses, si los déficits fiscales más altos de lo previsto generan salidas externas “persistentemente elevadas” y un mayor endeudamiento externo, pues esta coyuntura haría a Colombia más vulnerable a choques externos.