La historia de la caída de Canacol que amenaza con dejar sin gas al Caribe y golpearía al país
Canacol Energy solicitó cancelar 19 contratos de gas tras declarar su insolvencia financiera y registrar una caída en sus reservas, pero su pasado reciente está lleno de irregularidades y expectativas infladas.
Editor de Economía. Ha trabajado en El Tiempo y Portafolio y cubierto temas macroeconómicos, empresariales y reformas. Premio Analdex 2020. Comunicador Social - Periodista de la Universidad Los Libertadores.
Es un año difícil para el sector gasífero y la seguridad energética de Colombia. La decisión de Canacol Energy, el segundo mayor productor de gas natural del país, de solicitar formalmente ante un tribunal en Alberta, Canadá, la terminación anticipada de 19 contratos, pone en vilo el abastecimiento de este energético para la Costa Caribe y podría ser el inicio de una tormenta perfecta nacional.
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Esta medida, tomada en el marco de su proceso de reorganización financiera iniciado a finales de 2025, tiene encendidas las alarmas en todo el territorio nacional, pues aparte de poner en riesgo el suministro básico también amenaza con desatar una crisis de precios.
Lo que arrancó como un problema de liquidez corporativa se está volviendo una amenaza sistémica que afecta directamente a 12 empresas nacionales, dejando a la Costa Caribe y, eventualmente, al resto del país, ante la posibilidad real de un racionamiento de energía.
El desplome de las reservas y el inicio del caos financiero de Canacol
Las señales eran claras –por decir lo menos– desde el año pasado. Un factor revelador fue que el gas de Canacol era menor al que reportaba; tras una auditoría independiente de la firma DeGolyer and MacNaughton, las reservas probadas totales se ajustaron a la baja en un 7,7%, situándose en 225.417 millones de pies cúbicos.
Este ajuste impactó directamente el portafolio de la empresa, reduciendo en más de US$110 millones el valor económico futuro del portafolio de gas.
Además, en sus estados financieros al cierre de septiembre de 2025, la empresa ya reportaba apenas US$36,5 millones en caja frente a un déficit de capital de trabajo de US$29,9 millones y obligaciones inmediatas de deuda e intereses por US$25 millones.
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La situación se tornó crítica cuando el volumen de ventas contractuales cayó por debajo de los 130 millones de pies cúbicos de gas equivalentes por día, lo que activó una cláusula de amortización acelerada de sus créditos con Macquarie Group.
Esta condición obligó a Canacol a desembolsar pagos mensuales de US$6,25 millones desde septiembre de 2025, impactando sus últimos recursos y llevándola a buscar protección bajo la ley de quiebras en Canadá.
La Costa Caribe colombiana afectada por la situación de Canacol
La solicitud de Canacol para deshacerse de sus compromisos contractuales golpea con especial dureza al norte de Colombia, donde la empresa es responsable del 50% del abastecimiento de gas y de casi el 8% del suministro a nivel nacional.
Sectores industriales estratégicos, como la planta de ferroníquel Cerro Matoso en Córdoba, dependen en un 80% del gas suministrado por la canadiense, por lo que una terminación anticipada de contratos pondría en riesgo más de 2.000 empleos directos e indirectos en el sur del departamento.
Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgas, aseguró que la cancelación de contratos no soluciona los problemas financieros de Canacol y, por el contrario, vulnera la seguridad energética y la confianza jurídica del sistema. Murgas sostuvo que cualquier decisión tomada por tribunales extranjeros debe ser validada por la Superintendencia de Sociedades en Colombia para asegurar que no se afecte el orden público ni la prestación de un servicio esencial ligado a derechos fundamentales.
Mientras tanto, distribuidoras como Surtigas, Gases de La Guajira y Gasoriente enfrentan hoy la incertidumbre de no contar con el respaldo contractual para atender a sus usuarios finales, quienes quedarían sometidos a la volatilidad del mercado diario y a posibles cortes en el servicio.
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Las premoniciones del exCEO de Canacol que no se cumplieron
Resulta paradójico que hace apenas unos años, la dirección de la compañía mantuviera un discurso de total tranquilidad sobre el futuro del gas en el país. En 2021, Charles Gamba, entonces CEO de Canacol, escribió en una columna en La República que Colombia contaba con reservas suficientes para abastecer la demanda por más de 15 años y desestimaba la necesidad de construir nuevas plantas regasificadoras.
Gamba calificaba como “infundados” los temores de desabastecimiento, argumentando que la inversión continua garantizaría la soberanía energética. No obstante, la realidad operativa desmintió rápidamente esas proyecciones: la producción nacional de gas cayó un 17,1% en 2025 y las reservas del país se han reducido significativamente en la última década.
Además, Canacol arrastra un historial de incumplimientos, incluyendo el abandono del proyecto del gasoducto Jobo-Medellín en octubre de 2023, que dejó a Empresas Públicas de Medellín sin los 100 millones de pies cúbicos diarios prometidos.
Sumado a esto, el año pasado la empresa fue condenada en un laudo arbitral a pagar una suma millonaria a la firma VP Ingenergía por el incumplimiento en entregas de gas; aunque Canacol alegó motivos de fuerza mayor por daños en su infraestructura, el tribunal concluyó que no logró demostrar dicha causal, obligándola a un pago efectivo que después de un cruce de cuentas sería de $86.000 millones.
El riesgo por el Súper Niño en Colombia
La crisis de Canacol coincide con un escenario climático alarmante por la llegada de un fenómeno de El Niño que se pronostica como un Súper Niño para finales de año. Esta situación reducirá drásticamente el nivel de los embalses, obligando al sistema eléctrico nacional a depender de las plantas termoeléctricas que consumen gas natural para evitar apagones.
El problema es que en abril pasado, aun sin ese Fenómeno presente, Colombia ya importó el 25% del gas que consumió para cubrir su demanda cotidiana, una cifra históricamente alta frente al escaso 3% que se traía en años anteriores.
Expertos como el exministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta, advierten que el margen de maniobra es estrecho, pues por ejemplo la planta regasificadora SPEC LNG (en Cartagena) opera al límite de su capacidad y no habría forma de suplir el gas faltante de Canacol únicamente con las importaciones actuales.
Medidas de emergencia y la regasificadora de La Guajira
Ante la inminencia de un desabastecimiento estructural, el Gobierno Nacional dio luz verde este jueves al proyecto de infraestructura de almacenamiento y regasificación de gas natural licuado en La Guajira.
Esta iniciativa, que busca desarrollar la Transportadora de Gas Internacional (TGI), pretende inyectar hasta 250 millones de pies cúbicos diarios al Sistema Nacional de Transporte a través de una unidad flotante frente a las costas de Ballenas. El ministro de Minas, Edwin Palma, destacó que esta obra es vital para diversificar las fuentes de abastecimiento y aumentar la resiliencia energética de Colombia.
Sin embargo, el camino hacia la estabilidad sigue siendo incierto. La posible terminación de los 19 contratos de Canacol traslada el suministro al mercado diario, lo que implica mayor volatilidad y precios potencialmente más altos para los distribuidores y, finalmente, para los hogares colombianos.
Mientras los proyectos de infraestructura avanzan, la industria y los reguladores deben lidiar con una realidad donde la producción local no compensó el agotamiento de los campos. La crisis de Canacol podría ser el inicio de algo más inquietante.
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