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Obras para salvar las costas de Urabá

  • Las playas de Urabá, en especial las de Necoclí, sufren procesos erosivos que generan riesgos. FOTO donaldo zuluaga
    Las playas de Urabá, en especial las de Necoclí, sufren procesos erosivos que generan riesgos. FOTO donaldo zuluaga
Por gustavo ospina zapata | Publicado el 05 de julio de 2016
Infografía
Convenio por las playas de Urabá
en definitiva

De muchos lados llegan las investigaciones y las obras para frenar los fenómenos ambientales que destruyen las playas de Urabá. Eafit y Corpourabá trabajan unidas en soluciones.

Con celdas experimentales, construidas con material rocoso de alta densidad apilado de forma paralela a la línea de costa, investigadores de la Universidad Eafit, con apoyo de Corpourabá, pretenden frenar la erosión marina en las maltrechas costas de Urabá.

El objetivo es que no se interrumpa el paso de la arena, retener los sedimentos que permiten conservar parte de la estabilidad del terreno y fortalecer los ecosistemas costeros. El experimento se lleva a cabo en el corregimiento Zapata, de Necoclí, y en Turbo. No se reveló la inversión.

Como se ha denunciado en EL COLOMBIANO, las playas de Urabá sufren graves problemas de erosión y sedimentación, al punto que hay comunidades bajo la amenaza de ser arrasadas en Arboletes, Necoclí, San Juan de Urabá y el propio Turbo.

En diciembre de 2015, 25 familias tuvieron que salir de la vereda Minuto de Dios (Arboletes) a refugiarse en casas de amigos para evitar ser arrastradas por las aguas marinas. La erosión llegó al límite.

Carolina Cabrera, residente en la zona, elevó un clamor para que “Antioquia y Córdoba ayuden, pues también la vía Panamericana sufre amenaza”.

En Turbo, en los últimos años se han cerrado más de diez negocios en los 1.200 metros de playa. La costa parece un campo de batalla, mientras Darío Restrepo, ciudadano estadounidense que se radicó allí, limpia con sus propias manos su pedazo de playa, “pero todos tienen que poner su grano de arena”, expresó.

El primer paso del convenio entre Eafit y Corpourabá es Zapata, porque el mar ya está a punto de comerse la plaza. Los habitantes de la vereda le dieron este nombre porque las olas ya habían tumbado la casa de la familia Zapata, sitio común de reunión y fiesta nocturna.

Múltiples afectaciones

A 91 kilómetros de Zapata, en Turbo, el avance de la pleamar -dicen los investigadores de Eafit- hace pensar en la pérdida de la Capitanía del Puerto y haría necesaria la reubicación del aeropuerto.

Por eso las medidas son urgentes. Frente a tales fenómenos, cuyas consecuencias sociales y económicas se están sintiendo en las comunidades del Golfo de Urabá, el Departamento de Ciencias de la Tierra de Eafit y Corpourabá adelantaron investigaciones para fomentar la generación de conocimientos sobre el contexto geológico y ambiental.

Como resultado, se llegó al diseño e implementación de las celdas experimentales. El investigador eafitense Miguel Ángel Tavera Escobar señala que “el Urabá antioqueño es una zona golpeada por problemas sociales que se reflejan en la calidad de vida de las personas y en la forma en la que estas suplen sus necesidades. Eso incide en el hábitat”.

Añade que frente a la escasez de recursos para construir, muchas familias sacan arena del mar para hacer sus hogares, lo que desajusta los sedimentos y genera erosión cuando el agua no encuentra material para arrastrar y golpea directamente los acantilados y las casas.

Para colmo, ante lo rudimentario de los sistemas de acueducto y alcantarillado, los desechos van directamente al mar, incrementando la contaminación del agua.

Iván Darío Correa Arango, docente del Departamento de Ciencias de la Tierra de Eafit, advierte que “cuando el mar se traga definitivamente las playas y los manglares, y estos pasan a ser terrenos inundados de fondo marino, se ve afectado el potencial económico de las playas como destino turístico y estas se hacen más vulnerables a la energía de los oleajes. Además, en estas viven numerosos tipos de organismos, como moluscos, bivalvos y cangrejos, los cuales se ven afectados”.

Desde Arboletes no han sido pocas las alertas por los mismos fenómenos. A finales de 2014, el Dapard ordenó evacuar 86 familias en la desembocadura del río Hobo, porque un talud de 9 metros amenazaba sus vidas.

La localidad lidera el proyecto Playas Limpias y Seguras, al que se acaba de sumar Necoclí.

“Vamos a darle una mirada planificada a todo el sector, de la mano con las autoridades y comerciantes”, explicó el director de Turismo, Carlos Enrique Rojas.

Clave, la comunidad

Al desgaste o retroceso de la línea de costa se suman factores como la tectónica, la presencia de volcanes de lodo y las propiedades débiles de las rocas, explicó Alejandra Tovar Gaviria, auxiliar de investigación del Departamento de Ciencias de La Tierra.

“La interacción de estos factores, sumados al balance negativo de arenas en las playas y la influencia o intervención del hombre, como la construcción descontrolada y sin técnica de obras de defensa, afecta los ecosistemas por medio de inundaciones; salinización de suelos y acuíferos; desaparición total o parcial de las playas; y pérdida de infraestructura, entre otros”.

De allí que además de la construcción concreta de las celdas, hubo necesidad de un trabajo arduo de educación y sensibilización luego de que los investigadores se dieran cuenta de que las comunidades afectadas, a pesar de haber vivido siempre al lado del mar, no comprendían el fenómeno de la erosión marina ni valoraban los riesgos ni las pérdidas ocasionadas.

“No se puede cuidar lo que no se entiende. No podíamos seguir haciendo obras o proyectos de investigación en los que la comunidad implicada no tuviera idea de lo que estaba haciendo, y nadie se había puesto en la tarea de explicarles lo que sucede y puede pasar”, subrayó el investigador Tavera.

Contexto de la Noticia

Desde adentro Pedagogía, un paso importante

Para generar apropiación social, Eafit realizó talleres y actividades para contarle a la comunidad lo que se hace en el territorio mediante el convenio, mostrarle la ubicación de las obras experimentales y enseñarle conceptos básicos sobre la geología del terreno. Se creó la estrategia Padrinos Investigadores, que les brindó herramientas y conocimientos básicos de investigación a estudiantes del corregimiento de Zapata, que realizaron observaciones de la obra. Como resultado de este proceso se publicó una cartilla con un recuento de la iniciativa, las obras y las actividades con la comunidad.

Gustavo Ospina Zapata

Periodista egresado de UPB con especialización en literatura Universidad de Medellín. El paisaje alucinante, poesía. Premios de Periodismo Siemens y Colprensa, y Rey de España colectivos. Especialidad, crónicas.

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