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En Rionegro, un histórico y fundamental humedal está a punto de desaparecer

El humedal EP-Río está tirado a su suerte. La expansión urbana y la falta de atención extinguen el cuerpo de agua. Su desaparición sería una gran pérdida para el municipio.

  • El humedal está absolutamente cercado por la expansión urbanística. Hay evidentes intenciones de extinguirlo. FOTO CAMILO SUÁREZ
    El humedal está absolutamente cercado por la expansión urbanística. Hay evidentes intenciones de extinguirlo. FOTO CAMILO SUÁREZ
  • El espejo de agua quedó prácticamente asfixiado por plantas invasoras y un proceso de contaminación acelerado. FOTO CAMILO SUÁREZ
    El espejo de agua quedó prácticamente asfixiado por plantas invasoras y un proceso de contaminación acelerado. FOTO CAMILO SUÁREZ
21 de octubre de 2023
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Una vaca lucha por no hundirse en el pantano mientras intenta pastar a unos pocos pasos de una montaña de escombros que crece todos los días. Esa es la escena que da la bienvenida al humedal EP-Río, donde confluyen las quebradas Abreo y Malpaso y que desde la década del 60 entregó sus aguas para abastecer a la población del municipio de Rionegro y hasta para proveerle sustento a más de uno por la generosa pesca que facilitaba.

Pero el humedal se está muriendo, o mejor, lo están dejando morir. Es tal su importancia que en 2001 el Concejo de Rionegro declaró el embalse Abreo-Malpaso como un ecoparque. Concluyeron que era indispensable protegerlo y crear programas de educación ambiental en torno a este.

Sin embargo, en 2018 el Acuerdo 002 del POT redujo extrañamente el área de protección que rodeaba el cuerpo de agua y lo dejó a merced de las presiones que ya venían amenazándolo desde hacía varios años.

Johana Reyes, una bióloga y experta en ornitología, conoció el humedal en 2010 y desde entonces se dedicó a investigar las fascinantes características del lugar para entender cómo se convirtió en hogar y punto de encuentro de decenas de especies de aves como el pato canadiense (Aythya affinis), una especie migratoria de escasos registros en Colombia; el pato cola rígida (Nomonyx dominicus), una rara especie de la cual hay poca información; el pato Barraquete (Spatula discors); el Rascón Caucano (Pardirallus nigricans), entre muchos otros.

Johana, que ha sido testigo de primera mano del deterioro del embalse, señala que a pesar de las presiones el humedal había logrado recuperar incluso la capa vegetal desaparecida por la deforestación. Sin embargo, con la decisión del Concejo de mutilar su área de protección en 2018 y la adquisición de las Empresas Públicas de Rionegro por parte de EPM el panorama cambió drásticamente.

Como prestador del servicio de acueducto y alcantarillado en Rionegro, EPM tomó la decisión de conectar al municipio con el sistema de abastecimiento del embalse de La Fe y entonces el histórico embalse Abreo-Malpaso pasó a segundo plano. Le dieron la espalda.

Con esto vino el deterioro acelerado. La carga contaminante, el exceso de materia orgánica que se empezó a acumular en el espejo de agua sin ser saneado, desencadenó un proceso de eutrofización, es decir, el agua se saturó de nutrientes, permitió el crecimiento de especies de plantas, pero sobre todo, de dos plantas invasoras que asfixiaron el embalse y acabaron con su oxígeno, matando plantas nativas y convirtiendo el humedal en un hábitat hostil para varias especies que allí prosperaron durante décadas.

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El espejo de agua ha desaparecido en más de un 80%. El rascón caucano, el pato barraquete, el martín pescador, el halconcito y otras especies han ido desapareciendo del lugar, incluso hay una planta hermosa, una rara planta carnívora que se encuentra dentro del cuerpo de agua y que podría desaparecer si el embalse sigue su acelerado proceso de colmatación.

Los resultados derivados de la decisión de la modificación incluida en el POT saltan a la vista. El humedal está cercado por grandes urbanizaciones y al interior del mismo está formándose un barrio. Es evidente la intención de rellenarlo, ahogarlo, cercenarlo para así colonizar ese territorio y seguir expandiendo el suelo urbano.

El espejo de agua quedó prácticamente asfixiado por plantas invasoras y un proceso de contaminación acelerado. FOTO<b><span class=mln_uppercase_mln> CAMILO SUÁREZ</span></b>
El espejo de agua quedó prácticamente asfixiado por plantas invasoras y un proceso de contaminación acelerado. FOTO CAMILO SUÁREZ

Señal de esto no solo son las vacas pastando en un área que, como lo dice el Acuerdo municipal 043, se supone que es un parque ecológico. Es el material de construcción desperdigado al interior, la tala de árboles y las cercas levantadas a la orilla del espejo de agua.

Y aún así, el humedal y sus especies muestran una resiliencia fascinante, conmovedora. Al interior de ese casi extinto cuerpo de agua y rodeados de esas plantas invasoras que devoran todo a su paso, se mantiene una manada de patos silbadores (Dendrocygna viduata), que conforman una escena tan bella, que ante el lente de una cámara asemejan una pintura naturalista.

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Esos síntomas de ‘rebeldía’ son los que permiten asegurar que el humedal todavía está a tiempo de salvarse, pero para ello, como lo describe la bióloga experta Daniela Salazar Suaza, es fundamental impedir de inmediato el ingreso de contaminantes y aguas residuales que son las que están causando la eutrofización del embalse. Es indispensable implementar limpiezas periódicas de las especies de flora acuática que asfixian el cuerpo de agua y adelantar un proceso de restauración que facilite el crecimiento de otra flora que ayude a mejorar la calidad del agua y permita el regreso de las especies que se han tenido que desplazar. No son acciones inalcanzables, basta un poco de voluntad.

Johana sigue firme en su propósito de elevar las acciones pertinentes ante las autoridades de Rionegro y EPM para intentar salvar el humedal, a pesar de que dice sentir impotencia por la casi nula importancia que le han dado en el municipio al futuro de este lugar cultural y ambientalmente clave.

Los humedales han sido declarados por la Unesco como los grandes guardianes de las ciudades ante la crisis climática. Son ecosistemas que cumplen con decenas de servicios ecosistémicos insustituibles y sin los cuales las ciudades difícilmente tienen futuro a largo plazo.

Entre estos amortiguan inundaciones al actuar como esponjas de aguas lluvias y crecientes de ríos y quebradas; son excelentes capturando carbono, es decir, reteniendo los gases de efecto invernadero que calientan la superficie del planeta; almacenan y abastecen agua; y proveen alimento y plantas medicinales, forrajes para animales y fibras industriales.

Varias de las grandes transformaciones que adelantan en ciudades europeas y asiáticas tienen que ver con la construcción de humedales artificiales para facilitar la potabilización de agua y la restauración de los pocos humedales naturales que les quedan.

Colombia ha sido un gran depredador de humedales. El país acabó, a propósito, con el 65% de sus humedales. Rionegro ha sido territorio de humedales, es uno de los seis municipios del Oriente con mayor área de estos ecosistemas. Pero mientras en otros lugares del mundo invierten millonadas para cuidarlos, en el municipio están a punto de dejar morir uno fundamental.

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