Pico y Placa Medellín
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La quinta generación de este grupo controla cerca del 65 % de los combos del Valle de Aburrá. Al parecer está regida por un consejo directivo, conformado por gente de cuello blanco.
La criminalidad de Medellín no es un caballo desbocado, que arremete sin dirección contra las personas. Al contrario, funciona como un pulpo cuyos tentáculos obedecen a un cerebro central.
En las últimas dos décadas, ese pulpo ha estado regido por “la Oficina”, una organización mafiosa involucrada en el narcotráfico, el sicariato, cobro de deudas, extorsión, secuestro, tráfico de armas y control social, entre otros delitos.
(Vea aquí quiénes son los líderes y en qué comunas mandan)
Su mando y poder radican en la hegemonía sobre las bandas afincadas en las comunas del Valle de Aburrá, lo que le permite regular los fenómenos ilegales que más afectan a la comunidad, como homicidios, hurtos, microtráfico de drogas y desplazamientos forzados.
Desde 2008, cuando fue extraditado su primer capo, Diego Murillo Bejarano (“don Berna”), la estructura inició un periodo de reajustes internos, caracterizado por traiciones, asesinatos y luchas por el trono de la organización.
En apenas ocho años, la cúpula...