El medio ambiente: otra víctima silenciosa del conflicto

  • La minería ilegal y la contaminación de los ríos por el derrame de crudo son dos de las acciones que más contaminan el medio ambiente. FOTO jaime pérez y colprensa
    La minería ilegal y la contaminación de los ríos por el derrame de crudo son dos de las acciones que más contaminan el medio ambiente. FOTO jaime pérez y colprensa
  • El medio ambiente: otra víctima silenciosa del conflicto
  • El medio ambiente: otra víctima silenciosa del conflicto
Por: javier alexander macías | Publicado el 30 de enero de 2015
11.702

hectáreas de cultivos de uso ilícito fueron erradicadas informó la Policía Nacional.

1.757

personas fueron capturadas por realizar minería ilegal según Ministerio de Defensa.

6

millones de barriles de crudo se dejaron de producir por ataques a octubre de 2014.

en definitiva

Las acciones de los grupos
armados ilegales relacionadas con el narcotráfico, los cultivos de uso ilícito y las minas antipersonal, han causado daños ambientales irreparables en Colombia.

El 10 de mayo de 2014, el campesino Manuel Torres salió de su parcela a buscar agua para llevar a sus vacas y bestias y se encontró con una imagen que nunca borra de su mente. La fuente de agua cercana a su finca era un lago negro, espeso, y sobre este, vestidos con una costra negra, nadaban los peces del estanque.

No se asustó. No era la primera vez que las Farc detenían los camiones cisterna que pasan por la vía cercana a su casa; los detienen, abren sus válvulas y derraman el crudo sobre la carretera, lagos, charcas y ríos, causando un daño ambiental que según expertos, tardaría más de 20 o 30 años en solucionarse.

“Eso pasa mucho. Cuando los del monte quieren hacer daño, simplemente hacen parar los carros y le dicen a la gente que derramen el petróleo. Ellos piensan que le hacen daño al país, pero realmente nos hacen daño a nosotros”, enfatiza el campesino.

En aquella ocasión, el frente 48 de las Farc, apoyado por el frente 15, derramaron 5.019 barriles de crudo y causaron una emergencia ambiental en Putumayo que hoy, ocho meses después, sigue con los rezagos de los daños causados.

La contaminación hecha por la guerrilla en Putumayo es una de las acciones derivadas de las confrontaciones entre los grupos armados ilegales y las Fuerzas del Estado, que terminan con afectaciones al medio ambiente, y en algunas ocasiones, se convierten en percances irreparables y de alto costo para el país.

Son métodos de guerra

El Centro Nacional de Memoria Histórica (Cnmh), registró en su informe sobre el conflicto armado, Basta Ya, los métodos de guerra en los que los actores ilegales han incurrido, y van desde la voladura de oleoductos hasta la contaminación de acueductos, tala indiscriminada, la extracción de minerales, la alteración del cauce de los ríos, entre otras.

“Estas acciones, sumadas a los cambios abruptos que impusieron en los usos de las tierras y los ríos, al igual que en las actividades agrícolas, han generado daños ambientales gravísimos y aún no calculados. Tierras erosionadas por el abandono o uso inadecuado, fuentes de agua contaminadas por efecto del derrame de hidrocarburos, especies de fauna y flora extinguidas o en riesgo de extinción y reservas naturales invadidas, son algunos de los impactos que la guerra ha causado en el medio ambiente”, dice el informe.

En el contexto en el que se desarrollan las confrontaciones en Colombia, explica el analista del conflicto armado, Juan Carlos Ortega, los ataques no van específicamente contra los recursos naturales, sin embargo, estos los padecen de manera indirecta.

“Por ejemplo, cuando las guerrillas vuelan los oleoductos, el ataque no va contra la naturaleza sino contra las petroleras, pero resultan afectados los pastos y pantanos por el derrame de crudo. No obstante, los daños producidos alteran los ecosistemas de las regiones donde se producen los atentados y derrames”.

Pero el daño causado por el derrame de hidrocarburos en los territorios es una acción que contamina los suelos y, como explica el Ingeniero Forestal, Biólogo, y director del grupo de investigación de cambio climático del Jardín Botánico de Medellín, Esteban Álvarez, se pierde toda la biota del suelo “que es lo que determinan los procesos de materia orgánica y de generación de nutrientes para las plantas. Quitarle el petróleo a un suelo es prácticamente imposible, son zonas que se tienen que abandonar, queda inservible para la producción de alimentos o la generación del bosque nativo o de las zonas”.

Si el crudo regado en la tierra causa un daño irreversible, en el agua el deterioro no es menor. Explica el experto que los combustibles aíslan la superficie de los ríos o lagos de la atmósfera y no hay intercambio de oxígeno, “ y crean un ambiente que no es apto para la vida. Una de las grandes consecuencias cuando hay derrames sobre el agua es la mortalidad. Lo más visible son los peces pero los microorganismos que sostienen la vida en los ecosistemas como el plancton, zooplancton y fitoplancton desaparecen”.

Los cultivos de uso ilícito

Uno de los factores que más daño ha causado en el medio ambiente, y se ha convertido en la principal fuente de financiación para el conflicto armado, es el narcotráfico y los cultivos de uso ilícito.

El director del grupo de investigación de cambio climático del Jardín Botánico de Medellín, Esteban Álvarez, asevera que en la deforestación causada por los grupos ilegales para la construcción de laboratorios y la siembra de la hoja de coca, es causa determinante en el daño ambiental en Colombia.

A este factor añade las fumigaciones. Para el experto, la utilización de esas sustancias químicas, afectan no solo los cultivos de uso ilícito, “sino también los cultivos de los humanos, y para la diversidad que hay en los bosques y en las zonas donde fumigan, esos venenos pueden producir las muertes de aves, de pequeños mamíferos, la muerte de muchos insectos que son benéficos para los cultivos”.

Esos compuestos —agrega Álvarez— hacen que la planta se seque y muera y eso también puede afectar los bosques y la biodiversidad aledaños a esos cultivos.

Pero las fumigaciones no solo alteran los ecosistemas, también la vida de los labriegos como denuncia Wálter Edison Cabezas, presidente de los Consejos Comunitarios de Tumaco. Para el campesino, las fumigaciones les han traído enfermedades, desplazamientos, contaminación de fuentes de agua y escasez de alimentos. “En nuestro territorio siempre ha habido agua ahora escasea porque el bosque está seco, porque la fumigación ha acabado con los bosques. Acá siempre hemos vivido de la caza, y ahora es muy difícil porque han muerto animales y los pocos que quedan se mueren o se van”.

El problema de los cultivos de uso ilícito que benefician a los grupos ilegales se ha extendido a regiones declaradas áreas protegidas como los Parques Naturales.

Julia Miranda, directora de Parques Nacionales Naturales de Colombia cuenta que las carreteras hechas en medio de zonas protegidas para el negocio del narcotráfico —así como los cultivos de uso ilícito, la minería ilegal de la que también se benefician los grupos ilegales y las minas antipersonal— han causado un impacto enorme al ecosistema, a los bosques, la flora y la fauna.

“Los cultivos ilícitos comienzan con la tala del bosque, los instalan con los laboratorios que contaminan las fuentes hídricas y causan una devastación del área protegida”, dice Miranda.

En el informe de Parques Naturales está consignado que en 37 de estos hay presencia de las Farc, el Eln y las bandas criminales, hay 25 afectados por minas antipersonal, y hay 19 que tienen en sus territorios cultivos de uso ilícito que al 2013, sumaban 3.791 hectáreas de hoja de coca sembradas. Para contrastar este informe, EL COLOMBIANO buscó la versión del ministro de Ambiente y Desarrollo, Gabriel Vallejo López, y solicitó información, pero no respondió.

El problema de las minas

Si bien el uso de las minas antipersonal no causa gran contaminación ambiental, sus consecuencias son el abandono del territorio y la baja posibilidad de producir la tierra.

Álvaro Jiménez, director de la Campaña Colombiana contra las Minas, ve en este tema el deterioro de las calidades productivas de la tierra, de las posibilidades de generación de oxígeno por los árboles, el deterioro de la calidad o de la posibilidad de presencia y permanencia de las aguas. Además, el problema que causa en especies protegidas como el puma o el jaguar.

En Colombia, según el Programa de Acción Integral contra las Minas, Paicma, se han registrado 11.006 víctimas de estos artefactos explosivos, lo que según Jiménez, ese el verdadero daño en las personas pues causa “el deterioro de la calidad de vida, la posibilidad de producir y la imposibilidad de acceder a fuentes de agua”.

Para evitar precisamente el daño ambiental, y en esa misma vía a las comunidades, los artículos 35 y 55 del I Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra (junio de 1977), prohiben “el empleo de métodos o medios de hacer la guerra que hayan sido concebidos para causar, o de los que quepa prever que causen, daños extensos, duraderos y graves al medio ambiente natural”.

A pesar de la norma, en Colombia este compromiso es poco acatado por los grupos armados ilegales que con sus acciones han causado daños irreparables al medio ambiente durante años .

Contexto de la Noticia

ANTECEDENTES frentes farc dedicados a la coca

Fuentes de la Policía Antinarcóticos dicen que hay veinte frentes dedicados al negocio del narcotráfico y en los que se soporta la economía de los bloques Comando Conjunto de Occidente, Sur, Oriental e Iván Ríos, en los que reposa la estrategia militar de las Farc. Estos frentes están en Antioquia, Norte de Santander, Chocó, Nariño, Cauca, Valle del Cauca, Putumayo, Meta y Caquetá. El Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito registró que en 2012 había 48 mil hectáreas sembradas de coca en 23 de los 32 departamentos del país. Lo que encontraron las autoridades fue que esas zonas coinciden con los lugares en que las Farc están asentadas. En Cuba, la discusión del punto relacionado con narcotráfico ya fue abordado.

Javier Alexánder Macías

Amo el periodismo, y más si se hace a pie. Me encantan los perros, y me dejo envolver por una buena historia. Egresado de la Universidad de Antioquia.

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