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“Me duele reconocer que Colombia es una fosa (...) hay más de 5.000 sitios para buscar cuerpos”: directora de la Unidad de Búsqueda

En entrevista con EL COLOMBIANO, Luz Marina Monzón, directora de la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, dio detalles de las labores en La Escombrera y otros puntos claves del país.

  • Luz Marina Monzón es directora de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, entidad que surgió del Acuerdo de Paz junto a la JEP y la Comisión de la Verdad. FOTO esneyder Gutiérrez
    Luz Marina Monzón es directora de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, entidad que surgió del Acuerdo de Paz junto a la JEP y la Comisión de la Verdad. FOTO esneyder Gutiérrez
  • Los equipos de la Unidad de Búsqueda y la JEP iniciaron las labores de la primera etapa de excavación en La Escombrera el pasado 10 de noviembre. FOTO Esneyder gutiérrez cardona
    Los equipos de la Unidad de Búsqueda y la JEP iniciaron las labores de la primera etapa de excavación en La Escombrera el pasado 10 de noviembre. FOTO Esneyder gutiérrez cardona
Publicado el 27 de noviembre de 2022

La directora de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, Luz Marina Monzón, reconoció que hay más de 5.000 fosas, cementerios y puntos de interés forense en todo el país en los que tienen reportes de cuerpos que fueron desaparecidos durante el conflicto armado.

En entrevista con EL COLOMBIANO, Monzón detalló algunos de esos puntos que han sido intervenidos y explicó por qué sería difícil intervenirlos todos en este momento.

Monzón también entregó más detalles sobre el hallazgo de una prenda de vestir y varios restos óseos que fueron encontrados en La Escombrera en medio de la primera etapa de intervención que adelantaron la Unidad de Búsqueda y la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP.

Por último, la directora respondió por la polémica de 1.000 cuerpos del conflicto armado que habrían “desaparecido” en un cementerio de Bucaramanga por malos manejos de las autoridades.

Este diario también acompañó un recorrido de la Unidad en el polígono de La Escombrera en el que pudo conversar con el equipo técnico y con un grupo de mujeres que representan a las víctimas de la comuna 13 de Medellín (Ver: Para saber más).

Esta semana cerró la primera etapa de esta exploración en La Escombrera, ¿qué hay en este momento?

“Encontramos unas características de los escombros arrojados en este lugar que han ocultado durante mucho tiempo esa verdad que las familias han buscado insistentemente.

La idea era buscar qué tipo de basura y de qué época están ahí. Eso me va mostrando qué tanto se ha ido acumulando basura y cuál es el desafío de hasta dónde debemos bajar para hallar los años de interés.

¿Qué significa eso?, que si ahí ocultaron los cuerpos de los desaparecidos, ese lugar de ocultamiento cada año que pasa de escombros lo va alejando de la posibilidad de llegar, entonces este análisis de las basuras nos mostró las condiciones técnicas del lugar para saber hasta dónde hay que bajar y cuáles son los pasos a seguir”.

Las mujeres hablaban de prendas de vestir que han ido encontrando, ¿han encontrado algo más de interés forense?

“Sí. Esto es algo que no habíamos dicho porque aún estamos en análisis. En días pasados encontramos una prenda con unas estructuras óseas, una prenda que hasta donde yo sé está bastante deshecha.

Todo eso que acabo de describir es información, porque uno puede decir bueno si la si la prenda está destruida significa que puede haber estado puesta allí desde hace mucho tiempo. Ahora esa prenda está en unos análisis técnicos para entender cuánto tiempo llevaba ahí, qué tipo de telas eran y qué tipo de tejidos. Pero también están las estructuras óseas, que tenemos que ver si son humanas o no. Y si son humanas, tenemos que empezar a mirar si pueden coincidir con partes de la información que ha dado los familiares que están buscando a sus seres queridos”.

¿Cómo era esa prenda que encontraron y cómo han sido las otras que han encontrado sin restos óseos?, ¿Esperaban encontrarse algo así en esta etapa?

“En principio no. No esperábamos encontrarnos esto tan pronto. La prenda que tenía estructuras era un pedazo de tela que parecía pertenecer a una falda de mujer. Hemos encontrado otras prendas como pantalones y camisetas, pero sin huesos. Esas prendas son un reto para nosotros porque no tienen interés forense, pero las mujeres y las víctimas las ven como algo representativo. Entonces la Unidad las está guardando para definir con las mujeres qué hacer con ellas. Puede ser en términos de memoria o de un álbum fotográfico, por ejemplo”.

Usted ha explicado que gracias a los empaques que iban encontrando podían saber, más o menos, a qué período de tiempo se estaban refiriendo, ¿Saben más o menos de qué años son los escombros en los que encontraron esta tela?

“Sabemos que han encontrado elementos o empaques del 2000, entonces eso es un buen indicio, no podemos decir que eso es del 2001, pero sí muy cercano al 2001”.

¿Y este hallazgo cambia los planes en algo?

“Pues no, no cambia los planes, o sea, técnicamente en principio no cambia los planes, pero a mí me dirían que sí es posible encontrar algo más.

Hasta este momento como que todo el mundo decía que a estas alturas no íbamos a encontrar nada. Que era basura y que habían pasado demasiados años, que si hubo algo ya no existía por el paso del tiempo.

Pero esto nos podría decir que sí, que hay posibilidades. Aunque no sabemos qué va a pasar y si efectivamente serán estructuras humanas”.

¿Entonces esto le da esperanza?

“Sí, es justo eso. Hay más esperanza”.

Hablemos de un tema nacional, ¿qué ha pasado con los 1.000 cuerpos que “desaparecieron” del Cementerio de Bucaramanga?, ¿la Alcaldía ya está haciendo su parte?

“Sí, la Alcaldía hizo lo que tenía que hacer que era contratar para que iniciaran las obras civiles en estas zonas donde hay cuerpos no identificados.

Se tienen que hacer unas construcciones para asegurar el terreno y poderlo abordar, porque hay partes a punto de desplomarse.

Y, en segundo lugar, el equipo ya ha estado recolectando toda la información y está haciendo el análisis para saber si efectivamente, como se dijo en principio, los cuerpos quedaron en el parque o no”.

¿Es posible que esos cuerpos estén bajo el parque?

“Sí, esa es la teoría, que en el momento de la construcción no lo sacaron y que construyeron el parque sobre eso. Es algo que tenemos que probar”.

¿Y si eso llegara a ser así, qué pasaría?

“Pues si eso llegara a ser así, y podemos verificarlo, lo primero que tenemos que hacer es una exploración así como esta (de La Escombrera), para determinar a qué distancia pueden estar. Evaluaríamos si hay cuerpos, a qué distancia podrían estar. Todo eso para determinar cómo intervendríamos”.

Cuando EL COLOMBIANO fue allá para ver qué estaba pasando, un trabajador del cementerio dijo que había huecos donde ellos veían cráneos y huesos a la intemperie, ¿eso es cierto?

“Nosotros estamos como digo haciendo una investigación, entonces en este momento hasta donde yo sé estamos dedicados a esta denuncia del Instituto de Medicina Legal que fue el que alertó por un montón de cuerpos que había dejado en custodia, en ese lugar y que de la noche a la mañana habían desaparecido.

Entonces a raíz de eso es que nosotros empezamos a decir, bueno, esos cuerpos no pueden desaparecerse, porque lo que dice Medicina Legal es que hay cuerpos que pudieron haber sido identificados pero que al no saber dónde quedaron, pues no pueden hacer cotejos. Nosotros tenemos que formalizarlo en el marco de una investigación para verificar si es un dicho o es una realidad, si podemos verificarlo, cuáles son los sitios dentro del cementerio que pueden estar esos huecos que dicen que hay, y poder avanzar en el abordaje”.

Exparamilitares y exguerrilleros han estado entregando las coordenadas de múltiples fosas comunes con víctimas del conflicto y excombatientes, ¿cuál es el balance de ese trabajo, en qué van?

“Hay dos personas claves que lideraron grupos paramilitares y guerrilleros de las Farc en la zona del Caquetá. Ellos son oriundos de Caquetá pero lideraron estos grupos armados en distintas partes del país.

Estas dos personas vienen trabajando con la Unidad entregando la información que nos ayude a saber dónde pueden estar los desaparecidos. Ellos han referido lugares y han referido personas. De hecho, ya les hemos entregado cuerpos a sus familiares de cuenta de este proceso. Entonces, esa es una contribución que ellos han dado”.

¿Y ya están investigando las demás fosas de las que tienen coordenadas?

“Lo que la gente no sabe es que hay una historia detrás de cada búsqueda. No es solo tener las coordenadas de la fosa e ir allá. Para llegar a la fosa hay que saber más o menos a quienes vamos a encontrar, para que esos cuerpos no se queden como cuerpos no identificados, sino que puedan ser entregadas a la familia.

Ese es el valor de que esta gente esté dando la información, que esté aportando a la verdad. Entonces efectivamente tenemos varios sitios ubicados en ese en Caquetá a varios de los cuales hemos abordado ya, y hemos encontrado cuerpos y hemos entregado, pero hay otra información que surge de las personas que están acudiendo a la JEP, de personas que no necesariamente participaron en las hostilidades, pero que nos dicen mire yo sé dónde hay lugares, etcétera, entonces toda esta información se recoge en una herramienta que nosotros tenemos que también es una obligación de la unidad, que es tener un registro nacional de fosas cementerios y sepulturas ilegales. Ya tenemos un mapa nacional de esos lugares”.

¿Cuántas fosas comunes hay en el país?

“Según lo que hemos recolectado en esa herramienta, tenemos 5.000 en todo el país”.

¿5.000 fosas comunes?, es demasiado...

“Dentro de esa cifra están fosas, pero también hay cementerios. Esos sitios son algunos que ya hemos abordado, es decir, que ya hemos confirmado y que hemos recuperado cuerpos, o que la Fiscalía los confirmó y sacó algunos cuerpos, o que la JEP también ha ido.

Es decir, la idea es que la sociedad sepa cuál es la dimensión de la distribución a donde han llevado los cuerpos de las personas desaparecidas, o sea de esto tenemos que hacer conciencia, esto no puede seguir. Pero también hay que crear conciencia de lo que significa esta búsqueda, de lo complejo que es.

Yo nunca había querido aceptar una frase que a mí me parece horrible y que es muy difícil humanamente aceptarla y es que Colombia es una fosa. Y sí. Mira el mapa, son más de 5.000 lugares de interés forense en el país. Es horrible”.

Ahora hablaba con las mujeres y ellas hablaban muy bien de este proceso, decían que sentían un trato digno y humano. Pero también hablaron de no aceptar más silencios, ¿a qué se referían?

“La JEP y la Unidad de Búsqueda veníamos haciendo unas reuniones con las organizaciones y las familias, diciéndoles que bueno que teníamos una propuesta técnica para el abordaje, luego vinimos y presentamos la propuesta técnica y les dijimos que íbamos a empezar una intervención, pero eso pasó entre octubre y noviembre, y luego no volvimos a decir nada más hasta mayo de este año.

Entonces nosotros les explicamos: miren, nosotros no habíamos dicho nada porque es que la Alcaldía de Medellín nos salió con que tocaba hacer un estudio geotécnico y eso nos retrasa la planificación que ya les habíamos mostrado, nos tocaba tomar nuevas decisiones. Les dimos toda las explicaciones, y entonces una de esas mujeres fue tan digna, pero también tan contundente, que me dijo que ella entendía todo eso, pero que nada explicaba el silencio.

Y tienen tanta razón. Uno no se pone en los zapatos de ellas, de las preguntas de cada noche de si sí íbamos a buscar a sus familiares.

Yo creo que la comuna 13 y La Escombrera lo conocen ustedes son un referente histórico de este país, de esta ciudad. Es muy doloroso. Entonces si uno reconoce la magnitud de ese dolor, yo creo que hay que tratarlo de esa manera, ¿por qué? Porque no estamos haciendo simplemente una intervención, estamos buscando la verdad que las víctimas han buscado desde el primer momento y que no van a dejar de buscar”.

¿Cómo concluye esta primera etapa en La Escombrera?, ¿Con qué sensación se va después de hablar con las víctimas?

“Lo que puedo decirlo con todas las palabras es que tenemos un equipo que acompaña esta labor con esa mística, con esa ética, con esa responsabilidad, y con esa conexión.

Que acá nos hayan dicho lo que nos dijeron, que no es como estas cosas que a veces se ponen en escena, sino que las víctimas nos dijeron que se sintieron dignificadas con este trabajo.

Que fueron tratadas con humanidad por el equipo técnico, eso representa mucho para mí, porque para que alguien diga que ha sido tratado dignamente y respetuosamente, estas víctimas, que llevan más de 20 años enfrentando un montón de instituciones, eso no te lo dicen gratis, sino que hay un proceso muy bonito detrás.

Me siento muy honrada y muy ilusionada por esta labor humanitaria, pero aún no te puedo decir que esté satisfecha, porque el trabajo es enorme y todavía nos faltan muchas cosas. Esto sigue hasta encontrar a los desaparecidos”.

Los equipos de la Unidad de Búsqueda y la JEP iniciaron las labores de la primera etapa de excavación en La Escombrera el pasado 10 de noviembre. FOTO<b> Esneyder gutiérrez cardona</b>
Los equipos de la Unidad de Búsqueda y la JEP iniciaron las labores de la primera etapa de excavación en La Escombrera el pasado 10 de noviembre. FOTO Esneyder gutiérrez cardona

El papel fundamental de las víctimas en La Escombrera

Durante la primera etapa de excavaciones en La Escombrera, un grupo de mujeres víctimas de desaparición forzada han estado haciendo presencia en el lugar para ver cómo se adelantan las obras.

La Unidad de Búsqueda y la JEP adecuaron una carpa que se ha convertido en un refugio para acompañarse entre ellas. Una de esas mujeres contó que tener acceso al sitio ha sido muy reparador.

“Uno de los forenses nos contó que habían encontrado un pantalón. Yo me emocioné mucho y le pedí que me lo mostrara. Él se tomó el trabajo de buscarlo y explicarnos a las mujeres que estaban ahí.

Fue tan bonito saber que ese no era el pantalón de mi ser querido. Me sentí muy tranquila”, narró. Como ella, las demás mujeres de Movice, la Corporación Jurídica Libertad y Mujeres Caminando por la Verdad, dijeron sentirse acogidas y dignificadas con el proceso.

Daniela Osorio Zuluaga

Comunicadora Social - Periodista de la UdeA. Amo leer historias y me formé para contarlas.


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