El profesor Antanas Mockus es el padre de la cultura ciudadana en Colombia. Fue él quien, hace 21 años, incluyó por primera vez ese término en un plan de desarrollo, cuando fue alcalde de Bogotá (1995 y 1998). En su segundo momento en el Palacio de Liévano (2001-2003) contagió de su pedagogía al país.
El dos veces candidato presidencial, defensor del Sí en el plebiscito, está dirigiendo un diplomado sobre cultura ciudadana en la Universidad Eafit. En medio de sus silencios, en los que organiza ideas, hizo para EL COLOMBIANO una revisión a la renegociación con las Farc y planteó sugerencias para el proceso con el Eln.
¿Cómo va la cultura ciudadana en Bogotá, dos décadas después?
“Tuvo una decadencia en la época de Samuel Moreno, luego se recuperó un poco. En Medellín se ha frenado un poco el ritmo de mejoramiento, pero tiene muchos indicadores que van mejorando”.
¿Cuál es el secreto de la cultura ciudadana?
“La gente obedece a normas sociales, porque la disposición legal es débil frente a la cultura. Nos guía mucho el temor a la vergüenza y el qué dirán. Hace un par de años se aumentaron las multas por conducir embriagado, pero no es contundente el descenso de la accidentalidad. En la cultura ciudadana las personas ayudan a hacer cumplir la ley de manera pacífica”.
¿La justicia transicional podría generar impunidad?
“Los expertos recomiendan hacer las pases y luego hacer ajustes. Encarcelar a la gente es una necesidad psicológica, porque temen los efectos de la impunidad. En la cultura ciudadana hay tres impunidades: la legal (no aplicar o reducir el castigo), y uno entiende que la gente se moleste con esa concesión; la moral, cuando la gente no se arrepiente (uno no solo se gobierna por el temor a la cárcel sino a la conciencia); y la social, que es la vergüenza pública. En muchos casos no es útil el tema de la cárcel. No me imagino a un ser humano que decida matar porque rebajan años de cárcel”.
¿Cómo destrabar la renegociación con las Farc?
“Hay que escoger bien los inamovibles; un error podría llevar al rompimiento y eso sería muy costoso. Necesitamos que la cirugía deje la menor cicatriz. Por ejemplo, todo mundo dice que le devuelvan la tierra a sus dueños. Pero cuando se empieza a averiguar, aparecen varios pretendientes. No es posible dejar a todo mundo contento. Hay que pensar en una compensación parcial”.
¿Cómo lograr un punto intermedio en la participación en política de las Farc?
Un ideal, aunque es difícil, es que dentro de las Farc algunos asuman la responsabilidad por delitos de lesa humanidad, para que los sancionen y se marginen de la política. Lo clave son las víctimas y la no repetición, las participación no debería arder tanto.
¿Algunos sectores del No estropean el proceso?
“Veo buena voluntad. Nos hemos hecho mucho daño
por desconfianza”.
¿Qué deben hacer las Farc?
“Aceptar que la ciudadanía todavía les tiene rencor. Los documentales que ellos grabaron de los secuestrados, donde se ven los alambres de púa, fue un autogol de las Farc. Tuvieron una política de terror. Invitarlos a que hagan política es asumir de manera realista la transición”.
¿Qué enseñanzas se pueden aplicar con el Eln?
“No va ser fácil que para el Eln haya concesiones. Han insistido en la participación de la sociedad, y eso implica multiplicar los escenarios, pero espero que no se ‘caguanice’ la cosa, es decir, que todo el mundo empiece a peregrinar ante el grupo armado. El éxito con las Farc fue que, desde el principio, quedó claro qué no se iban a discutir algunos puntos, como el modelo económico”.
¿Por qué no tendrían las mismas concesiones?
“Lo mismo pero proporcional a su tamaño y actuar. No deben aspirar a las 10 curules que tendrán las Farc, por ejemplo. Esperemos a ver con qué salen. Según Enrique Ogliastri el colombiano siempre pide más para luego regatear”.
¿Qué opina de la propuesta de reforma que hizo la Corte Suprema para la Justicia Especial para la Paz?
“Los colombianos negociamos algo y en la noche pensamos otra cosa. Lo de los jueces nacionales es amor propio, pero para las Farc la neutralidad de la justicia no es clara. No me gusta darle la razón a las Farc, pero ha habido arreglos, como los del Frente Nacional, que fueron excluyentes”.