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Hacarí, el epicentro de un conflicto que es ajeno

  • Los francotiradores del Eln son una de las principales amenazas para policías y soldados en Catatumbo. En Hacarí, los uniformados deben caminar al lado de paredes. FOTO Julio césar herrera
    Los francotiradores del Eln son una de las principales amenazas para policías y soldados en Catatumbo. En Hacarí, los uniformados deben caminar al lado de paredes. FOTO Julio césar herrera
Por Ricardo Monsalve Gaviria Enviado especial a Catatumbo | Publicado el 23 de julio de 2019
Infografía
Hacarí, el epicentro de un conflicto que es ajeno
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capturas de integrantes de las guerrillas ha logrado el Ejército en Hacarí este 2019.

El sol del mediodía pega fuerte en las empinadas calles de Hacarí, un municipio construido en la pendiente de una de las montañas del Catatumbo hace 237 años.

Aunque a esa hora algunos de sus habitantes caminan sin problema por las estrechas calles, policías y militares lo hacen pegados a las paredes de las casas, bajo la sombra que dan algunos de los techos.

No lo hacen para evadir el calor, que es diezmado por una brisa constante que corre por los cañones de esta topografía y que pega en la montaña poblada, lo hacen para evitar ser blanco de los francotiradores que tiene el Eln en esa región del país y que han cobrado la vida de decenas de integrantes de la Fuerza Pública.

“Para nosotros los niños de Hacarí ya no existe el sol de la libertad. No podemos salir a las calles a juguetear porque nos espanta el ruido de la voz de los cañones, no podemos jugar en el polideportivo porque el ruido de las balas nos asusta, nos hace correr y hasta nos puede matar”, fue el testimonio que le dio una estudiante de primaria al defensor del pueblo, Carlos Negret, quien tras su visita a este municipio en compañía de EL COLOMBIANO, conoció de primera mano la situación.

Y es que en Hacarí todo está a pocos metros de distancia. La alcaldía, parque principal, polideportivo, hospital, la calle del comercio y las bases de la Policía y Ejército están en un rango no superior de 50 metros a la redonda, por lo que es alto el riesgo de que una bala disparada por el Eln, Epl, disidencias del frente 33 de las Farc o por la Fuerza Pública impacte a un civil.

“Lo que quería manifestar esa niña es lo que puede pasar en medio de una refriega entre los grupos armados. Le puede costar la vida a ella y por eso no puede hacer lo que nosotros hicimos en la infancia, que es salir a la calle y jugar”, afirmó el defensor.

“Esto lo tiene que llenar a uno de mayor fuerza, de mayor compromiso para traer la inversión social a esta zona, no hay otra alternativa”, añadió el funcionario público.

Habitantes de Hacarí afirman que lo expresado por la menor de edad no es ninguna exageración y menos desde que el conflicto armado se agudizó hace poco más de un año, cuando las guerrillas del Eln y Epl entraron en confrontación. “Lo que dice la niña es verdad, teniendo en cuenta lo que está pasando con esos grupos insurgentes, una guerra que lleva más de un año. Todo esto afecta a la población y en el casco urbano se siente cuando atacan a la Fuerza Pública. Hemos tenido explosiones cerca de las casas, carros bomba en las vías, minas en los caminos rurales”, dijo Aleider Contreras, uno de los líderes sociales de Hacarí.

Entrada del Ejército

Para el segundo semestre del año pasado, los combates entre el Eln y Epl se agudizaron en Catatumbo y el epicentro fue la zona urbana y rural de Hacarí, por lo que más de un centenar de familias desplazadas ocupaban, en ese entonces, las sedes de la casa de la cultura, iglesia, el polideportivo y hasta algunas casas de la cabecera municipal.

La respuesta del Gobierno fue reforzar la presencia del Ejército y anunció la llegada de la Fuerza de Despliegue Rápido N°3. A finales de octubre y principios de noviembre, mil soldados del Batallón de Despliegue Rápido N°7 iniciaron operaciones en Hacarí.

En un reporte entregado por esa unidad a EL COLOMBIANO sobre los resultados que se han logrado hasta la semana pasada, llama la atención la cantidad de explosivos ubicados y destruidos por las tropas en tan solo nueve meses de actividades en la jurisdicción de la mencionada población: 71 minas antipersonal y 89 artefactos explosivos improvisados, es decir, casi 17 detonaciones controladas mensuales.

“Tuvimos una situación muy delicada en la parte rural con las minas. Teníamos escuelas y poblaciones rodeadas por esos explosivos, pero el Ejército ha logrado desactivar muchos”, afirmó el alcalde de Hacarí, Milciades Pinzón.

Uno de los episodios más recordados por el país, causado por este fenómeno, fue el que le ocurrió al profesor Diomar Pérez, quien el 6 de febrero pasado activó una mina antipersonal cuando fue a recoger un balón de sus estudiantes en la vereda San Cayetano de Hacarí. El docente perdió su pie derecho.

Desde la administración municipal reconocen que la entrada masiva del Ejército ha mejorado la situación en material de orden público, afirman que las confrontaciones armadas entre el Eln y Epl han disminuido; sin embargo, ese conflicto ha tenido un efecto secundario en los homicidios, acciones contra la fuerza pública y desplazamientos masivos (ver informe).

Según indica la Policía de Norte de Santander, entre el primero de enero y 17 de julio de este año se han registrado en Hacarí siete homicidios, mientras que en el mismo periodo de tiempo en 2018 habían ocurrido cinco casos.

A esto se le suman algunas denuncias de la comunidad por la supuesta violación a los Derechos Humanos por parte de todos los actores armados, incluyendo el Ejército.

“La crisis humanitaria generada por la confrontación entre las guerrillas generó un intervencionismo de las Fuerzas Militares y esto ha desencadenado una serie de violaciones a los derechos humanos o señalamientos a líderes sociales y detenciones arbitrarias”, aseguró Candelario Torres, concejal del municipio.

En respuesta a estas denuncias, el general Mauricio Moreno, comandante de la Segúnda División del Ejército, afirmó que el hecho de desarrollar operaciones en áreas tan complejas viene generando una serie de inquietudes de la comunidad, sin embargo aclara que de muchas personas ha recibido gran apoyo e información para la ubicación de campos minados, entre otros.

“Hemos estado atentos a recibir quejas y peticiones de la comunidad y por eso hacemos constantes reuniones con líderes, esto con el fin de iniciar investigaciones internas si es el caso”, aseguró.

Contexto de la Noticia

INFORME Los ataques en la zona de hacarí

· El 6 de noviembre de 2018 los combates entre el Epl y Eln generaron el desplazamiento de unas 1000 personas.

· El 11 de enero pasado el Eln secuestró a la tripulación de un helicóptero que transportaba valores. Las tres personas fueron liberadas 20 días después.

· El 20 de enero siguiente una balacera que se dio en el municipio dejó dos personas muertas.

· El 3 de julio se dio un nuevo desplazamiento interveredal de unas 300 personas por los combates en la región.

· El 8 de julio estalló un carro con explosivos en la zona rural. El hecho dejó un soldado herido.

Ricardo Monsalve Gaviria

Periodista. Magíster en Comunicación de la Defensa y los Conflictos Armados de la Universidad Complutense de Madrid

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