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La tarea de reducir los asesinatos de mujeres

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Por RICHARD AGUIRRE FERNÁNDEZ | Publicado el 15 de julio de 2019
Infografía
La tarea de reducir los asesinatos de mujeres

A Sandra Quiroz Quiroz la asesinaron con arma blanca en Copacabana (Antioquia). Sucedió a las 7:50 de la mañana del lunes 19 de febrero del año pasado y a los 28 años de edad dejó tres hijos huérfanos. Una tragedia para su familia y para el pueblo.

Los hechos se registraron en la vereda El Cabuyal, sector conocido como Quebradita y, aunque hubo 24 muertes violentas en el municipio en todo el año, ella fue la única mujer.

Si bien en los casos de violencia contra la mujer hay un 95 % de impunidad, según cifras de la Fiscalía, en este no sucedió lo mismo. La justicia condenó a Jaime Elías Piedrahíta Morales, al encontrarlo responsable del delito de feminicidio agravado. La pena, 31 años y 3 meses. Esta fue una de las únicas cuatro que se lograron en Antioquia por este tipo penal en 2018.

La pena más alta registrada el año pasado por el delito de feminicidio fue contra Miguel Ángel Naranjo Perea, quien asesinó a su novia, Melany Amaya León, el 28 de junio del año pasado, y alcanzó los 34 años y ocho meses de cárcel. Los hechos, esta vez, se dieron en Medellín, en el barrio Granizal de la Comuna 1.

Puede ver: Antioquia sigue siendo el segundo departamento en violencia contra la mujer

Quiroz Qurioz y Amaya León hicieron parte de las 1.043 mujeres asesinadas en Colombia durante el año pasado, lo que quiere decir que, según Medicina Legal, en el país fallecieron de forma violenta 2,8 mujeres cada día, un panorama que resulta dantesco, sobre todo en una época en la que la equidad de género se mantiene en el ambiente político y nacional, y en el que los reclamos de los movimientos feministas y de Derechos Humanos se enfocan en la protección de sus derechos.

Para no ir muy lejos, basta con mostrar que los departamentos con tasas de homicidios de mujeres más altas, por cada 100.000 habitantes, son Arauca (15,57), Putumayo (11,25) y Caquetá (10,48). Además, el 8,6 % de los homicidios fueron contra mujeres (ver infografía).

Así está el fenómeno

El informe Forensis, de Medicina Legal, que cada año recoge las cifras de los distintos tipos de violencia que se registran en el país, plantea que en lo que tiene que ver con las mujeres asesinadas, “tradicionalmente se da en el contexto de la violencia intrafamiliar y los principales presuntos agresores sus parejas o exparejas”.

Sin embargo, hay zonas en el país en las que esta tesis no es del todo cierta, dice el informe, sobre todo por los asesinatos de mujeres que se registraron “en el sur del país, Cauca, Caquetá y Putumayo, y en Nariño”, regiones en la que en estos hechos también tiene que ver algún grado de liderazgo en sus comunidades.

Al respecto, el doctor en Sociología de la Universidad del Rosario, Carlos Charry, asegura que estos indicadores de violencia de género representan que el país aún mantiene un modelo patriarcal, en el cual “infortunadamente muchos hombres siguen viendo a la mujer como inferior, y esa supuesta superioridad patriarcal es la que los hace considera que las mujeres no merecen respeto, incluso llegando a verlas como que sus vidas no valieran”.

Este indicador es mucho más preocupante, pues solo en 3 de los 32 departamentos del país no se registraron homicidios: Amazonas, Guainía y Vaupés. En lo que tiene que ver con feminicidios, en 2018 hubo 341 casos; 38 contra menores de edad.

En Antioquia, por ejemplo, hubo 36 feminicidios, siendo Medellín el que más registró, con 13 casos; seguido de Caldas (5), Bello (3) e Itagüí (2).

En los municipios de Cáceres, Caucasia, Copacabana, Peque, San Luis Segovia, entre otros, hubo de a un caso.

¿Qué se debe hacer?

Ante esto, Charry asegura que se debe hacer un esfuerzo por “visibilizar las causas de esa violencia, la cual, paradójicamente, se reproduce mayoritariamente en contextos cercanos a las víctimas”, tal cual lo plantea el Forensis. No obstante, señala que una posibilidad que se podría establecer es endurecer las penas, pero, sobre todo, identificar y divulgar rutas de alerta para prevenir estos tipos de violencia.

El Forensis menciona que la tendencia de asesinatos de mujeres líderes busca establecer límites de los que una mujer debe hacer o no, sobre todo “en estas guerras de hombres, una mujer visible, que fortalezca comunidades, que reclame derechos, que cuide territorios, no tiene lugar” y por eso las matan.

Una idea similar tiene Ana María Tribín, quien estuvo al frente de la Alta Consejería para la Mujer en los primeros ocho meses del gobierno Duque, al indicar, citando a la antropóloga e investigadora Kimberly Susan Theidon, que tras la terminación de un conflicto, como sucede en el país, “se exacerba la violencia intrafamiliar y es lo que tenemos”.

Tribín también sostiene que la educación y el cierre de brechas hace que la violencia no pulule, al dar el ejemplo de que “el feminicido es menor donde no hay brechas educativas, pero mayor donde hay más participación de las mujeres”.

Puede ver: 2018 fue un año más violento que 2017: Medicina Legal

En relación con el complejo panorama, Rosalba Castiblanco, integrante del Consejo Consultivo de Mujeres, llama la atención a la hora de hablar de violencia contra la mujer, señalando que “es importante hacer diferencia entre femicidios, asesinatos y asesinatos por ser mujeres”, además, plantea no dejar de lado “la violencia política que se viene presentando con el asesinato de líderes y lideresas”, tal cual lo dice Forensis.

Escuchar sus llamados

Yamile Roncancio Alfonso, directora de la Fundación Feminicidios Colombia, sostiene que hay que incentivar la denuncia, pero también se deben mejorar los mecanismos de acceso a la justicia, coincidiendo con lo dicho por Charry.

Es decir, que la mujer que tiene la valentía de denunciar sea escuchada, pero que no pase como sucedió recientemente a Sonia Caicedo, en Cali, quien pese a que había denunciado tres veces a su esposo por violencia intrafamiliar, no logró salvarse. El 2 de junio pasado su esposo la mató y luego se disparó para no asumir las consecuencias judiciales.

Roncancio Alfonso agrega que los casos, ahora, son más visibles que cuando la violencia se hacía evidente ante las madres o abuelas de esta época, pues se trataba de un asunto que había sido normalizado, pero ahora, “por las tecnologías y los medios, cualquier violencia es más visible. Las mujeres de antes sufrían muchos tipos de violencia, pero no lo decían”, agrega la experta.

Asimismo, ONU Mujeres también destaca estrategias como la creación de leyes o programas que incentiven el protagonismo de la mujer y su rol dentro de la sociedad, como en África, donde “desempeñen un papel activo en la prevención de conflictos y el establecimiento de la paz”.

Con la ayuda de los expertos consultados para este informe y la Organización de Naciones Unidas, presentamos algunas estrategias implementadas en otros países y que, aunque como lo plantea Roncancio Alfonso, “no quiere decir que lo que sirva en otros lados tenga los mismos efectos en Colombia”, pueden verse como alternativas que se pueden implementar en el país y, en especial, en las regiones donde el promedio por cada 100 mil habitantes resulta más preocupante. . n

Contexto de la Noticia

GLOSARIO

HOMICIDIO
Según el Diccionario de la Lengua Española (DLE), tiene que ver con la “muerte causada a una persona por otra”, con o sin intención.

FEMINICIDIO
Es el asesinato de mujeres por el hecho de ser de género femenino. La ONU dice que es la “forma de violencia de género más extrema”.

Tareas para reducir la violencia contra las mujeres en colombia y el mundo

Unión europea y la movilización femenina
Carlos Charry, doctor en Sociología de la Universidad del Rosario, retoma lo que ha hecho la Unión Europea (UE) en asocio con la Organización de Naciones Unidas (ONU) para frenar los indicadores de violencia en el viejo continente.

Entre otras tareas, se pueden destacar los programas de empoderamiento económico de las mujeres, en especial de niñas y mujeres de minorías étnicas, reclusas y afectadas por conflictos armados, con el objetivo de que tengan herramientas que les permitan salir adelante profesional y personalmente, sobre todo porque han sido víctimas de este tipo de fenómenos. “Esto es en gran medida debido a que las mujeres se han movilizado y, con sus acciones colectivas, han puesto en la agenda de discusión pública este tema, obligando a los gobiernos a actuar”, señala Charry.

Mejorar la asistencia para las víctimas
Albania, Alemania, Argentina, Australia son países que tienen en sus programas de atención a víctimas de violencia de género las capacidades para brindar asistencia jurídica, médica y sicológica. En el caso de Bielorrusia, asiste financieramente a las organizaciones sociales que presten ayuda a las mujeres que sobreviven a la trata de personas, otra forma de violencia de género que en el mundo mueve alrededor de 32 millones de dólares cada año, según la ONU. En Colombia, la Red Nacional de Mujeres, llama la atención para que los distintos tipos de violencia contra la mujer no sean tratados como un tema de segundo nivel y que, igual que en estos países, la asistencia sea fundamental. “Esta violencia y sus múltiples manifestaciones no deben salir del debate público ni ser ignorada”, señala la Red.

El panorama en la región
El reporte del Observatorio de Igualdad de Género de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) muestra que el fenómeno de violencia contra las mujeres no es un asunto que solo se dé en Colombia. Señala, por ejemplo, que en 2017 al menos 2.795 mujeres fueron asesinadas por razones de género en 23 países América Latina y El Caribe, ubicando a Brasil como el país más violento, con 1.133 víctimas confirmadas ese año. Si se comparan las tasas por cada 100.000 habitantes, se trepa El Salvador, que registró una tasa de 10,2 casos por cada 100.000 mujeres. “Ni la tipificación del delito ni su visibilización estadística han sido suficientes para erradicar este flagelo que nos alarma y horroriza cada día”, dice Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, en un informe publicado en su página web.

Más acceso a la justicia, la clave
Los consultados señalan que los países nórdicos le llevan ventaja al mundo. Por ejemplo, dice la ONU, Finlandia ratificó el Convenio para prevenir y combatir la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, promovido por el Consejo de Europa, además de implementar el Plan de acción intersectorial para reducir la violencia. Yamile Roncancio Alfonso, directora de la Fundación Feminicidios Colombia, destaca que en el país las mujeres deben ser escuchadas desde la primera denuncia. Para ello también debe haber más recursos, pues es un “asunto en que el Estado, en general, ha sido e irresponsable”. Agrega que en políticas públicas “los discursos de protección van dirigidos a las mujeres, pero deberían ser enfocados a toda la sociedad, porque a nosotras nos están matando los hombres, no entre nosotras mismas”.

Richard Aguirre Fernández

Periodista de la Universidad del Quindío. De Calarcá.

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