Desconcierto y dolor. Tales son los sentimientos que invaden hoy a los cerca de 30.000 habitantes de Palmar de Varela, el municipio del departamento del Atlántico en el que la noche del pasado Miércoles de Ceniza una joven madre habría acabado con la vida de sus tres pequeños hijos.
Celia Cruz Torres Suárez, secretaria de Salud del Departamento del Atlántico, le confirmó a El Colombiano que esa es la hipótesis más fuerte que se tiene hasta el momento. Las versiones recogidas en el sitio de los hechos indican que la mujer, de unos 23 o 24 años, se encontraba en casa con los tres menores de edad y que las dos puertas de la vivienda habían sido cerradas desde adentro.
La funcionaria explicó que la presunta autora de la muerte con arma blanca de los tres pequeños no tiene antecedentes judiciales ni de enfermedades o alteraciones mentales. A Palmar de Varela, municipio distante 25 minutos de Barranquilla, llegó hace un mes con sus hijos y su compañero sentimental para independizarse de la familia.
Tanto los vecinos como los parientes de la pareja, señalaron que en ese hogar no se habían registrado hechos de violencia intrafamiliar. Lo único, anotó la secretaria de Salud, es que la mujer tenía algunas dificultades con su hijo mayor, de nueve años, por la hiperactividad de este último. Así mismo, la madre de la joven señaló que su hija tenía algunos rasgos de agresividad, pero que los mismos eran manejables.
La funcionaria de la Gobernación indicó que el compañero de la mujer desde hace dos años, Wilson Díaz Reales, salió de su casa a las 5:30 de la mañana y regresó a las 9:00 de la noche, luego de trabajar en un granero del barrio Las Flores, de Barranquilla.
El hombre relató que llegó a la vivienda y no pudo abrir la puerta porque estaba trabada. El televisor tenía el volumen muy alto, por lo que a gritos llamó a su cónyuge. Al no tener respuesta, acudió a la ayuda de un vecino para derribar la puerta y se encontró de frente con la macabra escena.
Desde la noche misma del miércoles, la Gobernación viene gestionando con las autoridades locales la asistencia necesaria para el sepelio de los niños, así como el acompañamiento sicológico de los familiares de las víctimas y de los habitantes de Palmar de Varela.
En sus 27 años de experiencia como enfermera profesional a Celia Cruz Torres Suárez nunca le había tocado una tragedia como esta. La que más se le aproxima es la que tuvo que encarar en octubre de 2014. Siendo alcaldesa encargada del municipio de Galapa (a cinco minutos de Barranquilla) un padre mató a su bebé de 9 meses de nacido.
Consultada sobre el tipo de ayuda sicológica que se brinda en estas circunstancias, la funcionaria destacó que, de inmediato, se activa lo contemplado en las políticas de salud mental. El mensaje central para la gente es que, superar los retos y dificultades es parte de la vida misma y que, también, conviene compartir los sentimientos con los demás para encontrar las mejores perspectivas o soluciones.
De la madre de los pequeños, la secretaria de Salud reportó que ya salió de cuidados intensivos y responde adecuadamente al tratamiento médico que recibe.
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