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Secuestro de Mane Díaz: otro golpe del ELN a la mesa de diálogos

La confirmación por parte del Gobierno Nacional de que el grupo guerrillero es el responsable del rapto del papá del futbolista Luis Díaz desató otro torbellino político en el país.

  • Los padres del futbolista de la Selección Colombia y el Liverpool de Inglaterra, Lucho Díaz, fueron secuestrados el pasado 28 de octubre. Su madre, Cilenis Marulanda fue liberada el mismo día. FOTO Archivo Particular
    Los padres del futbolista de la Selección Colombia y el Liverpool de Inglaterra, Lucho Díaz, fueron secuestrados el pasado 28 de octubre. Su madre, Cilenis Marulanda fue liberada el mismo día. FOTO Archivo Particular
02 de noviembre de 2023
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Cada vez que los diálogos de paz entre el Ejército de Liberación Nacional, ELN, y el Gobierno Nacional parecen tomar camino, es el mismo grupo guerrillero quien se encarga de poner a tambalear la mesa. La confirmación de que ese grupo insurgente fue el responsable de secuestrar a Luis Manuel “Mane” Díaz, padre del jugador de fútbol Lucho Díaz, no solo puso en evidencia su poco compromiso con los acuerdos logrados hasta ahora, como el cese al fuego bilateral, sino que, además, generó un nuevo torbellino político y una marea de cuestionamientos por parte de la dirigencia nacional y la población civil sobre la pertinencia de dichos diálogos.

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Más allá de las duras críticas de los opositores del Gobierno de Gustavo Petro y la defensa abierta de sus más fieles escuderos, el torpe e insensato accionar del ELN parece ser, hasta ahora, el principal obstáculo para un avance significativo de las conversaciones de paz. El secuestro de Luis Díaz, padre, se sumó a la reciente lista de acciones violentas del grupo guerrillero. Además, terminó por lograr lo que parecía imposible: poner de acuerdo a los radicalizados bandos de la política nacional.

Del lado de la oposición, Paloma Valencia, senadora por el Centro Democrático, indicó que mientras el gobierno colombiano lo que ha hecho es replegar la Fuerza Pública, estos grupos “narcoterroristas” como el ELN están aprovechando para delinquir. “El Gobierno tiene que replantear las cosas, se necesita autoridad y garantizar la seguridad de los colombianos”, enfatizó.

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Hasta el actual embajador de Colombia en el Reino Unido y uno de los más férreos defensores de los diálogos de paz, Roy Barreras, cuestionó de manera pública al ELN. “¿Qué tienen en la cabeza ?, ¿cómo creen que les sirve ganarse el odio de todos los colombianos?”, señaló el expresidente del Congreso. Alejandro Gaviria, exministro del gobierno Petro y ahora una de las voces más críticas, calificó el secuestro de Díaz como “un desafío a la sociedad colombiana”, el cual “sugiere que el ELN se siente empoderado; sus líderes creen que puede hacer cualquier cosa con plena impunidad. Así, con impunidad total, es imposible construir la paz”. Incluso, el propio Nicolás Petro Burgos, hijo del presidente, señaló en su cuenta de la red social X: “El ELN no tiene voluntad de hacer la Paz”.

El anuncio sobre los autores del secuestro fue hecho, a través de una carta, por Otty Patiño, jefe negociador del Gobierno en los diálogos con el ELN. En el documento publicado quedó consignada la solidaridad con la familia Díaz, pero fue hecho un especial énfasis en las recriminaciones al grupo guerrillero.

“Como delegación del Gobierno Nacional para los diálogos de paz con el ELN, expresamos toda nuestra solidaridad con Luis Díaz, sus familiares, con todo el país y con los millones de seguidores del jugador en el mundo. Al ELN le exigimos poner en libertad en forma inmediata al señor Luis Manuel Díaz, y le ponemos de presente que es su entera responsabilidad garantizar su vida e integridad”, se puede leer en la comunicación oficial.

¿Un hecho aislado?

Barrancas, población donde ocurrió el secuestro el pasado 28 de octubre, es el lugar de origen y hogar de la familia Díaz. Este municipio de La Guajira colombiana limita al este con la República Bolivariana de Venezuela y está ubicado en la región geográfica conocida como el Valle de Upar, entre la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía de Perijá. Una zona con reconocida incidencia histórica de grupos armados ilegales y usada como un corredor de drogas.

Ese día el ELN también secuestró a Cilenis Marulanda, madre del futbolista, pero la mujer fue liberada minutos después; y solo hasta este jueves el grupo guerrillero reconoció su responsabilidad en los hechos. En respuesta, el Gobierno Nacional desplegó un intenso operativo en la región dirigido por el propio director de la Policía Nacional, el general William Salamanca.

Hasta hace unos años, en el territorio donde ocurrió el secuestro operaban unidades adscritas al Frente de Guerra Norte del ELN, que fue derrotado durante la primera década de este siglo. Las pocas unidades que lograron sobrevivir se vieron obligadas a ubicarse en el estado Zulia (Venezuela), desde allí incursionaban a zonas rurales de municipios fronterizos -especialmente en los corregimientos de Maicao- y transitaban por las partes altas de la Serranía del Perijá, moviéndose entre los departamentos del Cesar y La Guajira.

Para Luis Fernando Trejos, investigador especialista en el conflicto armado en la región Caribe, el secuestro del padre de Luis Díaz no puede ser considerado como un hecho aislado llevado a cabo por un grupo sin comunicación con la Dirección Nacional del ELN. El argumento clave para esa conclusión es que, de la Mesa de Negociación con el Gobierno, en representación del Frente de Guerra Norte, hace parte Bernardo Téllez, un veterano líder insurgente y miembro de la misma Dirección Nacional, quien además de conocer la región, por haber nacido en Codazzi (Cesar), también tiene un alto poder sobre las tropas del ELN en esa zona.

Téllez, incluso, es considerado por muchos como “los ojos y oídos” de Antonio García, el comandante del ELN, en la mesa. “Este secuestro es un hecho que demandó algún tipo de premeditación y mucha planeación. Pero, no contaron con una respuesta institucional tan fuerte que bloqueara la frontera. Y sí se habla de una eventual liberación es porque los captores no pudieron cruzar a Venezuela y están sintiendo de cerca a las autoridades colombiana”, enfatiza Trejos.

El interrogante que surge ahora es si el secuestro de Díaz puede causar una verdadera fisura entre las partes que lleve a una suspensión de los diálogos o si romperá con el plan previsto, el cual estipulaba el inicio de un quinto ciclo en México. Trejos, de su lado, cree que el acto reciente no va a producir un efecto significativo en el proceso con el Gobierno Nacional, “en la medida en que el ELN va a reivindicar que tiene derecho a financiarse porque en las conversaciones todavía no aparecen mecanismos alternos para la organización en el aspecto económico”.

El alto comisionado de paz, Danilo Rueda, también se unió las voces de rechazo por el secuestro y dijo que el Gobierno exige de manera perentoria la libertad de Luis Manuel Díaz. “Estamos exigiendo al ELN, como lo hemos planteado en el escenario de diálogo, el cese del uso del secuestro para la obtención aparente de beneficios políticos. Este es el momento de la paz. Rechazamos este hecho que genera desconfianza”, puntualizó el delegado.

En declaraciones a medios nacionales, algunos delegados del ELN en la mesa dijeron desconocer los móviles del secuestro de Mane Díaz, pero se comprometieron a gestionar su libertad lo más pronto posible. El presidente Petro señaló que ya habían hablado con el propio Lucho Díaz y seguían trabajando en la pronta liberación de su padre. El torbellino por el secuestro hizo que fuera citada una reunión urgente de la mesa en Bogotá, en la sede de la ONU. La prioridad de la conversación extraordinaria es tratar de sacar el proceso del jaque en que lo pareció dejar el secuestro de Díaz, un jaque también para la denominada Paz Total.

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