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Venezolanos dejan huella en el mercado laboral del país

  • Estas son las historias de venezolanos que trabajan desde tres ciudades del país. FOTO CORTESÍA
    Estas son las historias de venezolanos que trabajan desde tres ciudades del país. FOTO CORTESÍA
Juliana gil gutiérrez | Publicado el 19 de julio de 2019
en definitiva

Las historias de estos tres venezolanos demuestran cómo las personas que migran de este país pueden integrarse al mercado laboral. Llegar a Colombia de manera legal es la clave.

Entre las historias de los 1.260.594 de venezolanos que viven en el país hay relatos de empresarios, maestros y profesionales que trabajan de manera legal en el territorio nacional.

Registros del Ministerio de Trabajo del trimestre comprendido entre marzo, abril y mayo indican que en ese lapso el promedio de cotizantes en el pago de aportes a la seguridad social era de 45.454 venezolanos.

Que estas personas tengan una ruta de empleabilidad y condiciones adecuadas para laborar son puntos que están en la lista de tareas de la cartera, que creó el Registro Único de Trabajadores Extranjeros en Colombia, una plataforma que busca que los empleadores registren a sus empleados migrantes.

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La herramienta persigue el objetivo de hacer una supervisión laboral, de condiciones de trabajo y del cumplimiento de las normas. En esa base de datos hay 9.460 venezolanos inscritos, de los que 2.225 están en Antioquia, que ocupa el segundo lugar en el censo de trabajadores, después de Bogotá D.C., con 5.714. Hay departamentos como Amazonas, Chocó o Putumayo en los que solo aparece apuntado un ciudadano venezolano.

Cada vez más personas de ese país buscan trabajar en territorio nacional. Al respecto, el vicepresidente de la Colonia de Venezolanos de Colombia, Toni Vitola, cuenta que “la primera oleada de los que llegaron tenían un sustento económico, constituyeron empresas o negocios pequeños”.

La Colonia y Emprecolven estiman que en Medellín hay 800 personas que ya emprendieron o tienen la intención de hacerlo, con negocios que van desde un carro de comidas hasta un restaurante. “Han venido dinamizando la economía. Ofertan trabajo y ofrecen servicios”, comenta Vitola.

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En el Taller Construyendo País que se realizó en Puerto Carreño el Gobierno dio a conocer que está estudiando una estrategia que facilite el acceso al trabajo de estas personas. Este mismo proyecto, que aún está en fase de estudio, lo ha compartido el director de Migración Colombia, Christian Krüger, en grupos de trabajo con venezolanos.

EL COLOMBIANO conoció estas historias de ciudadanos de ese país que se integraron al mercado laboral. Desde Barranquilla, Bogotá y Medellín sus relatos tienen en común haber planeado su viaje a Colombia y legalizado su estatus migratorio con el Permiso Especial de Permanencia (PEP), cédulas de extranjería o visas para inversionistas.

Contexto de la Noticia

Protagonistas Venezolanos que trabajan desde tres ciudades del país

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Los viajes de libros de Rodnei
Rodnei Casares

La travesía de Venezuela a Medellín de Rodnei Casares comenzó a través de la lectura. Corría septiembre de 2016 y con su editorial, Libros del Fuego, participó en el Salón de Editoriales Independientes de la Fiesta del Libro de Medellín, donde empezó a conocer cómo funcionaba la escena cultural de la ciudad. Regresó a su país, a Caracas, y dos meses después decidió migrar movido por el deseo de que su firma tuviera una sede en Colombia. Entonces, con sus maletas, su esposa y sus dos hijos llegó para explorar el paisaje de la lectura que ofrece la ciudad. Aunque al comienzo consideró llegar a Bogotá porque allá también tenía contactos profesionales, eligió Medellín porque es una capital donde el costo de vida es más amable.

Fue así como la editorial en la que participa quedó con tres sedes: en Caracas, donde aún está uno de sus socios, Alberto Sáez; y en Chile, desde donde trabaja el diseñador de los ejemplares, Juan Mercerón.

“La mudanza fue empujada por la editorial y por un proyecto de librería que tenemos. Colombia era uno de nuestros proveedores más importantes”, cuenta. Casares acostumbraba viajar a Bogotá para encontrar material para la librería Alejandría, de Caracas, que está ubicada en el Paseo Las Mercedes, un espacio tradicional de encuentros culturales de la capital venezolana que administró durante quince años. Para lástima de los adeptos a la lectura, ese pasillo ha perdido usuarios a causa de la crisis de Venezuela.

Uno de los amigos más cercanos al editor, Juan Arias, quien también está en Medellín, recuerda este espacio como una de las mejores librerías del país.

Casares llegó con una ruta planeada que le permitió tener un trabajo, incorporarse a las dinámicas de ciudad y adaptar a su familia al cambio que representa dejar el país de origen. Esos puntos fueron trascendentales para que se incorporara al tejido social de Medellín. Es tal ese amor que surgió por la ciudad que asegura que su hijo menor, de apenas seis años, ya se siente como un paisa más, un motivo que lo impulsa a quedarse en la capital de Antioquia, aportando al tejido cultural. “Si me preguntas si me regresaría, te diría que no. Mi gente está ahora en Colombia, no quiero volver a pesar de que allá está mi familia, mi mamá y mi papá”, asegura.

Ahora planea abrir una librería independiente con otros colegas venezolanos suyos que, como él, encontraron en Medellín un nuevo hogar.

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Adriana, enseña sin fronteras
Adriana Araújo

Cuando Adriana Araújo dejó Venezuela tenía un plan: ser profesora en Colombia. Ella hace parte de la llamada fuga de cerebros que vive su país a causa de la crisis que ocasionó, además, la migración de profesores que dejan las universidades o colegios porque los salarios alcanzan solo para comprar dos pollos, los estudiantes se están yendo y no hay a quién enseñarle. Y este último, sumado a una enfermedad de su mamá, fueron los dos motivos que impulsaron su viaje a Bogotá, donde enseña en la Universidad Sergio Arboleda y coordina un Semillero de Investigación de Matemáticas y Astronomía.

Araújo hizo su pregrado y maestría en la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, de Barquisimeto, capital del Estado Lara. Estando en esa institución como docente de planta obtuvo una beca para estudiar el doctorado en Brasil en el Instituto de Física Teórica de la Universidad Estatal Paulista y cuando terminó este programa, en 2017, se dio cuenta de que al regresar no tendría sus aulas llenas para compartir lo que aprendió. “Las universidades están en paro, no hay muchachos a quién darle clase”, afirma.

Entonces, en mayo de 2018 comenzó un proceso con la Sergio Arboleda y para el 7 de julio de ese año ya estaba en Bogotá con un contrato laboral que le permitiría cumplir sus dos objetivos: enviar a Venezuela los medicamentos que su mamá necesitaba y enseñar lo que aprendió en su larga preparación como docente.

“Nunca vi esto como un escape o como huir de mi país. Lo hice como una oportunidad para ayudar, crecer y poner en práctica esos cuatro años de doctorado”, comenta.

Desde que migró ha viajado a Venezuela una vez, para Navidad, y opina que el contraste entre ambos países es “increíble”. Al preguntarle cuál es su mensaje para los profesores venezolanos que quieren migrar, señala que deben comenzar por enterarse de cómo es el sistema educativo y escuchar a los compañeros porque acá hay personas que “están dadas a ayudar”. Estando lejos de casa, Adriana aspira poder retribuir a Venezuela, en algún momento, por su proceso educativo.

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Eddie, el emprendedor
Eddie Rivas

En enero de 2016 Eddie Rivas llegó a Barranquilla con el sueño de que la fábrica de productos hechos en aluminio que tiene su familia en Venezuela pudiera crecer con una empresa aliada en Colombia. Él pudo cumplir esa meta gracias a la planeación previa que hizo de su viaje. Desde Caracas, donde aún queda esa sede manejada por su papá, hizo un estudio de mercado buscando qué ciudad colombiana sería la ideal para su empresa y el resultado lo llevó a Barranquilla: un territorio con una zona franca consolidada y con puertos para poder exportar.

Esa travesía la emprendió solo. Tenía 26 años, empacó sus maletas y llegó al sector de La Cayena para instalar su empresa llamada Corporación del Aluminio SAS. Rivas cuenta que migrar no solo se trata de dejar el país y tener una suerte asegurada en otro. “Es un error pensar que aparecerán mil oportunidades”, sentencia. Por eso aconseja a los venezolanos que quieran mudarse a Colombia tener un ahorro de respaldo que les permita sostenerse mientras consiguen trabajo y no viajar de manera ilegal porque “estar legal en el país significa tener más oportunidades”.

Para esto Migración Colombia dispuso del Permiso Especial de Permanencia (PEP) que los venezolanos pueden solicitar a través de la página web de esta dependencia y que es el primer paso para su integración.

Con el tiempo este emprendedor tuvo que estudiar el mercado laboral del país, cómo funciona y cómo hacer negocios. A su cargo tiene a siete empleados y junto a ese equipo, integrado por colombianos y venezolanos que contrató, tuvo que aprender a enfrentar nuevas competencias en su sector, como las importaciones de productos de aluminio que hace Colombia de China. Entonces, su historia evidencia que migrar, querer montar un negocio y elegir la ciudad no abonan todo el camino. “Hubo un estudio del producto que había en el mercado para dar la misma o una mejor calidad, pero a un precio competitivo”, comenta.

Eddie Rivas planeó cada paso en Colombia y desde acá permanece al tanto de la sede de la empresa familiar en Caracas, en la que solo trabajan dos personas y opera a un 2 % de su capacidad. Y aunque esa planta esté paralizada por un mercado cada vez más complejo a causa de la crisis, quiere que se mantenga intacta. “Son 25 años de trabajo que no se pueden desperdiciar. Contamos con que en algún momento la cosa cambie en mi país”.

Juliana Gil Gutiérrez

Periodista internacional, amante de los perros y orgullosa egresada de la facultad de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana.

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Análisis

¿Qué retos hay para la integración laboral de los venezolanos?
Felipe Muñoz
Gerente de frontera

De un lado está el pleno conocimiento de los perfiles laborales y experiencia, antecedentes formativos y académicos de los migrantes, que permita orientar la oferta de talento hacia plazas donde sean realmente competentes, aprovechando todo el potencial que conlleva dicha población a la sociedad donde...

Notas de la sección