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Una exposición entre el arte y la literatura

ConTexto es una muestra que reúne la obra de varios artistas, alrededor del arte y la escritura.

  • Obra de Adrián Villar Rojas. FOTOS manuel saldarriaga
    Obra de Adrián Villar Rojas. FOTOS manuel saldarriaga
  • Hide. Obra de Iván Capote.
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  • Una exposición entre el arte y la literatura
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31 de mayo de 2016
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En la jaula hay un pájaro dibujado en una postal. Cuando el pájaro, por efectos de algún viento inexplicable que entra en la sala, se mueve, el otro lado del papel queda al descubierto: Post Card, se lee, y luego un Señor Mateo y una dirección de Bogotá. La jaula es de madera y es una obra del artista Mateo López. La nombró Última ave migratoria. Dibujo sobre postal y jaula de madera. 2004.

La pieza hace parte de la exposición ConTexto. Palabra, escrituras y narración en el arte contemporáneo, que se ve una parte en el Museo Universitario de la Universidad de Antioquia, Muua, y la otra en la Sala U Arte Contemporáneo de la Universidad Nacional. Las separa un kilómetro y un poco más de distancia, pero las une la idea que explora la muestra: la relación entre la literatura y las artes plásticas y visuales.

La propuesta es hacerse un propio viaje para encontrar las relaciones y yuxtaposiciones, o incluso las no relaciones, por eso la libertad que hay entre las dos.

Óscar Roldán-Alzate, curador de la exhibición, explica que cuando se lee un libro hay un ejercicio de imaginar imágenes, hacerse la propia película en la cabeza. Eso hace, por ejemplo, que quien haya leído a Pedro Páramo tenga en su mente su propia Comala. Igual con el Macondo de García Márquez. Por supuesto, también pasa por el contexto, los conocimientos previos y las vivencias de cada persona.

Con el arte pasa lo contrario, sigue el curador. Hay una imagen que muchas veces se lleva hacia un ejercicio de narración.

En la pared de la muestra en el Muua se expresa que “la relación de la literatura y las artes plásticas y visuales si bien comparte su origen se ha dividido y ha logrado una especialización significativa. Esta división está categorizada por la condición misma de la experiencia estética que suscita en el espectador. Cuando leemos una novela, por ejemplo, es nuestra experiencia la que determina las imágenes que acuden a complementar la experiencia, mientras que frente a una pintura nuestra imaginación debe fabricar ya no una imagen sino más bien una literatura, un relato sobre lo que acontece allí”.

El texto es de Roldán-Alzate con Francine Birbragher, quien lo acompañó en la curaduría. La muestra tiene obras de distintos artistas, de diferentes nacionalidades y formatos. Hay pinturas, fotografías, esculturas, instalaciones, obras gráficas.

La mayoría de las piezas son de la colección de Celia Sredni de Birbragher, directora de la Fundación ArtNexus, que apoya el proyecto, más algunos aportes locales, de otras colecciones privadas y de piezas del Muua y de algunos invitados.

Por eso hay obras de artistas muy famosos como Andy Warhol (está el cuadro sobre la muerte de Kennedy, Flash: November 22, 1963, JFK assassination) y Damien Hirst, así como locales como Álvaro Barros y Bernardo Salcedo, o de otros países como Waltercio Caldas de Brasil, Rodolfo Peraza de Cuba y Óscar Santillán de Ecuador.

El curador dice que son un centenar de artistas y más de 300 piezas expuestas. Cada uno con una mirada distinta a esa relación, una interpretación individual.

Adrián Villar Rojas, por ejemplo, convirtió su biblioteca en una obra de arte y sus libros están intervenidos, con una reflexión sobre la literatura. Glenda León propone un Objeto mágico encontrado, una máquina de escribir, de esas a las que se les notan los años, en la que se escribe una carta con flores secas sobre papel.

Cada persona, por supuesto y como es la invitación, hace su propio viaje y se detiene donde quiere. Aunque la de Santillán, que se llama Blackout (Apagón), supone acercarse mucho al vidrio: a un lado hay un libro de carátula azul, que era Confesiones a San Agustín. El artista extrajo químicamente toda su tinta, y al lado del libro ya sin letras está esa gota de tinta, un pequeño diamante ahora, que fue el libro alguna ve.z. También es una metáfora del tiempo

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