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Fernando Botero está de cumpleaños: así fue su niñez

  •  Fernando Botero en el día de su primera comunión, 1939. Este año se traslada a una casa del barrio Prado, en el centro de Medellín, donde pintaría sus primeras obras. Fotos archivo personal-cinecolombia
    Fernando Botero en el día de su primera comunión, 1939. Este año se traslada a una casa del barrio Prado, en el centro de Medellín, donde pintaría sus primeras obras. Fotos archivo personal-cinecolombia
  • David Botero, su padre, a los 42 años. Se le ve con un típico atuendo de arriero.Fotos archivo personal-cinecolombia y cortesía

    David Botero, su padre, a los 42 años. Se le ve con un típico atuendo de arriero.

    Fotos archivo personal-cinecolombia y cortesía

  • La madre de Fernando Botero, Flora Ángulo Botero, fue costurera. Aunque no tenía una cultura sofisticada, nunca se opuso a que Botero fuera pintor.
    La madre de Fernando Botero, Flora Ángulo Botero, fue costurera. Aunque no tenía una cultura sofisticada, nunca se opuso a que Botero fuera pintor.
Por ronal castañeda | Publicado el 18 de abril de 2019
en definitiva

Los primeros 20 años de Botero tuvieron una repercusión en el desarrollo de su obra. Muchas de las imágenes y escenas que vivió de niño, el pintor las plasmó más adelante en sus cuadros.

En el Museo de Antioquia hay dos cuadros enfrentados que representan la visita de los reyes de Francia Luis XVI y María Antonieta a Medellín. No es que hayan venido, los imaginó Fernando Botero. Ella tiene una lora diminuta sobre su dedo y él posa delante de una anciana que está en una puerta para atisbar a los reyes.

La anciana es su abuela, que se asoma a la calle desde la casa donde vivía el pintor cuando estaba niño, en el barrio Boston. 54-27 se alcanza a ver en la placa de la casa, la primera residencia del maestro, en la Calle Mon y Velarde con Caracas, una que ha recordado en entrevistas con paredes blancas y zócalos verdes. La vivienda fue demolida hace más de 40 años y solo quedó, como memoria, ese cuadro de su abuela con Luis XVI.

Como se intuye en el cuadro, la obra de Botero tuvo dos fuerzas que influyeron en su obra posterior, su familia y los referentes de su vida cotidiana.

Primeros años

Luis Fernando Botero Angulo nació un 19 de abril, de signo aries. Fue anunciado en las páginas sociales de EL COLOMBIANO el 24 de abril, página 6: “El niño menor del Sr. Don David Botero y de su Sra. esposa Doña Flora Angulo fue bautizado en la Iglesia de el Sufragio con el nombre de Luis Fernando”.

La historia es recogida en el libro Botero, la invención de una estética, del investigador Santiago Londoño Vélez, que recopila historias de diferentes épocas del escultor antioqueño.

El niño fue bautizado en 1936 en la iglesia Nuestra Señora de El Sufragio, en el parque de Boston. Según relata el mismo pintor en una entrevista con Ana María Escallón, que apareció en el libro Botero: nuevas obras sobre lienzo (1997), un día llegó su papá a la hora del almuerzo y les trajo un perrito envuelto en un periódico de regalo. Se fue para el patio de la casa y empezó a decir que algo le dolía. Media hora más tarde murió de una “angina de pecho”, se lee en el archivo parroquial. Fue una enfermedad del corazón relacionada con un infarto.

La intuición

“Todo era muy provinciano. Religioso nunca fui porque en mi casa tampoco”, comentó Botero en el documental que le hace homenaje y que se exhibe actualmente en salas de Cine Colombia.

Aún así, lo que veía en los altares y vitrales de las iglesias sería su primer acercamiento a la pintura y la escultura. Su madre lo criaría desde los cuatro años y conservaría los garabatos que hacía Botero; de alguna manera, tuvo la intuición de su vocación.

“Su relación con el arte no fue en los museos. El contexto era conservador y el único arte que podía admirar era el de las iglesias”, explica Christian Padilla, autor de Fernando Botero: la búsqueda del estilo (2012).

Entre las influencias que recibió a esa edad estaban los acontecimientos de historia que le leía su padre: la Revolución Francesa o ilustraciones de Madame Pompadour, Luis XIV, María Antonieta y Luis XVI, personajes que luego harían parte de su obra.

Contacto con la realidad

De los 6 a los 11 años (1938-1943) estudió educación primaria en el Colegio Ateneo Antioqueño, que ya no existe.

En 1944, a los 12 años, su hermano mayor, Juan David, le dejó una caja de colores al óleo. De esta época se conservan tiras cómicas, ilustraciones de revistas, pilotos de avión y mujeres rubias.

Su tío Joaquín Angulo lo lleva ese mismo año a la Escuela Gabriel Arango, en la Plaza de Toros La Macarena, donde estudiaría junto con banderilleros, picadores y mozos de espadas durante dos años. “Ser torero le dio la posibilidad de conectarse con la gente y le mostró la importancia de los toros, en su momento”, explica Camilo Castaño, curador asistente del Museo de Antioquia e investigador de la obra del artista.

En 1948, a los 16 años, Fernando realiza sus primeras imágenes de toros y toreros. Algunas de sus obras las exhibe en almacenes de la ciudad y ese año vende su primera obra, con la que ganó 2 pesos.

Sus estudios

Cursó secundaria en el colegio Bolivariano, del que fue expulsado, contó él en una entrevista para este diario en 2012, por un artículo sobre Picasso, que salió publicado en EL COLOMBIANO el 17 de junio de 1949, “Picasso y la inconformidad del arte”, porque lo consideraron atrevido y las ilustraciones obscenas. Ya el cura Henao, dijo él, le había dicho algo: “Mire, esos dibujos pornográficos que está haciendo no me gustan, me advirtió. Tiene que cambiar eso”. Y ahí vino el artículo y la expulsión.

Por esa razón culminó su educación en el Liceo de la Universidad de Antioquia, en ese entonces ubicado en el edificio de San Ignacio, hoy Paraninfo de la U. de A.

Medellín no tenía museos, tampoco galerías de arte para la exhibición. Para ese momento nadie pensó que por sus calles caminaba el hijo de dos campesinos de Yarumal y Santa Bárbara que se convertiría en uno de los más reconocidos pintores del mundo. Uno que mañana, 19 de abril, llega a los 87 años

Contexto de la Noticia

radiografía el retrato de la infancia

Cuando tenía siete años Botero vio desde el balcón de su casa el funeral del arzobispo Manuel Caicedo, y el cadáver que vestía grandes hábitos blancos cargado por varios curas vestidos de sotana negra.

Según el investigador Camilo Castaño, el maestro encarna en su pintura está parte de la historia de Medellín. Su iconografía tiene mucho que ver con la de los fotógrafos locales que retrataron Medellín (Melitón, De La Calle, Marino). “Las muertes de esos obispos y niños que fueron fotografiados también pasaron a hacer parte de su pintura”, explica Castaño.

Ronal Castañeda

Periodista. Estudiante de maestría en Estudios y Creación Audiovisual.

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