Pico y Placa Medellín
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Sonrisas picarescas despertó de entrada La Gorda porque lo primero que dejó ver fueron sus pomposas nalgas. Había llegado luego de dos meses de travesía desde Pietra Santa, Italia, hasta el corazón de Medellín en el costado opuesto de la iglesia de La Candelaria.
Cuenta la reseña que llegó puntual, a las 8:00 de la mañana, envuelta en sábanas blancas luego de un operativo logístico que la tuvo paseando en barco por Italia, Francia y Cartagena, donde tuvo que esperar en la bodega del puerto hasta que expidieran el permiso de aduana.
Por eso en la mañana del 15 de septiembre de 1986, cuando por fin arribó luego de más de cinco meses de gestiones, este torso de mujer llenito de expectativas alteró la vida de un martes cualquiera en la entonces vida fabril del Valle de Aburrá.
El maestro Fernando Botero, su creador, se mantuvo al pie su Gorda para cuidar cada detalle de la instalación. Se decidió fuera a baja altura para que la gente pudiera interactuar con la escultura:
“Espero que la...