“Isaacs es hijo de judío converso y él tiene mucho de tornadizo. Ha sido realmente un hombre desgraciado, por su culpa y su mal carácter. En 1868 era conservador; sus partidarios lo enviaron al Congreso. Entonces escribió María que yo ayudé a corregir en prueba y sus primeras poesías. De la noche a la mañana se hizo liberal y masón y desde entonces se esterilizó por completo su entendimiento. Sin motivo alguno se hizo enemigo de la iglesia y hace gala de darwinista...”.
Así le escribía Miguel Antonio Caro a Victoriano Agüero en México, país que ya había publicado más de veinte ediciones de la novela. La carta, teñida de un velado desprecio y de un innegable antisemitismo, asegura que las razones políticas ocasionaron la pérdida de su inteligencia,...