En radio los locutores vaticinaban una épica resolución de la cuarta etapa en Medellín con un embalaje feroz entre Sebastián Molano y Álvaro Hodeg. De ahí la sorpresa de muchos aficionados apostados en la meta cuando vieron aparecer en la última curva al luxemburgués Bob Jungels y cruzar en solitario la extenuante fracción.
El grandulón de 1,89 metros, con pinta de mochilero; amable y despreocupado, conquistó la etapa que fue devorando, tras cada una de las seis vueltas los esfuerzos que hicieron Juan Esteban Arango (Selección Colombia), Miguel Rubiano (Coldeportes) y Miguel López (Astana). “Fue bonita mientras duró”, atinó a decir con sonrisa cansada Arango, el exitoso pistero tras protagonizar 124 kilómetros de fuga y ser absorbido por el pelotón a 10 km de meta.
“Después de dos semanas de pretemporada en Colombia no sabía cómo iba a responder el cuerpo. Pero esta victoria me da confianza para las carreras europeas que vienen”, proclamó Jungels en zona mixta no sin antes confesar que espera que en 2019 en Boyacá lo tengan en cuenta: “Espero que me inviten”. El problema para los locales favoritos al título es que Jungels ya probó que tiene piernas y en su compañero Julian Alaphilippe, podría encontrar el socio perfecto para hacer estragos este sábado en La Unión.