La final del campeonato Mineiro disputada este domingo en el estadio Mineirão de Belo Horizonte entre Cruzeiro y Atlético Mineiro terminó en un escándalo que opacó el resultado deportivo. Lo que debía ser una celebración del fútbol regional se transformó en una pelea generalizada sobre el césped que dejó un saldo de 23 expulsiones decretadas por el árbitro Matheus Candaçan, tras un tumulto que involucró a jugadores titulares, suplentes e integrantes de los cuerpos técnicos.
En lo estrictamente futbolístico, Cruzeiro se quedó con el triunfo por 1-0 gracias a un solitario gol de Kaio Jorge a los 60 minutos. El delantero definió de cabeza tras un pase de Gerson, venciendo al portero Everson y desatando la alegría de la hinchada de la “Raposa”.
A partir de ese momento el clásico comenzó a cargarse de tensión. Como suele ocurrir en uno de los duelos más pasionales del fútbol brasileño, el clima en la cancha fue subiendo de temperatura con el correr de los minutos.
El caos se desató en el tiempo de descuento. Matheus Pereira probó con un remate al arco que Everson controló sin dar un rebote claro. Sin embargo, Christian, extremo del Cruzeiro, fue a disputar la jugada con intensidad y terminó golpeando al arquero del Atlético Mineiro.
La reacción de Everson fue inmediata y furiosa. Mientras Christian quedaba tendido en el césped, varios jugadores comenzaron a acercarse y en cuestión de segundos el incidente se transformó en un tumulto.
Futbolistas de ambos equipos corrieron para respaldar a sus compañeros y los empujones iniciales derivaron rápidamente en golpes abiertos. El campo del Mineirão se convirtió entonces en una batalla campal con carreras, patadas y puñetazos repartidos en distintos sectores del terreno de juego.
Ante la magnitud del incidente, el árbitro Matheus Candaçan decidió inicialmente expulsar a Everson, por su reacción agresiva, y a Christian, por su temeridad en la disputa de la pelota.
No obstante, tras revisar las imágenes con la herramienta de video, el colegiado determinó ampliar la sanción y expulsar a 23 jugadores en total, incluyendo titulares y suplentes de ambos equipos.
En el acta arbitral, Candaçan explicó la decisión con un contundente argumento:
“Expulsado por, durante la reyerta general tras la finalización del partido, golpear y dar puñetazos y patadas a sus adversarios, no siendo posible mostrar la tarjeta roja debido al tumulto”.
Por parte del Cruzeiro, los jugadores sancionados fueron:
Cássio, Fagner, Fabrício Bruno, João Marcelo, Villalba, Kauã Prates, Lucas Romero, Matheus Henrique, Walace, Gerson y Kaio Jorge.
En Atlético Mineiro, vieron la tarjeta roja:
Gabriel Delfim, Preciado, Lyanco, Ruan Tressoldi, Junior Alonso, Renan Lodi, Alan Franco, Alan Minda, Mateo Cassierra y Hulk.
Presencia colombiana en el escándalo
El partido también tuvo participación colombiana. El delantero Mateo Cassierra ingresó en los minutos finales con Atlético Mineiro y terminó involucrado en los incidentes que derivaron en su expulsión.
En Cruzeiro, por su parte, los colombianos Luis Sinisterra y Neyser Villarreal no fueron convocados por el técnico Tite, por lo que no participaron del enfrentamiento.
Un episodio impactante, pero no récord
Aunque las 23 expulsiones del clásico mineiro resultan impactantes, aún están lejos del récord absoluto del fútbol sudamericano. Ese registro ocurrió en 2011, cuando los 36 jugadores de Claypole y Victoriano Arenas fueron expulsados tras una pelea generalizada en un partido de la quinta división argentina.
La final del Mineiro, sin embargo, quedará marcada como una de las más caóticas de la historia reciente del fútbol brasileño, donde un clásico cargado de pasión terminó empañado por la violencia dentro del campo de juego.