Cuando el pebetero de los Juegos Olímpicos de Tokio encienda su llama, a 14.348 kilómetros de distancia su resplandor iluminará los rostros sonrientes de los habitantes de Maní, Casanare, que orgullosos verán por televisión el desfile de su primer representante en la historia del certamen.
Jefferson Ochoa Fernández, practicante del taekwondo, se convertirá en el único deportista nacido en ese municipio de la Orinoquía colombiana en participar en la máxima cita deportiva del mundo. Un honor que asume con felicidad y compromiso, pues con convicción habla de una posible medalla para el país, que sería la segunda de esta especialidad tras la conquistada por el samario Óscar Muñoz en Londres 2012.