Generalmente cuando a un artista le dicen que hable de su vida fuera de la música casi siempre oímos historias tristes, duras, increíbles o simplemente salidas de lo común.
Mi historia es como la tuya. Así de simple. Esa es la verdad. Me cuesta madrugar, se me olvidan cosas, a veces soy desorganizado, me acuesto tarde, me gusta comer bueno y me gustan los carros. ¿No es esta una vida muy parecida a la de muchos de ustedes que están ahí sentados leyendo lo que les quiero contar?
Estas y muchas otras, son las simples verdades del negocio socio.
Soy Jose, hijo de Álvaro y Alba. He ahí mi esencia: amor, lealtad y perseverancia. No tengo una vida loca, de excesos ni de escándalos. Mi oficio es entretener. Me he preparado muchos años para siempre hacerlo mejor. Me cuestiono mil veces, como tú, si sí lo estoy haciendo bien o si sí va a funcionar.
En este oficio tan básico, pero tan difícil de entretener a la gente, hay que pensar muchas horas las decisiones que hay que tomar. Yo no solo vivo en aviones, giras y camerinos. Pienso y trato de planificar.
No tengo mi vida comprada. Como tampoco la tienes comprada tú. No he alcanzado la cima como tampoco tú. Siempre falta mucho por hacer y lograr, igual que tú.
Cuando me inventé la frase del “negocio socio” nunca pensé en monedas ni en gruesos billetes, como diría Fito Páez. Pensé en entretener a más y más personas con el oficio que he ido aprendiendo: escribir y cantar mis canciones, así de sencillo. Me pagan lo que la industria del entretenimiento paga por lo que hago. ¿Cuánto se gana el gerente de un banco? Seguramente lo que vale su oficio. Leí alguna vez de Lao-tse: “El que está satisfecho con su parte, es rico.”
En el amor, tú y yo también sé que somos parecidos. Quiero amar y ser amado.
Encontrar con quien compartir la vida. No te creas el cuento que los artistas escogemos en 10 segundos a quién enamorar. Créeme que no es fácil distinguir quién quiere al artista de quién quiere a la persona tras el telón. Es una trampa difícil de superar. Y en esa trampa he pasado varios años con los temores normales de encontrar quién se enamore de Jose, de oficio entretenedor e hijo de Álvaro y Alba.
En mi trabajo, como en el tuyo, hay que inventarse y reinventarse. Eso no es fácil. No creas que yo me levanto todos los días como un postre, vestido y bien peinado a esperar una entrevista o un show.
Me toca, como a todos, pensar en mejorar, en agradar, en no repetirme, en no copiar a nadie, en ser auténtico y coherente con lo que quiero. Es exactamente lo mismo que todos hacemos en la vida: darle, darle y darle para unas veces acertar y otras veces aprender.
Mi día a día no es el de un rockstar ni el de una diva. Me levanto a trabajar como todo el mundo. Y llego tarde, en el mejor de los casos, a mi casa, a seguir pensando en lo que viene. Alguien me dijo alguna vez que yo ya tenía el futuro asegurado, pero se equivocaba. El futuro ni ha llegado y el pasado ya pasó.
Estoy convencido en el poder del hoy y del ahora, que es nuestra única bola mágica para predecir un buen final.
Paso mucho tiempo conectado a las redes sociales. Disfruto poder interactuar con las personas que les gusta lo que hago. Sin embargo, entendí también en estos años lo que realmente significa tener más seguidores. Esos números ni me hacen mejor artista ni mucho menos mejor persona.
Aprendí que esos números son cariño, afinidad, conexión y amor entre nosotros.
Así como tú compartes con orgullo una foto de tu nueva oficina, yo comparto una foto de un escenario lleno de personas cantando mis canciones. No hay mejor ni peor foto. Son simplemente oficios diferentes.
El orgullo tuyo y el mío es el mismo. Es la felicidad de ir creciendo.
Soy Jose, ciudadano colombiano con honor. Hablo siempre de Colombia en mi trabajo. A veces con mucho orgullo, pero a veces con dolor. El escenario y las luces no me impiden ver lo que pasa en mi país. Sufro con la inequidad, la injusticia y la corrupción. Pero también celebro la dignidad, las sonrisas y la esperanza.
Cuando viajo a países donde apenas están conociendo mi música, allá no dicen “ahí va J Balvin”. Dicen: “ahí viene el colombiano”. Eso sí que es una responsabilidad y un gran orgullo. Por eso te repito que somos tan parecidos que, ante cualquier cosa que hagamos, primero somos y nos debemos a esta tierra.
Soy Jose, amigo de Pope, de Juan y de Carlos. Pero también de Juanes, Enrique y Ricky Martin. Son mis compañeros de oficio.
Todos mis colegas tienen la misma misión: vivir para poder cantar. Como dijo el gran Neruda: “Confieso que he vivido” y espero seguirlo haciendo con transparencia y honestidad, pues en este negocio de mi vida se los juro que no hay mentiras. Solo están las verdades del negocio, socios.
“La vida es una moneda
quien la rebusca la tiene
ojo que hablo de monedas
y no de gruesos billetes.
Solo se trata de vivir
esa es la historia
con un amor, sin un amor,
con la inocencia y la ternura
que florece a veces.
A lo mejor resulta bien”.
Fito Páez
Soy Jose, mucho gusto.
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