En el cementerio San Pedro de Medellín fue sepultada ayer Valeria López Guerra, de dos años de edad, quien murió víctima de las graves quemaduras que sufrió cuando un niño que jugaba alrededor de una venta de empanadas en el barrio La Francia, nororiente de Medellín, volteó la freidora y el aceite caliente le cayó a la pequeña.
En el sepelio, y en medio del dolor, Leider López, padre de la niña, dijo que ella estaba jugando en un patio de las afueras de su casa y en el sitio una vecina se hace para vender empanadas.
“Pasó un niño corriendo y golpeó la freidora y el contenido le cayó a mi niña que sufrió quemaduras en la cara, abdomen y piernas. La llevamos en taxi al hospital, pero no resistió”, comentó.
El accidente ocurrió a las 4:30 p.m., del 20 de septiembre y la pequeña murió el pasado martes en el Pabellón de Quemados del Hospital San Vicente Fundación.
Según estadísticas de ese centro asistencial, en el primer semestre de 2015 se registraron 199 casos de niños quemados. De esa cifra, 43 fueron menores de un año.
Además, el 67,3 por ciento (134), con edades entre 0 y 14 años se quemaron con líquidos calientes.
Natalia Londoño, jefe de Cooperaciones del hospital, recordó que a la entidad llegan al año unos 400 niños quemados, de ellos cerca de 300 son afectados con líquidos calientes.
Ana María Vergara, jefe de enfermería de la Unidad de Quemados Infantil de la misma entidad, sugirió que los menores se mantengan alejados de la cocina.
Pero, si la familia vive en una vivienda pequeña es clave cocinar en los fogones que no estén al borde del mesón y no transportar ollas con líquidos calientes de un lugar a otro, cerca de los pequeños, concluyó.
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