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HISTÓRICO
A 72 horas se mantiene el suspenso
  • A tres días de elecciones, los resultados de las encuestas muestran una campaña polarizada y sin tercerías. Analistas dicen que puede haber sorpresas.
    A tres días de elecciones, los resultados de las encuestas muestran una campaña polarizada y sin tercerías. Analistas dicen que puede haber sorpresas.

  • Alonso Salazar subió 13,4 puntos y quedó en un 39,4%.
  • Luis Pérez Gutiérrez pasó del 45% al 47,1%, en intención de voto.
Por
Catalina Montoya Piedrahíta

Los reflectores del escenario electoral se prendieron este último mes sobre siete candidatos a la Alcaldía de Medellín, pero la ciudadanía no se fijó sino en dos: Luis Pérez Gutiérrez y Alonso Salazar.

Así las cosas, se frustró el proyecto de tercería que enarbolaba Sergio Naranjo.

De esa manera, se ve el panorama de preferencias a tres días de las elecciones según la encuesta de intención de voto de Invamer Gallup, contratada por EL COLOMBIANO y otros medios (Ver ficha técnica).

Si hubiera que darle adjetivos a esta radiografía de la opinión, habría que decir que la ciudad está frente a una campaña polarizada y reñida, cuyos resultados del próximo domingo podrían dar sorpresas.

Esta vez, la metodología de la firma encuestadora eliminó del cálculo al 9,2 por ciento de indecisos, porque si las elecciones fueran hoy, la Registraduría no los contaría. Así que entre 400 encuestas aplicadas, los porcentajes históricos se recalcularon restando el número de encuestados que respondieron que no sabían por quién iban a votar.

Para la medición de octubre, los resultados se presentaron teniendo como valor de referencia las 363 entrevistas de ciudadanos decididos. Así, Luis Pérez Gutiérrez pasó de un 45 por ciento de intención de voto, en septiembre pasado, a un 47,1 por ciento. Alonso Salazar, en cambio, subió 13,4 puntos. Tenía 26 el mes pasado y ahora marca 39.4 por ciento. La encuesta lo ubica a 7,7 puntos de alcanzar al rival, cifra que supera por poco el margen de error.

Sin embargo, no es posible establecer a favor o en contra de quién cuenta este porcentaje de imprecisión.

Sergio Naranjo, por su parte, salió de la pelea y entró al grupo de los candidatos de la cola.

Entre septiembre y octubre cayó 16,6 por ciento. Pasó de 20 a 3,4 puntos porcentuales en preferencias electorales.

A Naranjo lo siguen empatados Luis Guillermo Pardo, del Polo Democrático, y el conservador Gabriel Jaime Rico, con 2,2 por ciento. Después siguen Carlos Ignacio Cuervo, con 1,1 por ciento, y John Bazurto Gil, con 0.2 por ciento.

Primer plano

Descrita la panorámica, así se ven las candidaturas en primer plano: Luis Pérez, explica Jorge Londoño, gerente de la firma encuestadora, tiene un terreno ganado sólido y un nivel de preferencias fijo, que supera el 40 por ciento.

El ascenso de Salazar, de casi 20 puntos en dos meses, es el resultado de un nivel mayor de exposición pública.

"Más gente lo conoce y lo asocia con Fajardo o genera una imagen favorable", explica Juan Carlos Arenas, del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia.

Y la caída de Naranjo, "es el efecto de la concentración de la competencia por arriba", afirma.

A la hora de las urnas, ¿de dónde vendrían las sorpresas? En primer lugar, queda un 9,2 por ciento de indecisos que, según Londoño, se reparte según las tendencias de favorabilidad.

Y, en segundo, suele haber migraciones de votantes y de redes barriales de apoyo desde las candidaturas con menos intención de voto a las que puntean.

Un elemento más entra en la caja de pandora que puede resultar el domingo, y es el tipo de racionalidad que los votantes apliquen a la hora de votar.

En una campaña marcada por lo que Arenas llama "pánico moral", puede suceder que los ciudadanos adopten el voto útil o voto en contra. O sea que sacrifiquen sus preferencias de primer orden para sufragar por un candidato que le haga contrapeso a la opción que nunca escogerían, movidos por el miedo de que se imponga determinado gobierno. Este tipo de conjeturas opera para los adeptos de Salazar y los de Pérez.

Igual sucede con el "volátil" e incierto" voto de opinión, que no es exclusivo ni de uno ni de otro candidato, si se define como aquel que deposita un ciudadano que no está adscrito a ningún partido, que no vendió el voto a cambio de favores, pero que sus percepciones se configuran a partir de impresiones, emociones o información no siempre completa.

Así las cosas, el domingo no solo los candidatos entran al examen final. También las encuestas.