El crecimiento del parque automotor en Colombia, y en especial con el desarrollo dinámico de la industria automotriz en los últimos años, plantea una preocupación para las autoridades y los mismos ciudadanos: ¿en dónde cabrán tantos carros?
La inquietud surge porque si bien el número de carros nuevos crece, no se observa que carros que ya han cumplido su vida útil estén saliendo del mercado.
Una de las dificultades para que en el país se cumpla un proceso de destrucción o chatarrización de carros viejos es la falta de claridad e incentivos legales que faciliten que los propietarios de estos vehículos puedan deshacerse de sus autos.
Buscando subsanar esta dificultad, hace pocos días el senador Juan Lozano, presentó a consideración del Congreso de la República un proyecto de ley que busca implementar una estrategia de chatarrización para permitir la renovación del parque automotor colombiano.
El primero de los incentivos planteados por el Senador Lozano en su proyecto tiene que ver con el tema de los impuestos. Es así como plantea que "dentro de los dos años siguientes a la expedición de la presente ley, se exceptúa del pago del impuesto vehícular a aquellos carros particulares y de servicio público que con ocasión de un procedimiento de desintegración total soliciten el paz y salvo del pago del impuesto para la expedición del certificado de requisitos para ingresar a dicho proceso".
La condonación de esta deuda, plantea el proyecto, se hará por la cantidad que para la fecha de la expedición del certificado de aceptación de requisitos para el registro, deba el vehículo.
"Hay que recordar que uno de los grandes retos y problemas que ha enfrentado el proceso de desintegración es la inconformidad de los usuarios con los precios que recibían a cambio de chatarrizar su vehículo. Los usuarios alegaban que era un precio muy bajo respecto del dinero que tienen que gastar para que el automotor pueda ingresar de manera efectiva y cumpliendo todos los requisitos al proceso de desintegración. Por ello la condonación de la deuda al impuesto vehicular, no es otra sino un incentivo para que el usuario pueda desintegrar su vehículo una vez éste cumpla su ciclo partiendo de una base mucho menor para que el precio que recibe por el vehículo sea más atractivo sin que tenga que pagar más por chatarrizar su carro", dice el Senador Lozano.
De manera paralela a este beneficio, también la iniciativa contempla la no obligación para el propietario de presentar el certificado de revisión técnico mecánica y de gases vigente para iniciar el procedimiento de desintegración total.
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